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1 de junio de 2020, 15:44:26
Museo Elektoral


Un escandaloso silencio habrá en Venezuela luego de las elecciones presidenciales

Por KonZapata

Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Parece que hemos retornado al 2005. Ha calado el discurso abstencionista. Una lucha de calle mal planteada, con discursos inmediatistas en las tarimas, comenzó a golpear severamente el ánimo de la militancia opositora el año pasado. Los números más recientes de Datincorp reflejan que el problema de fondo es la capacidad de la dirigencia para convencer a su electorado de ir a votar. Dice Jesús Seguías que se debe “pisar tierra”.




Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.- Costó retomar la ruta. Años de duras lecciones. Quizás la más dura, aquella de las elecciones parlamentarias de 2005. La oposición entendió esto y emprendió la lucha electoral de manera sostenida hasta llegar a los comicios parlamentarios de diciembre de 2015, con los resultados harto conocidos.



Jesús Seguías, presidente de DatinCorp, consultor político, electoral y gubernamental.



Desde 2016 hasta la fecha, el discurso electoral no ha sido consistente. Escenarios mal planteados de lucha en la calle sobredimensionaron el poder de las protestas. Fracasadas las marchas por el abrumador poder de fuego del régimen, los adecos pagaron muy caro el haber llamado a participar en las elecciones regionales de 2017. En verdad, el programa de la MUD hablaba de elecciones vencidas y por vencerse y era esa una de las razones para protestar, pero las consignas de tarima tergiversaron el objetivo:



-Nuestros hijos no murieron por unas elecciones regionales-, esgrimían en Twitter los más entusiastas partidarios de continuar con unas protestas que, en verdad, se diluyeron solas. Bien sea por desgaste o bien por el pánico de la gente frente al poder de fuego exhibido impúdicamente por el Gobierno.



Entonces allí empezó todo. De vuelta al inicio. Procurar la vía electoral. Ya era demasiado tarde. La campaña en contra de las elecciones fue feroz. A la oposición le faltaron muchos votos. En Táchira y Mérida, estados donde tradicionalmente se presentaba la resistencia de calle más dura, acudieron en masa a votar y ganaron. No así en Miranda, Carabobo o Aragua, dondetambién la oposición ganó abrumadoramente en las elecciones parlamentarias.



El Gobierno aprovechó el estado de ánimo de la militancia opositora y propuso elecciones municipales. Lamayoría de los partidos grandes de la MUD no acudieron, incluyendo Acción Democrática. Ese fue, quizás, el peor precedente. Que los adecos no concurrieran. De allí en adelante no hubo retorno, pues también se anticiparon las elecciones presidenciales. En laMUD, otra vez, prefirieron no participar. Henry Ramos Allup no le haría “el caldo gordo” al Gobierno con su candidatura, que no tenía respaldo de VP y PJ. Entonces ninguno va, menos Henri Falcón, que como revelamos en este Konfidencial del 30 de enero (Ver más en https://konzapata.com/2018/01/insistira-henri-falcon-en-ser-candidato-presidencial-aunque-no-resulte-escogido-en-primarias-o-consenso/iba a presentar su postulación con o sin la MUD. No hay condiciones, esgrimen en la coalición. Y se decantan por el “frente amplio”, cuya capacidad de maniobra para conseguir “condiciones electorales justas” todavía es motivo de discusión.



Y ahí van las encuestas. El trabajo más reciente de Datincorp señala que el 62% de los consultados prefiere la negociación y la vía electoral para salir de la crisis. Apenas un 16% cree en la intervención militar extranjera y 9% en una rebelión social.



Pero por autodefinición política, el 45% de quienes se identifican como opositores, sencillamente no está de acuerdo con el planteamiento de la negociación y la vía electoral. Con las actuales condiciones electorales, el 37% de los opositores “definitivamente no votará”. Eso equivale, tomando en cuenta  los resultados de las elecciones parlamentarias de 2015, a 2,7 millones de votos menos. Es más –y esto es lo clave-, aun cambiando las condiciones electorales actuales, el 75% de los opositores está decidido a votar. ¿Y el otro 25%, que representa 1,8 millones de votos de la votación opositora de 2015? ¿Cómo convencerlo?



Sin segmentar por definiciones políticas, con las actuales reglas electorales, votaría el 56% de los venezolanos, frente a un 76% que lo haría si las reglas cambian.



Tal y como expresó Jesús Seguías a Vladimir Villegas en Globovisión, “llegó el momento de pisar tierra”, y entender que “el problema de fondo no es la fecha de las elecciones, sino la capacidad de convencer a opositores de ir a votar”.

Pero, quizás, ya es demasiado tarde para pisar tierra. Al menos para estas elecciones presidenciales. No hubo unidad posible. Ni para abstenerse ni para participar. Entonces Nicolás Maduro ganará de todas maneras las elecciones. El 21 de mayo, desde la madrugada, habrá un vacío primero. Un escandaloso silencio después. Nicolás Maduro se sentirá embriagado de poder. Y profundizará su dictadura comunista. ¿O alguien tiene la fórmula para que ocurra lo contrario?
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