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21 de septiembre de 2019, 17:54:29
Katalejo


Maduro tiene encima un nuevo detonante de la crisis

Por Orlando Zamora

Por Orlando Zamora.- La situación, ya permanente, de crisis aguda que estremece al país sobrepasa el esfuerzo de Nicolás Maduro por ocultarla y parapetearla. La crisis se multiplica en todos los ámbitos posibles. Así el informe de mayo 2019 de FocusEconomics apunta que la inflación en lo que va de año es 4.938,311% y la caída del PIB se ubica en -22.3%. Pero esto va hacia peor. Veamos por qué.


En lo financiero la feroz política de encajes y la edición inorgánica de dinero a “la libre” presionan precios y contraen a buena parte del sistema bancario.

Muchas agencias de bancos no disponen nada de dinero efectivo, ni en las taquillas de atención al público. Este viernes un banco en el pueblo de El Hatillo, cercano a Caracas, permaneció cerrado al mediodía, una cinta roja lo indicaba así.

La tasa interbancaria overnight, es decir, el precio de interés que se cobran entre sí los bancos al tener dificultades de liquidez transitoria y acuden a préstamos muy cortos plazos con otros bancos, llegó a niveles del 126% a mediados de mayo.

Pero lo condenable es pretender revalorizar un bolívar que, en circulante, en menos de 5 meses suma 5,4 billones, 13 cifras sin valor adquisitivo alguno, depreciado a cada hora, incluso por los operadores de las bombas de gasolina (gratis) que exigen a diario mayores “propinas de pago” por el combustible irresponsablemente gratis que sirven.

El Poder Ejecutivo “amarra” un dólar “cuasi” oficial, con músculo privado, secando la liquidez bancaria, manipula un enrevesado sistema con cuotas máximas de ventas, de controles y multas fuertes, mecanismos añejos, que regresan a camisas de fuerza cambiarias.

Como el fulano Índice de Intermediación Cambiaria, muy criticado en el pasado por el FMI, que obliga a los pocos bancos ofertantes a vender de inmediato el 70% de las divisas diarias que reciban, preferiblemente a clientes y una porción neta del 20% a las mesas de cambio (mercado interbancario de divisas).

El llamado esquema de las mesas de cambio, condenado ya por la sequía de oferta fresca de divisas, no es ciertamente una alternativa de libre mercado, lo impide además la incertidumbre de la permanencia deNicolás Maduro en el poder.

Pero lo condenable es pretender revalorizar un bolívar que, en circulante, en menos de 5 meses suma 5,4 billones, 13 cifras sin valor adquisitivo alguno, depreciado a cada hora, incluso por los operadores de las bombas de gasolina (gratis) que exigen a diario mayores “propinas de pago” por el combustible irresponsablemente gratis que sirven.

Ante esta realidad, para muchos analistas, el dólar debería estar ya en los 8.000 bolívares, otros lo sinceraran más arriba aún, vista la igualdad productiva entre PDVSA (niveles de producción del año 1942) y la industria petrolera colombiana sobre los 750.000 barriles diarios.

También, por el descenso continuo de las reservas internacionales en poder del BCV, cifradas al 15 de mayo en 7.989 millones de dólares.

El derrumbe de PDVSA y la venta de 23 toneladas oro en lo que va de año, contribuyen a la sequía de las reservas internacionales. Ya en 2018 se negociaron 73,2 toneladas de oro.

Estamos en presencia de un brusco rebote del tipo de cambio, del reclamo del pago de la deuda externa y también de las presiones sancionatorias de EE. UU., y otros países.

Pronto le darán un vuelco al reclamo de más de 12.000 millones de dólares morosos y que por vez primera atemorizan a los tenedores de bonos tanto de la República como de PDVSA, al quedar Venezuela más aislada aún del contexto internacional.

En este sentido se presagia y se intuye que pronto se ensayarán sobre el régimen imperante, decisiones muy importantes, de “impacto histórico” según mensajes atribuidos al presidente Donald Trump.

Lo creemos dado el “estancamiento” de las presiones externas por garantizar un viraje en el cuadro político de nuestro país.

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