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21 de noviembre de 2019, 9:05:41
Konfidenciales


Elías Jaua quiere arreglar la economía que él ayudó a destruir

Por Juan Carlos Zapata

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Anda Elías Jaua hablando sobre la conveniencia de rescatar la economía. Pontifica el exvicepresidente de Hugo Chávez y exministro de Nicolás Maduro sobre el riesgo de hecatombe en 2019; lo que hay que evitar. Pero esa economía hoy destrozada, es la economía que el propio Jaua ayudó a destrozar. Tuvo en sus manos la posibilidad de “estabilizarla”, que es por lo que llama ahora. Hay una historia.


Ahora Jaua declara al portal ruso, Sputnik, que “tiene que haber una disposición para que el año 2019 en vez de un año de hecatombe, como se vaticina, podamos efectivamente encontrar los mecanismos que nos permitan emprender el camino del crecimiento económico”. Habla quien no tuvo la disposición en 2016. Quien pudo inclinar la balanza. Suele ocurrir que los castigados del poder, varían su posición, bien porque están dolidos, o porque aterrizan en la realidad. Y esta realidad es una tragedia. De hecho, él no descarta la hecatombe.

No es Elías Jaua cualquier figura del chavismo. Ha ocupado los más altos cargos con Hugo Chávez y con Nicolás Maduro. Y se le cuenta entre los elementos pensantes y con posición propia dentro del régimen. Jaua formó parte del equipo civil que ayudó a que Chávez se decidiera por Maduro cuando se planteó la sucesión. Ahora Jaua dice que no sabe por qué Chávez eligió a Maduro, aunque reconoce a Maduro como jefe del proceso. Y si ahora está fuera del Gobierno es por desencuentros con los que han venido acumulando más poder en el Ejecutivo, los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, y también por desencuentros con la estructura del poder en el PSUV, en el que Diosdado Cabello es pieza fundamental. Maduro prefirió a los otros en este lance, pero no se descarta que Jaua vuelva al anillo del poder. Este es el crítico Jaua. El que clama por un ataque severo de la corrupción –él, que defendió al exgobernador Jesús Aguilarte Gámez; él, que ahora pide estabilizar la economía, y pudo, tuvo al menos la oportunidad de apoyar el programa que presentó Unasur, y no lo hizo. Optó por oponerse. Y mostrar un radicalismo del que ahora, en apariencia, no parece tomar parte.

Otra, quizá, hubiera sido la suerte de la economía, de haberse instrumentado la propuesta económica que en 2016 elaboraron los técnicos de Unasur y que llevaron a la mesa de negociación los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero, Ernesto Samper, Leonel Fernández y Martín Torrijos. El diálogo era político y también económico, pues el drama económico ya estaba vivo, según apreciaron los expresidentes y los enviados del Vaticano. Un drama que se profundizó.

Se planteaba un esquema para superar el problema cambiario e incorporar los agentes privados de la producción. El equipo se reunió con el vicepresidente Ejecutivo de la época, Aristóbulo Istúriz, uno de los que también se opuso. Pedro Silva, de Unasur, era el cabeza del plan técnico, y Samper estaba al frente de Unasur. Cuando arrancaron las mesas de diálogo el 31 de octubre de 2016 en el Museo Alejandro Otero, el expresidente Leonel Fernández planteó el “marco” económico teniendo como punto de partida la propuesta de Unasur. Jaua fue contundente, según revelaría después a KonZapara Jesús Torrealba, el jefe de la opositora MUD, y miembro del grupo de negociación. “Ese es el marco para saber lo que no vamos a hacer”, dijo Jaua, y allí murió el documento de Unasur.

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Ya estaba moribundo, en verdad, pese a la situación económica que sufría el país. Pero había que jugar al radicalismo. Cuando unos subían la apuesta radical, otros lo seguían. Y es así como en el Gobierno se configuran dos bloques. Uno que respalda la propuesta y otro que lo rechaza. Entre los defensores del Plan de Unasur estaban Eulogio Del Pino, presidente de PDVSA, Ernesto Villegas, ministro de Comunicación, y Nelson Merentes, presidente del BCV. En contra, Jaua, Aristóbulo Istúriz, Ricardo Menéndez, ministro de Planificación, y Diosdado Cabello. Menéndez y Jaua siempre han jugado en la misma línea. Maduro y Cilia Flores habían quedado en el medio. Y quien terminó de inclinar la balanza fue el asesor español, el Cristo de la Economía, Alfredo Serrano Mancilla.

Ahora Jaua declara al portal ruso, Sputnik, que “tiene que haber una disposición para que el año 2019 en vez de un año de hecatombe, como se vaticina, podamos efectivamente encontrar los mecanismos que nos permitan emprender el camino del crecimiento económico”. Habla quien no tuvo la disposición en 2016. Quien pudo inclinar la balanza. Suele ocurrir que los castigados del poder, varían su posición, bien porque están dolidos, o porque aterrizan en la realidad. Y esta realidad es una tragedia. De hecho, él no descarta la hecatombe.

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