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Katalejo


La danza de los vampiros

Por Producción KonZapata


Publicado en El mundo 10 de junio de 2010 “Quien haya militado en AD sabe que durante años se sostuvo, en lo interno, que de alguna manera “la astucia de Rómulo” serviría para “despistar” y “engañar” al imperialismo, y él dejó prosperar tal especie…” Moisés Moleiro en el Partido del Pueblo.  

    Juan Barreto fue quien apeló al término a raíz de las primeras internas del MVR para referirse al sector del ex-canciller Luis Alfonso Dávila: los vampiros.

El problema de los vampiros es que terminan creyéndose invisibles, más allá de los espejos.

En la danza de los vampiros, la película de Román Polansky, se descubre al vampiro falso, en el espejo. En la vida real, se descubren los vampiros reales sin necesidad de espejos.

Todos están allí, más allá de la sala situacional. Más acá de los titulares. En la guerra interna del PSUV y del Gobierno. Todo tiene su comienzo. El comienzo es PDVAL. Y el final también.

 I

    Se lanza  el programa de compra, distribución de alimentos y proyectos agroindustriales, dirigido a la penetración y conquista de la clase media, los votos de la arisca clase media, garantizando abastecimiento, calidad, y bajos precios.  PDVSA, sólo en 2008, destinaría 2.200 millones de dólares en importaciones de alimentos.

    Racimos de contenedores de alimentos aguardaban en patios, depósitos y talleres, en los que en muchas ocasiones, productos como la leche, vencían, se adulteraban; otros, se pudrían. Esto no es nuevo.

    Porque PDVAL nació con el signo de la improvisación, y en consecuencia, con pista abierta para la corrupción. En lo inmediato parecen denuncias de supuestos sobornos. Y en abril de 2010, proveedores del programa eran de los más quejosos por los atrasos en los pagos: más de 200 días para cobrar una factura, a menos que se pagara la respectiva comisión al intermediario.

    La corrupción va a impactar en el programa.  Primero, el gobierno se veía obligado a subir el precio de algunos de los rubros en la red, pues la caída de los precios internacionales de alimentos no favorecía el marcaje nacional. ¿Por qué? Por las mafias.

    La explicación más cercana es esta: durante el periodo en que había plata a montones, por los precios del petróleo escalando lo 80, 90 y 100 dólares por barril, se hizo cada vez más recurrente la práctica de la compra directa a empresas de maletín. El modus operandi incluía la licitación, como pura formalidad del caso. Las empresas de maletín ofertaban por debajo de los precios de las multinacionales.

    Pero pasado el tiempo, los productos no aparecían. Pasado el tiempo, se acaba el tiempo; así se decretaba la emergencia de ese producto, cancelándose  el nuevo precio que las empresas de maletín ponían de nuevo sobre la mesa. Claro, un precio más alto.  Así ni la petrochequera alcanzaba.

    Luego estaba que: al costo había que sumar la improvisación en 3 frentes: la cantidad de importaciones; la fiscalización de la calidad de la comida; y la supervisión en los almacenes.

    Otra vez, los intermediarios hacían fiesta. ¿Y cómo? Buscando comida a punto de vencerse que adquirían con descuento pero que vendían al 100% del supuesto precio a PDVAL.

    Se importaba más allá de las necesidades, y más allá de la capacidad de distribución. Por eso se acumularon tantas deudas, brotadas como tallos tiernos, aunque podridos, en el periodo 2009-2010. Lapso en el cual los precios del petróleo volvieron a niveles de 40, 50 y 60 dólares por barril, y entonces ahí sí que se notaba que los compromisos pesaban. Y la carga se hacía pesada. Y las revisiones se hicieron más frecuentes.

    El presidente de Fedecámaras, José Manuel González, advertía en 2008: las importaciones de alimentos son un negocio para unos pocos. Y esto lo sabían muchos.

    Y, en efecto, ahora estalla el escándalo de la comida podrida en los contenedores de PDVAL. Contenedores expuestos en los patios de Bolipuertos, la empresa estatal de los puertos bajo control del ministro Diosdado Cabello y su gente, y de Chávez y su gente, de los cubanos, que es otro tipo de gente,  una vez que expropiaran a los privados de los patios y talleres.

    Los primeros hallazgos arrojan 75.000 toneladas de comida podrida. Aparece la putrefacción. Como la década toda. Como un cerro de problemas. Kilómetros de comida, para ser figurativo.

    Un sorprendido Chávez ordena la detención de quien hasta hace poco había sido el presidente de PDVAL, Luis Pulido. Poco a poco, sin embargo, algunas voces fueron poniendo los puntos en su lugar. El ex-ministro de Comercio, Eduardo Samán, señaló que Pulido no podía ser único responsable, sumando a los funcionarios de bolipuertos, las almacenadoras, las navieras, entre los responsables. ¿Y Samán? Cuando era jefe de Indepabis, nunca fiscalizó donde estaba el lomito de las grandes importaciones.

    Transcurridas dos semanas ya son 12 los implicados. Y de nuevo salía a relucir el nombre de Rafael Reiter. El mismo del caso del maletín de Antoni Wilson.

    Un informe atribuido a ex-gerentes de PDVAL, apuntaba que los responsables de PDVAL, entre otros Pulido, dejaban que los alimentos se descompusieran a fin de generar nuevas órdenes de compra e importaciones. Este informe, publicado por Ultimas Noticias, no era del manejo de PDVSA.

    -La carga retenida mucho tiempo en los patios es también un negocio –señala un proveedor de PDVAL.

    La gran pregunta es ¿cómo siendo Reiter el jefe de Prevención y Control de Pérdidas de PDVSA se le pasaba esta situación por alto? ¿Y dado el grado de confianza, ¿cómo es que no informaba a Ramírez? ¿Lo sabía Ramírez?

 II

    Sin embargo, el negocio con los alimentos no era nuevo. Sólo que los volúmenes se volvieron inmanejables.  En 2009 se habían desviado 30 toneladas de leche de PDVAL. A Pulido se le había denunciado en 2008 por tráfico de influencias. Y en la mira seguía George Kabboul, presidente de Bariven, la filial de PDVSA encargada de las compras,  demandado en 2009 por una compañía proveedora en Miami por incumplimiento de contrato para la venta de alimentos a PDVAL. El demandante denunciaba el cobro de comisiones para hacer efectivo un contrato de 195 millones de dólares. Cuando Pulido caiga y sea detenido por la Disip-Sebin, enviará un mensaje a Chávez pidiéndole perdón y señalándole que sólo a él le diría la verdad.

    ¿La verdad? La raíz de los males puede encontrarse en la importación sin mesura, respondiendo a la política del propio Chávez de combatir a las roscas de alimentos, y debilitar a los grupos económicos como Polar, de amplio dominio en la agroindustria y distribución de alimentos.

    La acumulación de inventarios coincide con el zarpazo del gobierno a los puertos restándole competencia e ingresos al gobernador Carabobo, Henrique Salas Feo, que siendo de oposición, pasaba a controlar el Puerto Cabello. Expulsados los privados de los patios y muelles, comenzaron los problemas. A principios de 2010 ya se habían hecho las primeras denuncias de los cuellos de botella en el manejo de la carga, hasta el punto de que ni funcionaban las grúas. Es así como en medio del escándalo, la sustituta de Pulido en PDVAL, Virginia Mares, confiesa a El Universal:

     -La importación de alimentos se nos escapó de las manos.

    Con anterioridad le había confesado a la periodista Maripili Hernández en entrevista en Unión Radio, que fallaron en la distribución. Por supuesto, la idea tampoco era cargar con toda la culpa, por tanto, disparaba hacia los privados: “Por ejemplo, cuando el puerto estuvo en manos privadas, se colapsó y pasó a patio secundario, y por algunas ineficiencias que tenemos en el sistema de distribución fueron quedando productos”.

III

    La verdad es que hay mar de fondo en todo esto. Lucha de grupos. Hay varios antecedentes. Primero, el éxito de Ramírez con la Faja del Orinoco, la licitación del Bloque IV de Campo Carabobo, el descubrimiento de gas por parte de Repsol en el Golfo de Venezuela y el préstamo chino por 20.000 millones de dólares, lo relanzaban de nuevo a sitial de poder en la nomenclatura chavista. Había perdido puntos al escapársele de la mano la operación del maletín de los 800.000 dólares. Andaba de capa caída con los problemas de caja de PDVSA. Se había metido en problemas, al estallarle en la cara la crisis eléctrica. Pero ahora volvía, desatando celos y recelos.  Segundo, al menos su equipo, el más cercano, no estaba ganado para la idea de traspasar Lácteos Los Andes y Aceites Diana a la Corporación Venezolana de Alimentos, bajo el control de Elías Jaua. Se resistían con este argumento: esas empresas han funcionado bien porque las ha manejado PDVSA. El resto de las que han caído en manos del Estado han quebrado, o están en problemas. Pero, ambas compañías fueron traspasadas, y Chávez y Jaua dispusieron de una nueva bandera de agitación, en el afán de demostrar que el Gobierno administra bien, no despide trabajadores, produce alimentos de calidad y no especula con los precios. O sea, el socialismo le gana al capitalismo. Tercero, es el punto que lleva directamente a Dieguito Salazar, su primo, enriquecido a las más altas cotas de prosperidad, en este tiempo de Chávez, y en este tiempo de Ramírez, sirviendo como operador de buena parte de la cartera de seguros de PDVSA. Todo iba bien hasta que Dieguito comenzó a exagerar en sus gustos y a ostentar, a gastar, aunque la gota que rebasó el vaso fue su inscripción, en calidad de socio, en el Caracas Country Club, lo cual hizo rabiar a Ramírez, pues tal paso lo desnudaba, lo exponía, ante sus adversarios internos y externos. Cuarto,  hay quienes señalan que el primer ataque contra Ramírez estuvo en el ensañamiento contra la empresa Econoinvest, la mayor casa de Bolsa del país, aliada de PDVSA en la distribución de bonos. Como se sabe, la intervención de Econoinvest significó además la cárcel de 4 de sus directivos, entre ellos su presidente, Hermann Sifontes, ex-condiscípulo de Baldo Sansó, cuñado de Ramírez. El razonamiento es que golpeando a Econoinvest también se golpeaba un centro de negocio de Ramírez, lo que por supuesto éste y Econoinvest han negado. Quinto, Si todo ellos es así, el destape de la olla podrida de PDVAL, es parte de una misma operación.

IV

    Ahora bien, ¿cómo procedió la operación? ¿Y desde qué centro de poder? Los antecedentes confirman que el sector militar liderado por Diosdado Cabello desde hace mucho tiempo quiere ponerle la mano a la presidencia de PDVSA, cargo al que también aspiraba Raúl Isaías Baduel, el general preso y en desgracia. Se sabe que Jorge Giordani, obsesivo en esta etapa por el control del poder, no ha dejado de ver en PDVSA un reto, el cual se le escapó de las manos de Héctor Ciavaldini, su primera carta en 1999. También es cierto que Alí Rodríguez y Adán Chávez,  ya no son los protectores de Ramírez. Adán ha visto disminuidas sus influencias centrales por los nexos con Ricardo Fernández Barrueco, y qué casualidad que en la PDVSA de  Ramírez, protegido de Adán, quien lo presentó a Chávez, aparezca Ricardo Fernández Barrueco como proveedor de PDVAL. Por su parte, Alí, se encuentra distanciado más por razones personales de Ramírez.

    Ahora falta Chávez, a quien no se le habrá escapado ni el detalle de Lácteos Los Andes y Aceites Diana, ni el antecedente del maletín de Antonini Wilson, ni el caso de Dieguito Salazar, ni aún el éxito de la Faja, y quizá por eso es que en el acto con las multinacionales petroleras, @chávezcandanga ni una florecita le tiró a Baldo ni un gran flor a Ramírez. Le gusta a Chávez administrar el poder, y dejar que el entorno se coma a mordiscos, tal vampiros, para siempre reinar. Le encanta manejar los expedientes.

     ¿Y cómo es que Chávez ratifica a Ramírez a raíz del escándalo y le ordena pasar a la ofensiva? La pregunta es: ¿Lo defendió? O lo defendió como lo hizo con Alejandro Andrade, el tesorero nacional. O como ha defendido y traído de vuelta a Nelson Merentes, a manejar otra vez bonos y dólares desde el BCV. Claro que lo ratifica, pero le dijo: defiéndete. Y la defensa de Ramírez, una semana después, 10 días después, es tímida, errática. De lejos, sin el cuerpo a cuerpo, sin la impronta del hombre alto, rojo, poderoso. Es un Ramírez a la defensiva. Pegado contra la pared; mejor, contra los containers.   ¿Es ahí donde entra Jaua?

V

    Un empresario ligado a Ramírez señaló: La información de los contenedores y sus fechas de entrega es un registro que se lleva en Bolipuertos, en el Ministerio de Alimentación, en PDVAL, en la Vicepresidencia. Localizar los alimentos podridos no era tarea complicada para los funcionarios de los distintos despachos. De hecho, Virginia Mares no habla de comida podrida sino de vencida. De modo que el registro no es una fantasía. Dar el pitazo, era fácil. Encontrar los contenedores, más que sencillo. O sea, la cosa vino de adentro. La operación de adentro.

    No hay duda de que Jaua es el que ha venido avanzando a paso firme en la estructura de poder. En el PSUV. En el Gobierno. En el discurso más claro a favor del socialismo, la estatización, y en defensa de la figura de Chávez. Jaua ha conquistado a Chávez, y Jaua ha logrado conquistar a Giordani. Jaua le habla a los banqueros y a la Polar, y al resto de los empresarios, como no lo hicieron ni Ramón Carrizales ni José Vicente Rangel ni Jorge Rodríguez ni siquiera Diosdado Cabello desde la vicepresidencia. Jaua habla con el discurso de Chávez, como una vez lo hizo el mismo Ramírez. Jaua llega más al militante. Ahora Ramírez llega más a Washignton, a Houston, a los cuarteles de Chevron y Repsol. Jaua prefiere Cuba, Elorza. Y Jaua ya no se queja de que el problema suyo y de otros era la falta de experiencia para gobernar. Ramírez quería irse en diciembre, se enfermó inclusive, se le movió un poquito el corazón.

    En todo caso, la operación, la cirugía de poder, no quita la realidad del escándalo. A Chávez, se nota por la reacción y por la manera como ha manejado el caso, le incomodó que estallara en el momento en que arremetía contra Polar, y en el momento en que había subido 4 puntos en las encuestas por la manera como había manejado el tema de las casas de Bolsa y la especulación con el dólar permuta. En las primeras de cambio quiso restarle importancia al asunto. Estaba desconcertado, mientras el ministro de Alimentación, Félix Osorio, declaraba, con los mismos gestos calcados a Diosdado Cabello, que aquello era una gran manipulación. Después Chávez tuvo que fajarse desde Aceite Diana, Café Fama de América y Lácteos Los Andes, para concluir con una infeliz frase: a Mercal ni a PDVAL le quitan lo bailao.

    Si la realidad del escándalo es cierta, también lo es la operación, y a alguien se le escapó de la mano de la dimensión. Por eso vino el Cesna. Que la información no se escape, que no alimente el inventario de los enemigos. Práctica  de cubanos, que tienen que cargar con el peso de Bolipuesrtos.  Antes tampoco midieron el tamaño de la operación contra los boliburgueses. No otra cosa explica que en PDVSA haya habido una movida extraña: que  el trabajador que acumuló evidencias e hizo la denuncia de la irregularidad, Hertfriend Peña, fuera despedido.

    En cambio, Virginia Mares, presidenta de PDVAL, y la capitana Elsa Gutiérrez Graffe, presidenta de Bolipuertos,  entre la espada y la pared, y siguen en sus cargos. Igual  Reiter. ¿Y Ramírez? Lo mejor de la gerencia estaba en PDVAL. Eso dijo.

    Eso dijo, pues no tiene otra cosa que decir. Entiende que lo atacan, pero con armas difíciles de combatir. Por tanto, su defensa es una. Más silencio que bulla. Y cerrar filas.

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