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9 de abril de 2020, 3:56:18
Konfidenciales


Cómo ven algunos empresarios el tutelaje chino en materia económica

Por José Manuel Rotondaro

Por José Manuel Rotondaro.- El martes Nicolás Maduro vendió la idea que con la asesoría china se resolverán muchos problemas económicos, comenzando con el aumento en la producción de crudo. Para muchos, tanto en la oposición como en el mismo chavismo, el velado tutelaje luce inaceptable. Un caso concreto de la frase, “quien se viste fiado, termina desnudo”.


Pero a los ojos del empresariado, del verdadero, ese que no medra de sus contactos con el Gobierno, la perspectiva de que la acción de este quede sujeta siquiera a la asesoría de personas con cierto sentido de racionalidad y entendimiento del funcionamiento económico, es algo positivo.

Podría razonarse que el país estaría al borde de la transición de esta especie de ‘revolución cultural’ a una fase en la cual la actividad privada en lo económico no sea perseguida sino alentada, siempre y cuando no haya intromisión en la esfera política.

Maduro no es Deng Xiaoping, pero tampoco es Mao Zedong. Al igual que su mentor, Hugo Chávez, puede ser capaz de una carambola política con tal de mantenerse en el poder.

Maduro no es Deng Xiaoping, pero tampoco es Mao Zedong. Al igual que su mentor, Hugo Chávez, puede ser capaz de una carambola política con tal de mantenerse en el poder. Y Maduro tendría una baza importante en sus negociaciones hacia el interior de su grupo: sin el apoyo chino, no duramos seis meses.

¿Qué podría esperarse en este supuesto escenario? Muy probablemente los empresarios gozarían de mayor libertad para fijar precios y para manejar su plantilla laboral. El mercado cambiario no sería totalmente libre, pero los productores tendrían mayor acceso y con menos traba a las divisas requeridas para insumos, al menos una vez las exportaciones permitan alimentar ese mercado.

La contrapartida es que los empresarios tendrían que portarse “bien”. Esto supone “colaborar” con el Gobierno y sus empresas si fuese necesario. Esto podría conllevar someter ciertas estrategias, como por ejemplo a quién le compran insumos, a directrices estatales. Y por supuesto, si no quiere apoyar al Gobierno, entonces silencio absoluto sobre el tema político.

China ha impuesto un tutelaje sobre el gobierno de Nicolás Maduro. (¿Por qué?)

¿Cómo propiciar la estabilidad sin tener que meter más dinero en un país a la deriva? Ese es el dilema chino.

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¿Es descabellado este escenario?

A grandes rasgos así funcionó la economía durante la bonanza (2005-2014). En ese período hicieron buenos negocios tanto los empresarios abiertamente comprometidos con el proyecto como opositores. Por supuesto, hubo perturbaciones permanentes motivadas por el celo ideológico: expropiaciones de empresas y activos, controles de precios, inamovilidad laboral. Pero existía una forma de acomodación.

¿Es posible restaurar ese ambiente?

Eso dependerá de dos factores. Por una parte la ‘obediencia’ de los tutelados para evitar acciones contrarias. Por la otra, que la balanza de pagos tenga una recuperación rápida, posiblemente con un gradual apoyo financiero adicional de los tutores. Ambos factores son complejos y es difícil hacer un pronóstico.

Pero para el empresario que no ha contemplado tirar la toalla, la posibilidad de que haya un giro en la política económica es la última esperanza. Y si eso se traduce en la consolidación política del régimen, ese sería un costo que puede ser amortizado.

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