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18 de julio de 2019, 10:51:22
Poderómetro


Si ocurre un estallido social habrá que enjuiciar al Presidente de la República

Por KonZapata

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- La tensión crece desde hace meses. Se suceden protestas cada día. Aumenta la represión. Cuando el caracazo, los hechos explotaron sin aviso, por sorpresa. En esta oportunidad, se incuban los detonantes, agravados por las políticas del Gobierno.


Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Ya se podría hacer una larga lista de las causas que han originado la ola de protestas en ciudades y pueblos del país.

Nicolás Maduro9

El gasto extremo para reelegir a Hugo Chávez en 2012.

Las empresas de maletín que le saquearon al país 30.000 millones de dólares.

La destrucción de PDVSA.

La corrupción y el fracaso en el Ministerio de Alimentación.

El fracaso de las empresas de alimentos estatizadas.

La falta de un plan coherente en materia económica por parte del Gobierno.

La excusa de la guerra económica.

El cero combate a la corrupción.

La impunidad de las mafias del contrabando de alimentos.

La pelea inútil contra las empresas que producen alimentos.

Las contradicciones ministeriales.

El control de las divisas y el uso discrecional de las mismas.

El vacío de liderazgo en el Gobierno.

La hiperinflación

Los CLAP. 

Se pueden agregar más. Pero esto es lo grueso que ha conducido al desabastecimiento, escasez y a lo que ya puede llamarse crisis humanitaria. Estamos hablando de alimentos. Ni siquiera hemos agregado el problema de las medicinas y otros productos.

Este escenario de colapso se ha venido gestando paso a paso, y ahora se acelera. El Gobierno ha tenido tiempo de tomar medidas. Las que ha decretado han sido erradas. Lo último ha sido la activación de los CLAP. Con esto, las protestas llegaron al centro de Caracas. Antes se habían registrado en barrios de la capital. Pero cada día se registran saqueos a locales y a gandolas cargadas de comida. El presidente Nicolás Maduro ha tenido bajo manga el AS de dos decretos de Emergencia Económica. Por esta vía, las soluciones tampoco han llegado. 

Cuando en 1989 estalló el Caracazo, el detonante fue una protesta por el aumento del precio de la gasolina y la cobertura de los hechos en TV. Caracas ardió. La violencia se  extendió por tres días. La FAN salió a reprimir. Aun no hay consenso sobre el número de muertos. Al ministro de Relaciones Interiores se le fue el mundo frente a las cámaras. Era el síntoma de que el sistema se estremecía. Más tarde, Hugo Chávez reclamó el estallido, espontáneo, como la génesis de la Revolución Bolivariana. Y fue durante su Gobierno que se activaron los juicios contra los militares que comandaron las operaciones y contra ex funcionarios del alto gobierno.

El escenario de hoy es distinto. El Caracazo estalló a menos de un mes de la toma de posesión del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez. El estallido que todos temen –Fuerza Armada, el mismo Maduro, la Iglesia, la MUD, el PSUV, los observadores internacionales- se viene gestando desde 2012. Al Gobierno se le ha advertido: el modelo fracasó. Hay que corregir. Pero el Gobierno insiste, y con él, los actores del poder que lo sostienen, desde el Alto Mando Militar hasta el TSJ, pasando por aquella Asamblea Nacional presidida por Diosdado Cabello, que le entregó un cheque en blanco al presidente Maduro.

Ya se teme lo peor. Lo de ayer en el centro de Caracas ha sido una señal. Los hechos no se compararán a 1989. No habrá un Caracazo sino muchos caracazos a lo largo y ancho del territorio nacional. Ni siquiera es estallido social. Lo advierte hoy en entrevista con KonZapata, Ramón Guillermo Aveledo, ex secretario Ejecutivo de la MUD: lo que puede venir es el colapso. O lo que otros han llamado implosión. Lo cierto es que habrá violencia. Un escenario catastrófico de violencia. La FAN tendrá que reprimir. Maduro es el comandante en Jefe. Un Maduro que tuvo tiempo y planes sobre la mesa para rectificar. Mas no lo hizo. Por el contrario, agravó la crisis. Le cabe responsabilidad directa. Las instrucciones que giró, las medidas que tomó, los ataques que propinó: todo está grabado en las transmisiones de radio y televisión. El país ya lo enjuicia. Y por ahora en las encuestas.

Para decirlo en palabras de Jorge Girdani, cita de Aporrea: “La sociedad venezolana, con una ciudadanía desconcertada ante la ausencia de un gobierno que no escucha, encerrado en sí mismo, sin dirección alguna, ha entrado en estos últimos años, particularmente luego de la siembra definitiva del Comandante Chávez, el 5 de marzo de 2013, en un estado de anomia, esto es, de forma más clara, en ¨un conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales y su degradación¨”. Repetimos: un Gobierno que no escucha y sin dirección alguna. Agregamos: al que solo lo mueve el poder.

Al menos dos veces Diosdado Cabello ha dicho que el pueblo sabrá a dónde dirigirse en caso de que se desate un estallido. En ello tiene razón. Los últimos hechos así lo comprueban.

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