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14 de julio de 2020, 16:11:41
Katalejo


Empresas socialistas y VTV acumulan denuncias de sus trabajadores

Por KonZapata

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- El canal del Estado, Café Fama de América y una Planta Socialista en Anzoátegui no le pagan a sus empleados y de paso los maltratan. Lo denuncian sus propios trabajadores de sindicatos rojos-rojitos. Al que proteste en VTV lo despiden.


Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- En revolución las contradicciones están a flor de piel, pero en Anzoátegui la cuestión resulta más irónica que de costumbre: los empleados de la Planta Socialista José Antonio Anzoátegui de Barcelona, protestaron alegando que sus patronos los maltratan y les incumplen convenios laborales. En Caracas, los trabajadores Venezolana de Televisión (VTV), denuncian también malos tratos y en Café Fama de América lo mismo. Todas empresas revolucionarias denunciadas por sus propios empleados de sindicatos rojos-rojitos.

La Planta Socialista es la misma empresa que antes se denominaba Soltuca y que fue adquirida por PDVSA en el año 2009 argumentando que “reportará ahorros por compra de tuberías de grandes diámetros destinadas a la conducción de petróleo, gas y derivados. También permitirá disponer en un menor tiempo de los tubos necesarios en actividades diarias”, con garantía según ellos de estabilidad laboral para todos los trabajadores. Pero ahora no les pagan sus salarios y los contratos colectivos son incumplidos. La “gerencia” alega no tener recursos para cancelar obligaciones, según información publicada en el diario El Tiempo.

Lo de VTV se cuenta y no se cree. La misma planta televisora que funciona como una caja de resonancia del PSUV, hoy es denunciada por sus empleados que se agrupan en el “consejo de trabajadores y trabajadoras Jesús Romero Anselmi”. Dicen que “algo huele mal en VTV; la directiva del canal, encabezada por Yuri Pimentel y María Rafaela Suarez, le hacen el trabajo a la derecha de destruir el canal, atropellan a los trabajadores, administran mal e improvisan de manera constante. A los que menos ganan les aumentaron el 10%, y a los que más ganan, les dieron aumento de 120%”, señala una misiva publicada en Aporrea.

Pero hay señalamientos más graves que atentan contra la propia Ley Orgánica del trabajador que promulgó Hugo Chávez. La misiva narra un hecho gravísimo: “Un Camarada trabajador del canal expresó en una carta abierta el sentir de los trabajadores. Al ser publicada esta carta, la jefa inmediata del compañero Gerente de Atención Ciudadana Marielis Sosa, fue despedida por ´no poder controlar su personal´. Hay que destacar, que muchos Gerentes han amenazado a los trabajadores con botarlos si se amparan ante la inspectoría del trabajo”.

Lo de Café Fama de América es otro ejemplo de administración socialista. Los empleados denuncian en carta abierta a la opinión pública –también divulgada en Aporrea- que individuos identificados como “seguridad de estado” enviados por la presidencia de la república, “se apersonaron en la planta ubicada en Valencia, estado Carabobo. Desde un primer momento su estadía en dicha planta, se tornó en acoso y amenazas (del tipo amedrentamiento e intimidación) para con los obreros. Diez trabajadores fueron obligados a renunciar. Los métodos utilizados por los señores fueron la reunión a solas e individual, acompañado de amenazas de todo tipo, que lograron intimidar a los compañeros”. El caso se repitió según denuncian en la planta ubicada en Caracas, y en esta oportunidad, amedrentaron a los trabajadores con “sacarlos esposados sin procedimiento legal alguno” y que “por las buenas eran buenos pero por las malas ni hablar”.

Cuando una empresa es privada y comete algún abuso contra sus empleados, la salida es ir a la inspectoría del trabajo. Pero cuando se trata de una empresa “muy socialista” como las mencionadas anteriormente: ¿a quién recurre el trabajador? Si muchos de ellos no pueden expresar sus posiciones políticas, menos tendrán derecho a denunciar malos tratos y vejaciones porque, por lo visto, son víctimas de agresiones, despidos y amenazas de cárcel. Cuando Chávez dijo “eficiencia o nada”, no cabe duda de que solamente quedó la nada.
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