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21 de noviembre de 2019, 1:19:57
Poder Kaníbal


Esto es lo que hace la nueva guardia personal de Maduro

Por Zenaida Amador

Por Zenaida Amador.- Es casi imposible no hacer el paralelismo entre los “Batallones de la dignidad” de Manuel Antonio Noriega y las “Cuadrillas de paz” de Nicolás Maduro. El léxico usado, el talante de las organizaciones y la coyuntura exponen las semejanzas entre la estrategia de Maduro y la de su colega panameño en su afán común por sostenerse en el poder a cualquier precio.


En 1988 el entonces presidente de Panamá le dio forma a una fuerza paramilitar alterna a la institucionalidad castrense de ese país que le sirviera de brazo de control de su máxima confianza. Los civiles armados que integraban los “Batallones de la dignidad”, con unos 5.000 miembros, reprimieron manifestaciones públicas, atacaron e hirieron a ciudadanos que se oponían al régimen de Manuel Noriega.

Maduro opera con sus fuerzas de choque para contener a quienes se le oponen mientras intenta seguir en la Presidencia de Venezuela, lo que implica permanentes persecuciones y represión sobre las voces críticas a su gestión, ya sean líderes políticos, estudiantes, sindicalistas o amas de casa

Además, tenían órdenes de destruir estructuras clave del país en caso de que se concretara la temida intervención extranjera liderada por Estados Unidos, que finalmente se produjo en 1989. Fue entonces cuando actuaron como grupos de resistencia ante los militares estadounidenses para terminar rindiéndose poco después de los enfrentamientos con las fuerzas externas.

Nicolás Maduro, por su parte, también ha hecho lo propio desde enero, ya que sin legitimidad alguna opera con sus fuerzas de choque para contener a quienes se le oponen mientras intenta seguir en la Presidencia de Venezuela, lo que implica permanentes persecuciones y represión sobre las voces críticas a su gestión, ya sean líderes políticos, estudiantes, sindicalistas o amas de casa.

Lo ha hecho ante la mirada atenta del mundo, incluso con miembros de una misión técnica sobre derechos humanos de la ONU de visita en el país. Las apariencias parecen importarle poco. Una de las muestras más claras de esto la dio el 23 de febrero, cuando privilegió a grupos de civiles armados por encima de efectivos de la Fuerza Armada para impedir el ingreso al país de la ayuda humanitaria internacional. En ese momento desplegó a paramilitares, “colectivos” y hasta a presos que actuaron con máxima violencia contra los civiles que trataban de ingresar medicinas y alimentos por los pasos fronterizos.

La semana pasada decidió ponerles nombre a estos escuadrones: los llama “Cuadrillas de paz”. Su objetivo, según señaló, es evitar que se “embochinchen” las calles, los barrios, las cuadras de las comunidades con “guarimbas”, que es el término con el que se suelen denominar las protestas populares que implican el cierre de vías.

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“Activas las ‘Cuadrillas de paz’ en todas las comunidades, las comunas, los motorizados en defensa de la paz. No permitamos guarimbas. Cero guarimbas”, ordenó Maduro.

Bajo esta premisa han sido reprimidas las protestas ciudadanas que se han producido luego de tres apagones de alcance nacional en menos de un mes, el último de los cuales comenzó el viernes 26 de marzo y todavía a algunas localidades de Venezuela no les han restablecido el servicio eléctrico.

Ahora lo constante en Venezuela es un suministro intermitente de electricidad, fallas en las telecomunicaciones y la falta de agua potable, servicio que ya estaba afectado por fallas en el sistema hidrológico desde antes de que ocurriera el primer apagón nacional el pasado 7 de marzo.

Un 25% de la energía eléctrica que demanda Caracas se asocia al bombeo de agua, razón por la cual hay zonas en la capital del país que llevan más de dos semanas sin recibir suministros, una situación que se hace más crítica en el interior de Venezuela.

Comunidades de todos los estratos sociales han salido a protestar en diversos estados del país y la respuesta de Maduro ha sido reprimir. De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, “durante las protestas del 31 de marzo, el régimen envió a las calles a los colectivos armados, que actuaron con total impunidad en contra de los vecinos que exigían sus legítimos derechos para vivir con dignidad y con acceso a los servicios básicos”.

La orden de Nicolás Maduro es que nadie reclame. Por ello activó las “Cuadrillas de paz”: “En todas las ciudades, en todos los pueblos a defender la paz, que es lo más bello que tenemos. Con la paz todo es posible, con la paz, si falta el agua, en cualquier momento llega la cisterna, llega el apoyo, llega el servicio”.

Contar con los leales

El de Estados Unidos ha sido uno de los gobiernos que de manera más directa le ha hecho oposición al régimen de Maduro, brindándole reconocimiento pleno a Juan Guaidó, quien desde el 23 de enero asumió la Presidencia de Venezuela de forma interina dada la usurpación del poder por parte de Maduro.

“Activas las ‘Cuadrillas de paz’ en todas las comunidades, las comunas, los motorizados en defensa de la paz. No permitamos guarimbas. Cero guarimbas”, ordenó Maduro. Bajo esta premisa han sido reprimidas las protestas ciudadanas que se han producido luego de tres apagones de alcance nacional en menos de un mes

EEUU ha aplicado severas sanciones y ha hecho un seguimiento cerrado a la corrupción y a las redes de tráfico de drogas de los funcionarios del régimen de Maduro y sus allegados. A la par de esto, una y otra vez los altos funcionarios de Washington, comenzando por el propio Donald Trump, afirman que en el caso venezolano todas las opciones están sobre la mesa, incluyendo la militar.

Por ello el régimen de Maduro ha llamado a sus fuerzas de choque a prepararse para este escenario. La semana pasada Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, coordinó parte de los entrenamientos especiales en técnicas de combate para los civiles leales que saldrán en defensa de Maduro. “Algunos querrán decir que nos estamos preparando. Sí, nos estamos preparando. Aquí hay un pueblo dispuesto a luchar”.

A muchos ha llamado la atención que Maduro ponga tanto énfasis en sus grupos civiles mientras baja la exposición de la Fuerza Armada, un cuerpo al que diversos sectores nacionales e internacionales le han pedido que respete su juramento constitucional, desconozca a Maduro y facilite una transición política que permita retomar el hilo democrático en Venezuela.

En este sentido Juan Guaidó ha hecho llamados permanentes a los militares, razón por la cual más de 1.000 efectivos han dejado las filas de la Fuerza Armada y le han jurado lealtad. Ahora, tras la activación de las “Cuadrillas de paz”, les hizo un nuevo señalamiento directo: “Pónganse del lado de la Constitución. Ustedes tampoco tienen luz ni agua. Ya no hay más excusas. Llegó el momento de proteger a la ciudadanía”.

Vale destacar que Noriega se atrincheró con sus “Batallones de la dignidad” tras un par de intentonas golpistas de las fuerzas militares porque con ellos se sentía seguro. ¿Pasará lo mismo con Maduro?

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