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21 de noviembre de 2019, 1:20:06
Konfidenciales


Así Putin manipula la historia para defender a Maduro

Por Juan Carlos Zapata

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Ahora Vladímir Putin quiere dar lecciones de democracia. Y tiene una lección para Estados Unidos y todos aquellos países que están forzando un cambio en Venezuela, y quieren a Nicolás Maduro fuera del poder.


Putin no solo dice que el liberalismo es un pensamiento que se quedó obsoleto. También señala que la democracia no funciona igual en los países en los que tiene vigencia. Por ello, señala, no se pueden imponer modelos de democracia.

Para explicar su particular teoría, Putin apela a tres casos. Irak, Libia y ahora Venezuela. Todo lo expone en la entrevista con el Financial Times, la que le ha dado la vuelta al mundo.

Dice Putin: “No creo que el estado libio o iraquí hubieran sido destruidos si no hubiera habido intervención allí. No habría ocurrido en Libia, la situación era absolutamente diferente allí. De hecho, [el ex líder libio Muammer] Gaddafi escribió sus libros allí, expuso sus teorías, etc., que no cumplían con los estándares específicos, y su trabajo práctico no cumplía con las percepciones europeas o estadounidenses de la democracia”.

Toda esta argumentación es para enlazar con el caso Venezuela. Señala el presidente ruso: “Entonces, ¿por qué deberíamos hacer lo mismo en Venezuela? ¿Queremos volver a la diplomacia de cañoneras? ¿Para qué la necesitamos? ¿Es necesario humillar tanto a las naciones latinoamericanas en el mundo moderno e imponer formas de gobierno o líderes desde el exterior?”. Hay que fijarse bien en lo que dice Putin. “Imponer formas de gobierno”. Como si la democracia fuera un sistema inédito en Venezuela.

Aquí Putin ya adelanta lo que pretende. Las particularidades de Libia e Irak. Pero que al fin y al cabo sostenían a esos Estados. Destruidos por la intervención militar. Lo cual ya nos dice: Cuidado con intervenir en Venezuela. Porque puede ser peor el remedio que la enfermedad. O cuidado con imponer por la fuerza a otro presidente.

Para sostener el punto de la especificidad de la democracia, señala que “el presidente de Francia dijo recientemente que el modelo democrático estadounidense difiere mucho del modelo europeo”. Lo cual es verdad.

Por esto Putin sentencia “que no hay estándares democráticos comunes”. Y si Emmanuel Macron admite esta realidad como es que, se pregunta Putin, “nuestros socios occidentales”, quieren “que una región como Libia tenga los mismos estándares democráticos que Europa y los Estados Unidos”. Luego explica:“La región tiene solo monarquías o países con un sistema similar al que existía en Libia”.

De modo que señala que es “imposible imponer los estándares democráticos franceses o suizos actuales y viables a los residentes del norte de África que nunca han vivido en condiciones de las instituciones democráticas francesas o suizas”.

Es imposible, ratifica Putin. “¿No es así?”, se pregunta para puntualizar: “Y trataron de imponerles algo así. O intentaron imponer algo que nunca habían sabido o escuchado. Todo esto llevó al conflicto y la discordia intertribal. De hecho, la guerra continúa en Libia”.

Toda esta argumentación es para enlazar con el caso Venezuela. Señala el presidente ruso: “Entonces, ¿por qué deberíamos hacer lo mismo en Venezuela? ¿Queremos volver a la diplomacia de cañoneras? ¿Para qué la necesitamos? ¿Es necesario humillar tanto a las naciones latinoamericanas en el mundo moderno e imponer formas de gobierno o líderes desde el exterior?”.

La entrevista del presidente Vladímir Putin con el...

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Hay que fijarse bien en lo que dice Putin. “Imponer formas de gobierno”. Como si la democracia fuera un sistema inédito en Venezuela. La democracia puede ser inédita en Rusia, que saltó del totalitarismo soviético a este modelo autoritario de libertades restringidas encabezado por Putin. Venezuela venía de disfrutar de 40 años de democracia representativa, que es el modelo más extendido en occidente, hasta que Hugo Chávez llegó al poder. Inclusive, puede decirse que aun con Chávez la democracia resistió durante un tiempo, casi una década, a pesar de los esfuerzos de aquel por destruirla e imponer el Estado chavista, que no es otra cosa que un autoritarismo antidemocrático.

Con todo y la pérdida de libertades políticas y económicas, se puede hablar de casi medio siglo de vigencia democrática en el país. Después ya no fue así, cuando la Fuerza Armada se puso al servicio de un proyecto personalista, y cuando fue evidente el fin de la separación de poderes. Más tarde llegó Nicolás Maduro al poder, y la deriva antidemocrática fue patente. Maduro es ilegítimo y usurpa la Presidencia, y por lo tanto es un dictador.

Así que lo inédito es el modelo chavista, y es el modelo castrista que, importado desde Cuba, se le quiere imponer o se le ha impuesto a los venezolanos.

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Por lo tanto, la teoría de Putin no procede y no aplica en el caso de Venezuela. La lucha en Venezuela es por el restablecimiento de un modelo que ya existía y contra uno que pretende acabar con todo vestigio de la democracia, incluyendo la disidencia, una palabra que tampoco es del agrado de Putin.

Dice Putin que Rusia está preparada “para cualquier desarrollo en cualquier país, incluida Venezuela, si se lleva a cabo de conformidad con las normas internas y la legislación del país, su constitución y en línea con la voluntad popular”.

Pero es justo eso lo que Nicolás Maduro no tolera y no acepta. Es Maduro el que no respeta la Constitución. Y es justo el modelo chavista el que confiscó los derechos democráticos y terminó actuando en contra de la voluntad popular, cuando en otra época, cuando Chávez, hizo de las elecciones un arma para imponer no la democracia sino la dictadura de los votos, y mediante esta, imponerse él mismo. Putin sabe esto. Pero no lo dice. Porque es su caso, también.

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