Edición testing
28 de septiembre de 2020, 10:36:40
Museo Elektoral


La polémica era de la máquina de votación

Por KonZapata

Por Johan Rodríguez Perozo.- El sistema electoral venezolano, a partir de las elecciones de 1973, ha sufrido cambios sustanciales en materia de manejo del voto. Del viejo método de las tarjetas ensobradas, ha derivado al conocido tarjetón electoral, hasta llegar a la máquina de votación y la tristemente célebre e impopular máquina capta huella.


DSC02087Por Johan Rodríguez Perozo. En la sociedad moderna de hoy, casi no queda nada que la revolución de la informática no haya tocado. En materia de transformación y modernidad en Venezuela, uno de los aspectos más afectados ha sido el sistema electoral. Aunque los cambios en este sector pueden ser considerados de nueva data, a los efectos de esta reseña se puede inscribir en lo que algunos historiógrafos modernos denominan el marco de la “historia inmediata”. Es como se sabe, una nueva tendencia según la cual, no se ha de esperar el largo transcurrir del tiempo de un hecho ocurrido, para que éste pueda ser considerado como parte de la historia reciente, según sea el contexto del cual se trate.

El sistema electoral venezolano, a partir de las elecciones de 1973, ha sufrido cambios sustanciales en materia de manejo del voto. Del viejo método de las tarjetas ensobradas, ha derivado al conocido tarjetón electoral, hasta llegar a la máquina de votación y la tristemente célebre e impopular máquina capta huella. Esta herramienta, cuya tarea fundamental consistió en facilitar la acción del voto por el elector, también vino a simplificar la trama comicial por parte del organismo electoral venezolano. Una revisión exhaustiva en torno a los cambios sufridos en este aspecto, nos puede llevar con facilidad a observar la evolución a partir del voto manual, tanto en la emisión como en el “conteo”, a la producción de resultados mediante el manejo informático del proceso.

Cada ocasión en la cual se introdujo un cambio en el sistema electoral venezolano, ello conllevó a la revisión de la Ley que rige la materia. En ese sentido se puede afirmar, que fue a partir del año 1997, con la aprobación por el Congreso Nacional de la Ley Orgánica del Sufragio y participación Política, cuando se dio inicio al más avanzado proceso de transformación del sistema electoral venezolano. el uso cotidiano de las máquinas de votación, comenzó a partir de las elecciones de 1998. Entonces, con la inclusión de la empresa española INDRA, se instauró por vez primera el voto electrónico. De manera sucesiva, el organismo electoral de la época, apoyado en la tecnología aportada por la empresa antes mencionada, llevó a cabo los procesos electorales realizados entre los años 1999 y 2003. Hasta ese momento, la modalidad del voto se ejerció de forma mixta, es decir, el voto siguió siendo manual a través del marcaje del tarjetón, mediante el relleno de un óvalo con el lápiz y luego, dicho tarjetón, sometido a la lectura óptica de la máquina dispuesta para tal finalidad, permitía concluir el acto del voto con el escrutinio automatizado.

Posteriormente, en medio de las contingencias políticas que rodearon los procesos siguientes, el entramado electoral venezolano mantuvo el ritmo de los cambios. Tanto en el plano normativo como técnico, la innovación mantuvo su marcha. En esta etapa, de cara al proceso eleccionario que involucró principalmente el Referéndum Revocatorio Presidencial y las elecciones regionales de ese año, el organismo electoral propició la constitución de una “alianza tecnológica”, integrada por las empresas Smarmatic, Bizta y la estatal CANTV. El Consejo Nacional Electoral y los principales partidos políticos participantes en los eventos, validaron la conformación de la nueva plataforma tecnológica y electoral. A partir de ese momento, se instauró de manera definitiva toda la infraestructura electoral vigente que incluye tanto los aspectos tecnológicos, como procedimentales para el ejercicio del voto. De tal manera que los procesos de votación, escrutinio, totalización, adjudicación y entrega de resultados, gracias al proceso continuo de cambios y transformaciones del sistema electoral, hoy se hace posible ejecutarlos de manera completamente automatizada.

La evolución del voto en Venezuela, con el uso de la máquina de votación como soporte fundamental, ha contemplado básicamente tres funciones: registro del voto, escrutinio e impresión de actas y transmisión de resultados. El sistema ha incluido determinados procesos, cuyo desarrollo sólo han sido sometidos a la evaluación técnica por las instancias previamente organizadas con tal finalidad. En dichas instancias, han participado de manera diversa y plural el órgano electoral y los partidos e interesados concurrentes a los eventos a su cargo. Es de absoluta pertinencia resaltar, que más allá de los duros debates alrededor del proceso de cambio del sistema electoral venezolano, lo cierto es que en el marco histórico político del país, ha sido ésta una de las áreas de mayor nivel de transformación tecnológica y política en general.

Cualquier controversia subalterna en torno a la transformación desde la informática del sistema electoral, lo concreto es que las máquinas de votación, como son conocidas coloquialmente, llegaron para quedarse. Ha sido de tal naturaleza el avance y consolidación de esta herramienta, que el uso de la modalidad alcanzó el ámbito electoral de sectores anteriormente adversos a su implantación. Algunas de las organizaciones políticas contrarias en principio a la forma como han sido manejadas, ya han hecho uso del mecanismo para llevar adelante sus procesos electorales internos. De alguna manera, el mito alrededor de las máquinas de votación, ha ido cediendo espacio en el campo de la especulación, para instaurarse de manera definitiva. Considerando, por supuesto, que al fin y al cabo, las máquinas de votación sólo constituyen un aspecto del amplio espectro conformado por el sistema electoral.

En apoyo a la afirmación anterior, respecto al uso de las máquinas de votación por diferentes organizaciones partidistas, traemos a colación el hito electoral establecido por la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD). En un hecho trascendente, las agrupaciones políticas configuradas alrededor de esta plataforma unitaria, convocó a elecciones primarias para elegir al candidato presidencial de ese sector, para las elecciones presidenciales del año 2012. Estas elecciones se realizaron el día 12 de febrero de ese año, con la participación de aproximadamente tres millones de ciudadanos. A los efectos de facilitar el proceso, el mismo se llevó a cabo bajo la supervisión técnica del CNE, pero controlado política y logísticamente por el organismo electoral conformado por la MUD, es decir, los propios organizadores del evento tuvieron el control del proceso en todas sus fases. La plataforma electrónica aportada por Smarmatic y el CNE, estuvo integrada por unas 7.700 mesas de votación con sus respectivas máquinas, en toda la geografía nacional. De las elecciones primarias surgió la candidatura presidencial de Henrique Capriles y tanto éste como el resto de los competidores, asumieron los resultados sin mayores objeciones al sistema utilizado.

Sin embargo, no todo es color de rosa y como dice el viejo adagio popular, “en todas partes se cuecen habas”. Acerca del manejo de la plataforma tecnológica electoral por parte del CNE, cuyo centro nodal ha sido la máquina de votación, han surgido diversos cuestionamientos desde distintos frentes. Partidos políticos, técnicos calificados vinculados con la temática, organizaciones académicas y civiles especializadas en materia electoral, como son los casos por ejemplo de SUMATE y ESDATA, han formulado duros cuestionamientos acerca del supuesto uso non santo del sistema por factores vinculados con el régimen de gobierno actual. Uno de los elementos que mayor cúmulo de dudas ha generado en torno al uso de las máquinas, en el contexto electoral venezolano y en el marco histórico de los cambios y avances del sistema electoral, ha sido la incorporación del Sistema de Autenticación Integral (SAI), mejor conocido popularmente como las máquinas captahuellas.

A la abundancia de cuestionamientos formulados a través de los años y en distintas etapas de la era democrática, se suma el capítulo relacionado con la confiabilidad del sistema electoral. La compleja sensibilidad política y ciudadana en Venezuela, alrededor del hecho electoral, se ha visto afectada por el manejo inapropiado que algunos personeros y organizaciones políticas han hecho del sistema, con lo cual se ha lesionado seriamente la credibilidad hacia el organismo electoral, respecto a la incorporación de herramientas como la señalada anteriormente. Hoy día, dada la intervención inevitable de la condición humana en los cambios ocurridos, surgen muchas dudas alrededor del manejo del sistema. En el plano de las especulaciones negativas, se ha derivado del mito de la famosa conseja del acta mata voto, al llamado fraude electrónico. Sin embargo, el hecho electoral a, pesar de las dudas razonables, mantiene su marcha de manera impertérrita en todos los procesos. Escandalosos debates se han dado en torno a la transformación del sistema, cada vez que un cambio ha sido planteado. La discusión ha traspasado el mero hecho técnico y modernizador, para entrar en el terreno de las desviaciones humanas relacionadas incluso, con los grandes negociados y la corrupción.
Konzapata.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  konzapata.com