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18 de septiembre de 2019, 0:35:29
Kolumnistas


China y los elementos que mueven la economía regional

Por KonZapata

(Río de Janeiro). El crecimiento de Brasil y Argentina, depende de la demanda de materia prima de China; inclusive, gracias a las compras de soja por parte de China, Brasil acaba de superar las cifras de Estados Unidos


Con la globalización de la economía, cualquier acontecimiento importante en una parte del mundo se hace sentir en otra parte, bien sea a través del comercio, el movimiento de capitales o la expansión de las empresas que se han desparramado a todo lo ancho de este mercado mundial.

Hoy en día, en la región,  estamos pendientes de China, la segunda economía mundial después de los Estados Unidos. El crecimiento de este gigante a tasas importantes en los últimos años ha demandado materias primas  para alimentar su proceso productivo y satisfacer las necesidades de su creciente clase media y urbana.

Si revisamos la estructura de las exportaciones de cualquier país de la región, sin duda, encontraremos que los principales productos de exportación son materias primas y, en muchos casos, China ha desplazado a otros países como destino de esos productos. Y si no es China, igual, indirectamente ha impactado el crecimiento de otras regiones que demandan materia prima de Latinoamérica. Los productores y procesadores de soja  en Argentina están pendiente de lo que pasa en China, y también el Gobierno argentino, pues es el sector que más contribuye en las exportaciones y al fisco, un pilar importante en el sostén del modelo económico intervencionista. Brasil no se queda atrás; según muchos analistas, la moderada recuperación del crecimiento económico en 2013 (2,3%), fue gracias al sector agronegocios, con la soja liderando con cifras record de producción (84 mm de toneladas), superando, por primera vez en la historia a los Estados Unidos. En Uruguay, la soja es el principal producto de exportación (20%), superando a otros productos agrícolas y, en Paraguay, en 2012, la soja fue responsable de la tasa de crecimiento económico  más alta a nivel mundial que experimentó ese país (13%).

Así como la soja, podemos mencionar otras materias primas como el cobre, la carne, el acero, el petróleo, el zinc; no obstante, abordaremos estos temas en las siguientes entregas y ahondaremos en los impactos que estos sectores tienen en las diferentes variables del orden económico y empresarial. Lo que no queda duda, es la relevancia de estos productos en sus economías y, el mayor destino: China. Como señaló Luis Miguel Castilla, el ministro de economía de Perú en una reciente entrevista, “prendía velitas para que la economía de China no se frenara”, factor que favoreció el impulso de la economía peruana.

A pesar del favorable impacto del llamado “boom de los commodities”  en las economías de la región, con pocas excepciones, no hay que restar mérito al manejo más ordenado de la macroeconomía y políticas económicas.  Esto se puso a prueba en 2008 con la crisis financiera internacional que se desató a partir del colapso  de Lehmans Brothers. Las miradas de los analistas del mundo estaban puestas en Latinoamérica, esperaban una réplica del episodio de fuga de capitales producto del efecto contagio  de la crisis rusas y asiáticas de finales del siglo pasado (1998/1999). No fue así, ni coquito. Como dijo en su oportunidad Guido Mantega,  el ministro de finanzas de Brasil,  “la crisis nos agarró con la botija llena”, al referirse al nivel record  de reservas internacionales que se fueron acumulando año a año y, la mayor parte, proveniente de inversiones de largo plazo y no aquellas de corto plazo, “llamadas golondrinas”, y que precisamente le vaciaron la botija cuando el efecto contagio.

Ya los países no son tan vulnerables a los shocks externos como en el pasado. Los aprendizajes de las crisis reflejado en mejores prácticas económicas combinado con el fortalecimiento de las reservas internacionales por el boom de los commodities, ha creado una coraza y el futuro nos mostrará que tan resistente es.

Otro acontecimiento que está poniendo a prueba la fortaleza de las economías, es la reducción de los estímulos monetarios de la FED a la economía de los Estados Unidos. Hasta ahora, hay buena respuesta: en general, todos los tipos de cambio se han depreciado corrigiendo las apreciaciones que se experimentaron en esta larga fase del boom de los commodities y entrada de capitales. Sin duda, los fundamentos macroeconómicos y de la economía real demostraran que tan fuertes están los países para seguir en la senda de crecimiento.

Hay consenso, que uno de los temas a desarrollar es la infraestructura. Quedó rezagada ante tantos años de crecimiento. Puertos, aeropuertos, carreteras, electricidad y otros servicios, ya está creando cuellos de botellas. Y para lograr competitividad se requiere ser eficiente, no basta el estímulo cambiario. Basta ver unos ejemplos. Brasil tuvo cosecha record se soja y otros productos; no obstante, se forman kilómetros  largas filas de camiones esperando turno para sacar el producto para la exportación a través del Puerto de Santos que se hizo insuficiente. Acá se pierde la ventaja comparativa. Argentina no tiene la suficiente  energía para su aparato productivo, tiene que importar poniéndole en aprieto sus cuentas externas. Veamos si con la salida de Repsol, con la justificación que no hacía las inversiones suficientes, logra solucionar el problema. Uruguay, con la energía más cara de la región, está cambiando la matriz energética, haciendo inversiones en parque eólicos. El Ministro dijo que en agosto entran en funcionamiento y, en consecuencia, se producirá una baja de tarifas. Bolivia está haciendo importantes inversiones en gas y petróleo y el mismo ministro Castilla de Perú, tiene un plan de infraestructura de 12 mil millones de dólares para los próximos años que impulsan la economía. Todos tienen planes, hurgaremos los impactos.

Un sector fundamental que se ha transformado en un pilar para el sostén de las economías, es el financiero. Hoy tenemos una banca fortalecida mirándola por todos los costados con los indicadores que se nos antoje. Más líquida, mas capitalizada, más eficiente, y, lo más importante, una cartera de crédito de calidad que en algunos países ha registrado niveles records históricos de baja morosidad. También los banqueros aprendieron de la crisis financiera por el impacto del efecto contagio antes comentado. Más prudencia, adopción de normas de Basilea, mayores provisiones para enfrentar épocas adversas, y una supervisión que les exige y controla más.

En este sector hay mucho que contar. Fusiones y adquisiciones han caracterizado esta etapa, y los bancos se han transformado en unos gigantes. Revisemos cualquier sistema financiero de algún país y constataremos este cambio. Vea Bancolombia hace algunos años y note lo que es ahora, de activos por cuatro mil millones de dólares en 1998, ahora supera los 40 mil millones de dólares. Banco de Crédito del Perú. De cinco mil 500 de dólares a 45 mil millones de dólares. Banco del Pichincha en Ecuador. Y no se diga de los brasileños: es hablar de cifras de 500.000 millones de dólares en activos. El tamaño de los jugadores ha cambiado y la forma de jugar.

Y el último episodio, la crisis en Europa. Los bancos europeos han tenido que vender unidades en Latinoamérica para fortalecer su casa matriz. El otro lado de la moneda, bancos de los países de la región, comprando y fortaleciendo sus posiciones en la economía global, aprovechando esta oportunidad. Los colombianos han sido bastante agresivos en este negocio, ya hablaremos del tema. Algunas empresas también le han dado por la globalización, las llaman las multilatinas.

Más reciente, el coloso del Sur, Brasil, sufrió una baja de calificación por S&P. Después les tocó a los grandes bancos. Un alerta. Desde aquí, abordaremos muchos de estos temas. Hasta la próxima.
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