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20 de septiembre de 2019, 13:59:49
Konfidenciales


Y ahora Maduro se burlará de los tenedores de bonos

Por José Manuel Rotondaro

Por José Manuel Rotondaro.- Al acercarse el fin del año es usual que empresas e individuos revisen el desempeño y las perspectivas de las inversiones financieras. Cuánto se ganó o perdió, qué activos conviene vender, cuáles conservar.


Para cierto grupo, aquellos que apostaron por mantener en su portafolio bonos emitidos por Venezuela (Gobierno y PDVSA) en la época de las vacas gordas, esta revisión es deprimente.

Con excepción del bono PDVSA 2020, que cuenta con la garantía de la mitad de las acciones de Citgo, los demás se cotizan por debajo de la mitad de los precios de hace dos años. Y no hay distinción en el precio entre los bonos vencidos este año no honrados y los que vencen en las próximas dos décadas.

Algunos, los menos, adquirieron esos bonos en transacciones que les permitieron convertir bolívares a divisas, o al menos así pensaron. Restos de una absurda política que endeudó al país para alimentar al mercado cambiario, sin ningún resultado positivo tangible.

Pero la mayoría adquirió (o retuvo) esos bonos atraídos por el alto rendimiento que ofrecían que en los modelos de evaluacióncompensaban con creces los riesgos. Y ciertamente Venezuela tenía (y tiene) un gobierno errático, anti-empresarios, mal administrador y con una tendencia a no corregir desequilibrios macroeconómicos fundamentales. Pero pagaba, puntualmente, apuntalado por los ingresos petroleros. Capitalistas de toda especie se montaron en ello. Inversionistas de variada naturaleza. Desde los boliburgueses hasta empresarios y banqueros tradicionales e inclusive gente común, gerentes, ejecutivos de empresas.

¿Quién iba a pensar que el propio gobierno iba a matar la gallina de los huevos de oro desmantelando no una, sino dos veces la empresa petrolera?

Incluso después de perder la virginidad financiera e incumplir con un pago de intereses, el gobierno de Nicolás Maduro fue evadiendo una declaración de default formal, pagando selectivamente ciertos bonos en la medida que los consideró claves para su estabilidad.

Boliburgueses, bolichicos, emergentes, empresarios...

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Pero ya llegó el momento que los tenedores temían. No es posible seguir fingiendo que el gobierno de Venezuela y PDVSA son deudores serios, y ya un grupo inició el proceso para exigir judicialmente los pagos.

Con excepción del bono PDVSA 2020, que cuenta con la garantía de la mitad de las acciones de Citgo, los demás se cotizan por debajo de la mitad de los precios de hace dos años. Y no hay distinción en el precio entre los bonos vencidos este año no honrados y los que vencen en las próximas dos décadas.

Y las esperanzas que los tenedores tuvieron de una recuperación, bien por un aumento de los ingresos petroleros venezolanos, un cambio de las políticas del gobierno o del gobierno mismo, no se concretaron en 2018.

Por el contrario, a estas alturas Maduro estará convencido de lo errados que estuvieron quienes dentro del Gobierno urgieron por mantener el pago puntual de la deuda para evitar un caos, cuando los ingresos de PDVSA comenzaron a caer en 2014.

Habiendo sobrevivido el Gobierno más de un año sin pagar la deuda, difícilmente va a contemplar hacerlo ahora.

Para los tenedores, es hora de guardar esos bonos en el baúl de los recuerdos hasta que se produzca un cambio radical en la conducción del país.

Este lunes se reportó que nuevamente un grupo de...

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