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16 de septiembre de 2019, 8:10:02
Konfidenciales


Así la banca venezolana ha perdido los corresponsales bancarios

Por José Manuel Rotondaro

Por José Manuel Rotondaro.- En los últimos meses las autoridades han mencionado el cierre de cuentas de corresponsales bancarios en el extranjero como una de los obstáculos para un desenvolvimiento más normal del esquema cambiario venezolano.


Aunque el hecho no es reciente, adquirió más relevancia cuando en abril pasado el gobierno de los Estados Unidos apuntó hacia el Banco Central de Venezuela, decretando que será sancionada toda empresa o individuo con presencia legal o comercial en ese país que realice transacciones con el BCV.

Es innegable que esa medida, al oficializar el bloqueo al mercado del dólar del BCV, crea enormes dificultades para la realización de transacciones financieras internacionales.

Pero a la vez, la pérdida de corresponsales bancarios por bancos venezolanos forma parte de una tendencia global y no es una consecuencia directa de las acciones del gobierno norteamericano.

¿Qué es un corresponsal bancario?

Cuando una empresa o persona ordena una transferencia en divisas a favor de una empresa o persona en otro país, se inicia una cadena de transferencias en la que participan bancos locales en los dos países, los respectivos bancos centrales y dos organizaciones que facilitan la conversión de una moneda a otra, SWIFT, la red de comunicaciones interbancarias internacionales y, optativamente, el CLS, una empresa que apoya la liquidación segura de la transferencia.

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En algún punto de la cadena de transferencias, habrá al menos un banco que ofrece a otros bancos cuentas en las dos monedas de la operación. La cuenta que ofrezca en una moneda diferente a la propia se conoce como cuenta de corresponsalía.

Dependiendo del país y su mercado financiero, es posible que el banco local del cliente no tenga una cuenta de corresponsalía bancaria en el país de destino, por lo que debe recurrir a otro banco local que sí la tenga. En determinadas circunstancias ese banco es el propio banco central.

La dependencia de la red de corresponsales bancarios del BCV

Desde la instauración del control de cambios en 2003, prácticamente la totalidad de las transacciones de transferencias de dólares al exterior han involucrado al BCV y su red de corresponsales. Bajo el control de cambios, los bancos venezolanos no proceden a ordenar a sus corresponsales a transferir las divisas a la cuenta del beneficiario en el exterior hasta no recibir del BCV el monto correspondiente en sus cuentas de corresponsalía.

En otras palabras, las transacciones cambiarias desde 2003 involucran al menos dos o más corresponsales bancarios en el exterior, dependiendo de la moneda de destino final.

La reducción global de corresponsales bancarios

Oyendo las ‘denuncias’ que desde 2014 ha venido haciendo el régimen de Nicolás Maduro sobre la clausura de cuentas de corresponsalía, se pensaría que es un hecho que afecta específicamente a Venezuela y sus bancos.

La ubicación de Venezuela entre estas jurisdicciones, usualmente asociadas con mayor laxitud en quienes son los clientes bancarios, demuestra que al menos hasta 2018, el cierre de cuentas de corresponsalía respondía más a una mayor percepción de que en Venezuela las entidades bancarias, principalmente las oficiales, tienen una mayor propensión a tener como clientes personas con un origen de fondos dudosos, sean de corrupción, narcotráfico u otras fuentes restringidas. En esto ha jugado un papel nada despreciable el indolente desempeño de la Superintendencia de Bancos y del propio banco central en la materia.

Desde antes que el tema fuera noticia en Venezuela, diversos voceros de organizaciones que promueven la inclusión financiera así como reguladores bancarios, han venido observando cómo la banca en los principales centros financieros mundiales ha venido reduciendo el número de cuentas de corresponsales a bancos de países en desarrollo, un proceso conocido en inglés como ‘de-risking” o reducción del riesgo.

En algunos casos estas acciones reflejan una reestructuración de las operaciones internacionales de grandes bancos globales luego de la gran crisis financiera de 2008-2009. Pero en general responde a una decisión de negocios: el costo de mantener relaciones bancarias con clientes de ciertas regiones o países, incluyendo las de corresponsalía bancaria, supera con creces los beneficios que se obtienen.

Por un lado están las multas y pagos compensatorios que las autoridades, principalmente en Estados Unidos, han impuesto a los bancos por fallas vinculadas con operaciones internacionales. El monto acumulado desde 2008, según algunas estimaciones, se estaría acercando al billón de dólares.

Por otro lado, para evitar los costos en dinero y reputación de esas multas, la banca ha tenido que reforzar sus áreas de cumplimiento, incrementando significativamente un costo operativo con poco o ningún impacto favorable en los ingresos.

Por ello la banca naturalmente ha venido analizando la ecuación costo-beneficio de ofrecer servicios a ciertos tipos de clientes. Esto ha afectado a tipos de negocios como casinos y servicios de remesas, con mayor exposición al riesgo de lavado, así como a países donde se presume que los controles antilavado son más débiles. En otros casos, las directivas han decidido cortar líneas enteras de negocio, como hizo recientemente el Citi de Estados Unidos al cerrar todas las tarjetas de crédito de clientes con residencia fuera de ese país.

En este contexto las cuentas de corresponsalía bancaria ocupan una posición muy delicada. Normalmente los controles que tiene la banca sobre clientes y transacciones asume que cuando otra institución financiera envía una transferencia, esta última ha realizado los procesos de prevención usuales y, por lo tanto, el banco receptor no requiere hacer mayores investigaciones.

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Pero en los últimos años esta presunción ha sido puesta en entredicho. Casos como el de Danske Bank, el mayor banco de Dinamarca, el cual se prestó para lavar decenas de miles de millones de euros de procedencia dudosa a favor de clientes rusos, está amenazando a Deutsche Bank, Bank of America y al JP Morgan por haber canalizado esos pagos mediante las cuentas de corresponsalía. Y en este caso no sólo Danske Bank ha sido multada sino que sus principales directivos han perdido sus puestos y están siendo procesados penalmente. Todo esto refuerza la tendencia a reducir las operaciones de corresponsalía.

La evidencia a escala mundial

Un estudio publicado el 24 de mayo por el Banco de Pagos Internacionales de Basilea, el banco central de los bancos centrales, ayuda a colocar lo ocurrido en Venezuela en el contexto global. El análisis de los mensajes de transferencias procesados a través de SWIFT comprueba que hay una reducción global en el número de bancos que ofrecen servicios de corresponsalía a bancos extranjeros.

El período analizado por el estudio (2012-2018) no cubre lo ocurrido desde que el BCV fue sancionado, pero ya incluso el declive es notorio. De las 223 jurisdicciones, sólo 14 incrementaron el número de bancos corresponsales, en su mayor parte países que salieron de sanciones o adquirieron su independencia en el período.

La reducción experimentada por bancos venezolanos de casi 70% fue una de las más elevadas a nivel mundial (posición 214), pero no muy alejada de la caída observada en jurisdicciones como Gibraltar, la Isla de Man, Mónaco, Vanuatu o San Marino.

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La ubicación de Venezuela entre estas jurisdicciones, usualmente asociadas con mayor laxitud en quienes son los clientes bancarios, demuestra que al menos hasta 2018, el cierre de cuentas de corresponsalía respondía más a una mayor percepción de que en Venezuela las entidades bancarias, principalmente las oficiales, tienen una mayor propensión a tener como clientes personas con un origen de fondos dudosos, sean de corrupción, narcotráfico u otras fuentes restringidas. En esto ha jugado un papel nada despreciable el indolente desempeño de la Superintendencia de Bancos y del propio banco central en la materia.

Esta situación probablemente no va a cambiar de la noche a la mañana incluso con un cambio de gobierno. Habrá que agregar a la larga lista de tareas necesarias para reconstruir al país el restaurar la reputación de su sistema financiero y sus mecanismos de control.

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