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Lea estos puntos que el paquetazo de Maduro dejó en el aire

domingo 19 de agosto de 2018, 17:39h
Por José Manuel Rotondaro.- El apoyo financiero externo. No hay. Ningún plan de ajuste comienza sin respaldo de dinero.  En caso de que el valor en bolívares del Petro aumente, ¿aumentará el salario mínimo en la misma proporción? Esto no está claro. Asimismo: Si el precio de la cesta petrolera venezolana cae, digamos a $50, y el tipo de cambio Bs.S./$ se mantiene. ¿Reducirá el BCV la relación bolívares a Petro?

Por José Manuel Rotondaro.- Las esperadas medidas de ajuste económico anunciadas el viernes 17 por Nicolás Maduro han sido extensamente analizadas por tirios y troyanos. En su mayoría, quitando los fanáticos de una y otra banda, coinciden en que contiene algunos elementos positivos aunque el‘paquete’ (remoquete inevitable) carece de consistencia.

No voy a entrar a analizar lo anunciado. Más bien voy a presentar algunos temas que, a mi juicio, omitió Maduro y que debían haber formado parte de los anuncios.



Apoyo financiero externo

El anunciado ‘anclaje’ para ser creíble necesita que el BCV disponga de suficientes reservas internacionales para atender la demanda de divisas. Usualmente cuando gobiernos anuncian medidas de ajuste similares, lo hacen luego de negociar y anunciar un financiamiento del Fondo Monetario Internacional. Con el mercado internacional de capitales cerrado para Venezuela, y dada la renuencia del Gobierno a negociar con el FMI, yo esperaba que se anunciase un préstamo en efectivo, de algún país ‘amigo’, presumiblemente China.

Tendría que ser un préstamo cuyo beneficiario sea el BCV, no PDVSA, y las condiciones tendrían que ser adecuadas para la situación financiera del país. El silencio del Gobierno en esta materia indica que no han logrado obtener un préstamo con estas condiciones. No descarto que haya algún anuncio en los próximos días pero si para el martes no se ha hecho, al BCV le costará sostener la paridad anunciada de Bs.S. 60 por dólar.



Ajuste del gasto público

Aun cuando hubo un reconocimiento explícito del impacto negativo del déficit fiscal, las medidas de corte fiscal anunciadas apuntan a incrementar el gasto público y, tímidamente, los ingresos tributarios. Reconozco que la mayoría de las empresas y personas están pasando momentos increíblemente difíciles. Pero la falta de anuncios concretos de reducción del gasto público es incongruente con el reconocimiento del déficit. La opacidad de la información fiscal en los años recientes impide identificar desde afuera las partidas que pudieran ser disminuidas.

Muy probablemente, la falta de apoyo financiero externo mencionado antes esté vinculado con la poca disposición del gobierno a ajustar su gasto. Nadie en su sano juicio va a prestarle a un gobierno que no tome acciones concretas para reducir su déficit fiscal, y sólo anuncie promesas.



Renuncia al financiamiento monetario del déficit

Vinculado con lo anterior, Maduro prometió “eliminar definitivamente la emisión de dinero no orgánico”. Sin embargo perdió la oportunidad para declarar que el Gobierno dejaría de usar al Banco Central como la caja chica de su gasto desbocado. Esto tenía que haber sido el arranque de su discurso. Con su silencio, deja encendido el motor que impulsa la inflación y la depreciación de la moneda.

Es evidente que, sin contar con financiamiento externo y sin reducir el déficit, le sea muy difícil al Gobierno abandonar la ubre monetaria de manera inmediata y total. Pero la ausencia de siquiera un programa gradual de disminución del financiamiento monetario del gasto público le coloca plomo a las alas del ‘paquete’.



Mecanismo de la vinculación del Petro, el bolívar soberano y salarios y pensiones

Los parámetros iniciales del nuevo sistema están claras: 1 barril de petróleo = 1 Petro = Bs. S. 3.600, lo cual lleva a una tasa de cambio inicial de Bs.S. 60 por dólar. Lo que no anunció Maduro son las reglas para el anunciado ajuste permanente (en ‘tiempo real’ dijo incluso) de la equivalencia entre el Petro y el bolívar.

Por otra parte anunció Maduro que el salario mínimo, y por extensión las demás remuneraciones así como las pensiones, se ajustaban a medio Petro.

Significativamente en el anuncio omitió aspectos claves de cómo funcionará luego del martes esas equivalencias. Específicamente llaman la atención lo siguiente:



  • Tal como ha sido planteado, el valor en dólares del Petro debería variar en función del precio de la cesta petrolera venezolana. Pero no está claro si el BCV necesariamente debe mantener la tasa de cambio Bs/$. No quedó claro qué es lo que está anclado y a qué.
  • Anuncian subastas periódicas de divisas. Estas subastas, si son genuinas, deben resultar en uno o más tipos de cambio entre el bolívar y el dólar (o cualquier moneda que quieran usar como comodín). Si la tasa resultante, aceptada por el BCV, diverge de la establecida inicialmente (60 Bs/$), ¿Modificará el BCV la equivalencia Petro-bolívares)
  • En caso de que el valor en bolívares del Petro aumente, ¿aumentará el salario mínimo en la misma proporción?
  • Si el precio de la cesta petrolera venezolana cae, digamos a $50, y el tipo de cambio Bs.S./$ se mantiene. ¿Reducirá el BCV la relación bolívares a Petro?
  • Y en el caso anterior, ¿Bajará el salario mínimo?

Gráficamente, las incertidumbres anteriores serían así:

Estos son apenas los dos escenarios más probables, pero hay más combinaciones con resultados igualmente complicados en lo económico y lo social. El silencio sobre el mecanismo y la larga historia de arbitrariedad gubernamental en el manejo financiero aumenta la probabilidad que el ‘anclaje’ será abandonado más temprano que tarde.



Tasas de interés

Luego de que el lunes 13 Maduro deslizase la idea de que el Petro sería una unidad de cuenta de referencia y con un contravalor en bolívares anunciado por el BCV, consideré que se estaba preparando una indización general de la economía, como ha ocurrido en otros países de la región. Como señalé en un artículo anterior, creí ver elementos del exitoso Plan Real brasilero de los noventa.

Por eso estaba esperando un anuncio en el sentido de que los saldos de las cuentas bancarias (depósitos y créditos) estarían vinculados al Petro. Esto no significa que esas cuentas estarán denominadas en Petro, pues seguirían siendo manejadas en bolívares. Pero el valor en bolívares de sus saldos cambiaría con las variaciones de la cotización Petro/Bs.S. Esta modalidad es ampliamente utilizada en Latinoamérica, incluso en países que han logrado estabilidad de precios por décadas.

Esta medida hubiese permitido al gobierno anunciar algo “positivo”: la reducción de las tasas de interés nominales sobre los créditos. Al indizar los saldos bancarios a lo que presumiblemente sea la inflación o la depreciación de la moneda, la tasa de interés sólo necesitaría reflejar el costo real del dinero. Así, un deudor hipotecario que hoy paga 9% sobre su deuda en bolívares, pasaría a pagar quizás 2%-3%.

Por supuesto, esta “reducción” sería un anuncio engañoso pues en realidad la tasa de interés realactual de todas las operaciones bancarias es significativamente negativa, al descontar de la tasa nominal la inflación.

Por el lado de los depositantes el discurso sería otro. Si bien la tasa de interés “bajaría”, al vincular el saldo con un elemento variable, restituiría el incentivo a mantener depósitos.

Para tener alguna perspectiva de éxito, es necesario encarecer el crédito bancario para evitar que quienes puedan obtener esos créditos los usen para adquirir divisas con fines de inversión. A la vez, hay que revertir la situación actual en la que cualquier saldo depositado en un banco significa perder la mitad de su valor real cada mes. Si se remunera adecuadamente al depositante, se disminuye el incentivo a comprar divisas.



Pero sin credibilidad….

Un articulista en Aporrea, ligado a Rafael Ramírez, colocó en boca de un supuesto asesor extranjero que habría sido despedido por Maduro, la siguiente recomendación:

La medida previa a cualquier medida es la renuncia del presidente y el nombramiento de un gabinete de emergencia económica. No hay otra manera de restituir la confianza en la presidencia y en las leyes. Si ustedes no lo hacen lo hará otra gente.

No son pocos los que coincidirán con esta apreciación. La falta de credibilidad de este gobierno es el principal obstáculo para cualquier plan de recuperación económica.

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