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Torino también duda del mercado libre del dólar

jueves 13 de septiembre de 2018, 15:07h
Por Redacción @konzapata.- “Una inspección minuciosa de la nueva regulación muestra que, de hecho, es bastante similar a la actual, la cual es incompatible con la libre convertibilidad”. Esto es lo que aseguran los analistas de Torino Economics en su más reciente informe semanal, cuando le meten la lupa al convenio cambiario anunciado por el BCV y el Ministerio de Finanzas. De hecho, Torino habla del “control convertible”.

Por Redacción @konzapata.- Así explican, en nota de prensa divulgada este miércoles, que “aunque la normativa se inclina hacia la flexibilización, principalmente eliminando las restricciones de demanda en el sistema de subastas del Banco Central, no presenta los mecanismos necesarios para la operatividad ni de un régimen de libre convertibilidad ni de un tipo de cambio fijo.

En esto coinciden con lo que los analistas de KonZapata, José Manuel Rotondaro y Orlando Zamora, vienen señalando en los últimos días.  Es  también lo que adelantó este miércoles el presidente de Conindustria, Juan Pablo Olalquiaga. 

Según Torino, el convenio “No permite que los actores determinen la tasa de las transacciones en operaciones bilaterales ni compromete al Banco Central a proveer las divisas necesarias para suplir la demanda excesiva”.

Explican que el “eje central del nuevo esquema es el Sistema de Mercado Cambiario (Simeca), un sistema de compensación centralizado operado por el Banco Central de Venezuela que cruza automáticamente la oferta con la demanda de divisas en el mercado. Tanto las personas naturales como jurídicas – con excepción de los bancos – pueden participar sin restricciones de cantidad o precio. El tipo de cambio promedio ponderado de estas transacciones será la referencia para operaciones de menudeo”.

Lo anterior significa que “el esquema es muy similar al sistema de subastas actualmente utilizado”, y añade que mucho dependerá de la implementación.

-Si se le permite al sistema alcanzar una tasa determinada por el mercado, no debería exhibir los desequilibrios crónicos entre demanda y oferta que caracterizan al sistema actual, y el mercado cambiario podría operar de forma similar a uno de plena convertibilidad. Esto dependerá de las restricciones que los regulares decidan imponer a las transacciones en el sistema actual”.

Es un sistema que no está exento de desviaciones.  Y comparan que “en el pasado, el gobierno consistentemente ha enviado señales a los oferentes – principalmente, firmas extranjeras – que su expectativa es que vendan a precios bajos. Ha llegado al punto de ordenarle a los actores que no presenten posturas por encima de cierta cantidad. Esto ha llevado a que el sistema se estabilice en una tasa de equilibrio baja”.

Es por esta razón que el sistema es tan sensible a los anuncios del gobierno que apunten a la tasa que consideran admisible.

-En otras palabras, no es difícil para el gobierno manipular el sistema para que converja a la tasa que desea.

Torino resume que “la nueva normativa no hace más que reeditar las regulaciones que han existido hasta ahora y que han servido de columna vertebral del sistema cambiario nacional. Establece un sistema centralizado de compensación, cuya capacidad de converger con la tasa de equilibrio de mercado no está garantizada, y mantiene el esquema actual, inoperante y crónicamente desabastecido de divisas”.

-Probablemente, el conocimiento institucional sobre cómo operar un sistema cambiario bajo plena convertibilidad es inexistente después de 15 años de control de cambio. Esto sugiere que la implementación inconsistente y decisiones aparentemente contradictorias lastren continuamente cualquier intento de liberalización. Incluso si existe una intención genuina de liberar el mercado, podríamos terminar con un sistema cambiario completamente disfuncional e inoperante por algún tiempo.

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