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26 de agosto de 2019, 7:49:32
Konfidenciales


Todas las mentiras de Elías Jaua sobre la corrupción chavista

Por Juan Carlos Zapata

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Otra vez miente Elías Jaua. Y miente sobre un tema sensible. El saqueo de Venezuela. La corrupción chavista. Miente, por ejemplo, cuando afirma que Hugo Chávez combatió la corrupción.


Elías Jaua ha vuelto a hablar. Le habló a BBC News. Pero le habló a su modo sobre la corrupción. Y el modo del ex vicepresidente y ex ministro de Hugo Chávez y Nicolás Maduro es la mentira y, a veces, la media verdad. Nunca la verdad. No puede haber verdad “plena como la luna llena” en este caso.

Y Jaua se acordará que fue él mismo quien dijo en la Asamblea Nacional que no se iba a investigar al gobernador de Apure, Jesús Aguilarte Gámez, caído en desgracia por todo el desastre en que había incurrido en su gestión. O sea, Jaua, por orden de Chávez, seguro, se convertía en protector del desaguisado de Aguilarte.

En un tema sobre la corrupción cualquier dirigente chavista está a la defensiva. Porque la corrupción no es corrupción. Es saqueo. Por las dimensiones. Por las características de las operaciones. Y por la impunidad. Y los personajes. Por la complicidad.

La corrupción chavista, además, no es de individuos, es sistémica, es de grupos, es de clanes. Es del entramado del poder. Es una corrupción de alcance internacional. Global. Algo nunca visto en Venezuela. Ni siquiera en América Latina. Tampoco en el mundo. El chavismo inventó la corrupción planetaria.

Jaua admite a la BBC que “La corrupción nos ha hecho un grave daño”. Que uno de los errores “fue no haber combatido desde el principio este flagelo estructural”. Y esto no es verdad. La corrupción no era estructural. Ahora es estructural. El chavismo la convirtió en red y trama de la estructura de todas las instancias del poder. Y la verdad es que Hugo Chávez no la combatió. Chávez prefirió lealtad. Chávez se hacía la vista gorda. Prefirió la lealtad a combatir los primeros síntomas de la corrupción que engordaba en el chavismo desde el principio. Desde el Plan Bolívar 2.000.

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Jaua intenta justificar “con toda sinceridad”- que no se combatió porque ante la campaña de que Chávez “iba a ser un dictador”, “en el interior del proyecto bolivariano debatimos entonces si había que iniciar una especie de operación manos limpias, pero se consideró que eso afectaría a la estabilidad política del nuevo gobierno y que nuestra prioridad en esa primera etapa era atender la emergencia de pobreza que había en el país”. No es la primera vez que se hace pública esta versión. Pero hay que decir que también Chávez fue elegido para combatir la corrupción, y como no lo hizo, aparecieron los primeros escándalos que involucraban militares, viejos y jóvenes. A “mis muchachos”, decía Chávez. Y nada hizo. Poco hizo. Es más, Chávez también contribuyó con la conducta de manejar el dinero a discreción. Solicitando el millardito. Diciendo que se sacaba el dinero de un bolsillo para metérselo en otro. Peor que lo que hizo Dilma Rouseff en Brasil. Chávez presionaba a las instituciones. Saltándose las normas, como en el FUS, donde había colocado a Alejandro Andrade. Porque había que gastar. Y que para ayudar al pueblo. Y allí aparecieron los primeros escándalos de los que advirtieron los medios, los periodistas; casos que Chávez desestimó. La conducta de Chávez fue ejemplo para que los gobernadores, alcaldes y ministros procedieran siempre amparados en el discurso de la emergencia.

Es más, Chávez también contribuyó con la conducta de manejar el dinero a discreción. Solicitando el millardito. Diciendo que se sacaba el dinero de un bolsillo para metérselo en otro. Peor que lo que hizo Dilma Rouseff en Brasil. Chávez presionaba a las instituciones. Saltándose las normas, como en el FUS, donde había colocado a Alejandro Andrade. Porque había que gastar. Y que para ayudar al pueblo. Y allí aparecieron los primeros escándalos de los que advirtieron los medios, los periodistas; casos que Chávez desestimó. La conducta de Chávez fue ejemplo para que los gobernadores, alcaldes y ministros procedieran siempre amparados en el discurso de la emergencia.

Señala Jaua que “Chávez dijo que dejáramos actuar a las instituciones pero que no nos pusiéramos nosotros al frente de algo que iba a parecer en el mundo una cacería de brujas contra los dirigentes del pasado”. Esto fue cierto. No hubo cacerías de brujas. No podía haberla. La corrupción eran focos. No era lo que es ahora. Lo que fue con Chávez y sigue siéndolo. Y después vino la etapa en que había que defender la revolución. Esto no lo dice Jaua. Había que disponer de dineros. Había que sacarlos de las arcas públicas. Y se hizo el pote de la revolución. Y el pote justificó todo lo demás.

Entonces desde 2003 el esquema se hizo imparable. Y fue peor cuando el esquema no separó Estado, ni Gobierno, ni Partido, ni Líder, ni dirigentes. Entonces el dinero le pertenecía a Chávez y al chavismo. Y cuando los precios del petróleo se dispararon cada quien tuvo un pote. Y Chávez el gran pote de PDVSA, y del BCV, y del Fonden, y el de las reservas internacionales. Y Chávez pedía y le daban. Y la familia pedía y le daban, y la familia cogía, y la dirigencia cogía. Y se reprodujeron los excesos. Y cuando el diputado Luis Tascón denunció a José David Cabello, Chávez defendió a este y condenó a Tascón. Y no fue la oposición que inventó aquello de la derecha endógena, y no fue la oposición la que inventó aquello de los vampiros. Y era la dirigencia chavista la que manejaba PDVSA, y la que controlaba Cadivi. Y por allí se saquearon al menos 400.000 millones de dólares. Toda la plata del mundo. Y otro monto igual se despilfarró, que esa es otra manera de saquear un país. Y casi ningún dirigente quedó a salvo de sospecha. Ni el mismo Jaua.

Porque Jaua recordará que cuando al ex Zar de PDVSA, Rafael Ramírez, se le señaló por el caso Pudreval, Chávez lo defendió. Y Jaua sabrá que las operaciones con los seguros de PDVSA eran evidentes, y nadie hizo nada contra Diego Salazar, hasta ahora. Y Jaua sabrá que en las pocas veces que se investigó era más para castigar la deslealtad que la corrupción. Y Jaua se acordará que fue él mismo quien dijo en la Asamblea Nacional que no se iba a investigar al gobernador de Apure, Jesús Aguilarte Gámez, caído en desgracia por todo el desastre en que había incurrido en su gestión. O sea, Jaua, por orden de Chávez, seguro, se convertía en protector del desaguisado de Aguilarte.

Flickr: Hugo Chávez

Jaua dice “Dejamos intacta la estructura de corrupción”. No la desmontaron y se inventaron otra nueva, con trama y entramado, y de alcance internacional.

Jaua dice: “el sector privado, que es el gran corruptor en Venezuela”. No. El sector privado está a merced del poder. Y el Estado lo requiere como aliado. Pero es el Estado chavista el que profundiza la ecuación de la entrega de las divisas controladas a cambio de favores. De elevados favores. Y es desde el Estado chavista que se propician las empresas de maletín a nombre de civiles y militares, de familias de civiles y militares, de los cuñados, las suegras, las esposas, los hijos. Se llegó a eso. A lo nunca visto. Involucrar hijos e hijas, sobrinos, tíos, abuelos. Ya se sabe que solo en un año las empresas de maletín saquearon entre 20 y 30.000 millones de dólares.

Pregunta BBC:

-Los casos de corrupción millonarios en PDVSA, la petrolera estatal. ¿También son culpa del sector privado?

Responde Jaua:

-Todo es a partir de sectores privados. Toda la estructura de corrupción del sector privado quedó intacta y sus contactos dentro del Estado rápidamente corrompieron a funcionarios débiles. Ahora estamos pagando las consecuencias de esas desviaciones.

Jaua olvida que después del paro petrolero el mismo Chávez premia a Wilmer Ruperti, quien lo ayudó a romper el cerco que habían impuesto los huelguistas. Chávez hizo al primer boliburgués. Al primer magnate petrolero. Después todos quisieron tener un boliburgués. Después todos quisieron ser boliburgueses. Nació entonces en 2003 la boliburguesía.

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Jaua miente cuando señala que Chávez combatió la corrupción. “Cuando el presidente se enteró y había pruebas fehacientes, los combatió”. No le faltaron pruebas a Chávez y poco hizo. En las cadenas de radio y televisión pedía las pruebas de tal y cual caso. Y esa fue una frase copiada por los demás funcionarios. Que presenten las pruebas. Y las pruebas estaban allí. Las pruebas eran también el tren de vida en la que se montaron los dirigentes. Las fincas, las camionetas, los viajes, los relojes, los lujos, los caballos, los aviones, la buena vida.

Jaua afirma que “Por primera vez Venezuela vio a gobernadores, generales y altos funcionarios procesados”. Otra mentira. En el pasado hubo ministros de la defensa procesados, gobernadores y funcionarios de diversa índole. Olvidó a propósito el juicio contra el presidente de la República, Carlos Andrés Pérez.

Jaua dice que “Si hubiéramos tenido conocimiento de más, hubiésemos actuado, como muchas veces hicimos. A mí me tocó muchas veces informar al presidente de corruptelas y desviaciones, y siempre encontré en él la disposición de destituir a esos funcionarios y dejar que la justicia actuara. Chávez fue siempre muy respetuoso con la actuación de la justicia. Nunca quiso ser un inquisidor”. Muchas mentiras juntas. No investigó las desviaciones. No solicitaba cuentas a la Contraloría ni a la Fiscalía. Aparte de que no respetaba las instituciones. Nunca las respetó. Y sí era un inquisidor. Pero con los dirigentes de la oposición, o contra los que cambiaban de opinión, como el general Raúl Baduel, compadre y amigo. La operación para inhabilitar a Leopoldo López fue montada desde el alto poder.

Sobre los que se fueron y se declararon culpables en Estados Unidos, por ejemplo, Alejandro Andrade, el extesorero nacional, Jaua señala que “Ojalá pudiéramos enjuiciarlos aquí y confiscarles todos los bienes para crear un gran fondo que permita superar parte de las dificultades que hoy enfrenta nuestro pueblo”. ¿Quién le cree?

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