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La deuda impagable de Venezuela ya suma 220.000 millones de dólares

lunes 27 de agosto de 2018, 17:00h
Por Orlando Zamora.- Si en Venezuela no existieran analistas investigadores, medios informativos independientes y agencias técnicas no hubiese forma de consolidar el universo de la deuda. La Oficina Nacional de Crédito Público (ONCP) desde hace tiempo no divulga, al igual que el BCV, el seguimiento preciso de las obligaciones totales del Estado. La opacidad persigue ocultar el verdadero monto de la deuda.
Por Orlando Zamora.- Nicolás Maduro sostiene que su Gobierno ha sido el más fiel pagador de la deuda externa. Hace semanas en cadena nacional, ratificó que ha honrado en 5 años alrededor de 74.000 millones de dólares por el servicio y capital de una deuda que es gigante.



Estos pagos, sin retrasos hasta fines del 2017, cumplieron con el servicio financiero correspondiente a los bonos en divisas tanto de la Nación (44.791 millones) como de PDVSA (43.384 millones).

Se amortizaron algo menos de 7.000 millones del principal. El resto canceló básicamente intereses, lo que expresa lo oneroso que resulta.

Desde noviembre pasado se han acumulado más de 4.500 millones de dólares de acreencias no canceladas a su vencimiento. La deuda inaugura así su etapa de default selectivo.

Las groseras erogaciones de pagos que enorgullecen hoy al presidente de la República significan el más grande sacrificio a que ha sido sometido el pueblo venezolano, expresado en una brutal reducción de alimentos, medicinas y otras importaciones. Superaron con creces el componente invertido en salud y educación juntos.

El valor en promedio significó, bajo la gestión actual, el 28% del ingreso petrolero. Maduro se olvida a conciencia, por lo escandalosa que es, de la otra mitad del consolidado de las obligaciones contraídas por el Ejecutivo en emisiones de bonos semanales en deuda interna en bolívares (BDPN, letras del tesoro etc.), bolívares que cifrados en dólares superan los 120.000 millones desde los gobiernos de Hugo Chávez. O sea, Chávez es el padre de la deuda.

Hoy, luego de diversas amortizaciones en bolívares, se estima que quedan pendientes por pagar bolívares antes de la conversión equivalentes a 95.334 millones de dólares. Al Banco de Venezuela se le extrajeron bonos por 1.000 millones de dólares, siendo reemplazados por un pagaré o promesa de pago pendiente.

Tampoco el Presidente alude diversos mecanismos de crédito concebidos por la revolución chavista para obtener fondos, como ventas de petróleo a futuro (28.100 millones de dólares), swaps en oro (2.000 millones de dólares), obligaciones comprometiendo acciones de Citgo (1.500 millones de dólares), deudas judicializadas a través del Ciadi (16.000 millones de dólares), créditos por derivados petroleros (400 millones de dólares) para cubrir demanda externa e interna y otros compromisos no tan claros con rusos y chinos, incluyendo algunos en la Faja del Orinoco y el Arco Minero.

A cuánto suma la deuda total del país

Si en Venezuela no existieran analistas investigadores, medios informativos independientes y agencias técnicas no hubiese forma de consolidar el universo de la deuda. La Oficina Nacional de Crédito Público (ONCP) desde hace tiempo no divulga, al igual que el BCV, el seguimiento preciso de las obligaciones totales del Estado. La opacidad persigue ocultar el verdadero monto de la deuda.

Tanto el Banco de inversión Torino Capital, como la agencia Síntesis Financiera sitúan la deuda general consolidada venezolana en 155.000 millones de dólares. Otros estudios la ubican en 190.800 millones en moneda estadounidense.

Si se consolidan otras fuentes de deudas como los supuestos 3.000 millones de dólares recibidos, según Nicolás Maduro, por las primeras colocaciones de petros en el primer semestre del año o el dinero inorgánico emitido entre el 2016-2018, que son deudas del Tesoro Nacional contraídas con el BCV, habría otros 2.727 millones de dólares calculados a tasa Dicom anterior.

Si se suman otras obligaciones reales como la deuda comercial de 14.300 millones de dólares jamás honrada por el Dipro, la asumida por PDVSA con sus proveedores por 17.800 millones en moneda extranjera y los 700 millones de dólares adeudados por Corpoelec. ¿A cuánto se llega?

Estas cinco últimas partidas de deuda por un valor total de 38.527 millones de dólares, fueron ya borrada de facto por el Estado, por lo tanto, no la honrará nunca.

La deuda con los rusos es un misterio, nace por suministros de armas, efectivo, gasolina, cifradas en 9.100 millones de dólares. Aún persisten deudas con el BID, BM, FMI, CAF por 5.300 millones de dólares.  Otros 1.300 millones con bancos comerciales dentro y fuera de Venezuela.



Los estudios de investigación del tema de la deuda citados, se han quedado cortos, porque no contabilizaron el universo de todos los manejos financieros del Estado.

Veamos estas partidas. Omitamos los 38.527 millones de dólares que no se honrarán.

Los bonos en divisas y bolívares expresados en dólares son 81.175 millones.

Los bonos vigentes de la Tesorería Nacional suman 95.334 millones de dólares.

Los compromisos con multilaterales 5.300 millones de dólares.

Los reclamos en el Ciadi  llegan a 5.000 millones de dólares.

Una conservadora contabilidad de las acreencias de PDVSA  arroja este monto: 32.100 millones de dólares.

Hay que sumar los 1.000 millones de dólares del Banco de Venezuela.

Esto arroja un total de 220.000 millones de dólares en acreencias consolidadas.

Y esto, dejando por fuera deudas con rusos, algunas chinas, turcas, Ciadi (por venir) y otros compromisos con bancos.

En conclusión: Venezuela no tiene ni tendrá capacidad para pagar la deuda acumulada.

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