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19 de septiembre de 2019, 10:12:25
Konfidenciales


Guaidó y Duque tienen loco a Maduro y por eso ataca con el tema del Esequibo

Por Juan Carlos Zapata

Por Juan Carlos Zapata (KonZ).- Juan Guaidó los tiene locos. Tiene locos a Nicolás Maduro y al entorno de Maduro. No encuentran cómo liquidarlo. Ahora Maduro se inventa una investigación por traición a la patria por un supuesto plan de entrega del territorio Esequibo a Guyana. A Maduro lo tiene loco que se le viene encima un nuevo expediente en la ONU. Por ello reacciona. Como lo sabe hacer. Con la mentira. La historia verdadera es esta.


La historia real es que Hugo Chávez fue el líder de la entrega del Esequibo a Guyana. Hay que remontarse a 2004, a la visita de Chávez a Georgetown. Era el todopoderoso Chávez que se paseaba por América Latina y el Caribe. Se creía dueño de Venezuela y por ello se daba licencias como estas palabras: “El Gobierno venezolano no será un obstáculo para cualquier proyecto a ser conducido en el Esequibo, y cuyo propósito sea beneficiar a los habitantes del área”. Entonces ya comenzaba a hablarse del potencial petrolero de Guyana. Y a eso se refería Chávez que, aún no conforme con lo anterior, también señaló:

-El asunto del Esequibo será eliminado del marco de las relaciones sociales, políticas y económicas de los dos países.

Como se ve, este parece no ser el mismo Maduro que seguía aquella línea de Chávez. Pero es un Maduro que adopta esa oposición, empujado por las circunstancias, porque la Armada y la Fuerza Armada así lo impusieron. De hecho, las declaraciones en las que ataca el Acuerdo de Ginebra son posteriores a las palabras en que lo asume y lo defiende. Defiende el Acuerdo en julio de 2015 y lo ataca en noviembre de 2016. ¿Cuál es la verdadera posición de Maduro? La verdad es que el chavismo (ni Chávez lo estaba, ni Maduro lo está) está convencido de la reclamación. Chávez y Maduro conformaban junto a Fidel Castro y Lula Da Silva, la internacional de entrega del Esequibo a Guyana. La que se mantiene firme en una posición histórica es la Fuerza Armada, y de allí que se entienda que Delcy Rodríguez aparezca haciendo la denuncia flanqueada por el general Vladimir Padrino López y el comandante de la Armada, Alejandro Alessandrello.

Allí comenzó todo. Allí comenzó el giro. Allí comenzó la entrega. Por consejo de Cuba que siempre estuvo en contra de la reclamación de los gobiernos democráticos del territorio. Por consejo, tal vez, del presidente de Brasil, Lula da Silva. Brasil también ha sido un país que ha respaldado a Guyana ante Venezuela. ¿Cuadra la historia? El Chávez aliado a los Castro de Cuba y a Lula en Brasil. El Chávez en cuyo delirio de liderazgo continental no cabía la controversia. El pleito era una mancha en sus pretensiones. Entonces, la Fuerza Armada no dijo nada.

Y a Chávez no podían llevarle la contraria en el poder chavista. Tanto que un abogado, este abogado que se llama Hermann Escarrá, que ahora está del lado de Maduro, que es miembro de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, a raíz de aquellas declaraciones, denunció a Chávez ante el Tribunal Supremo de Justicia. Las declaraciones de ese viaje que más molestaron a Hermann Escarrá fueron: “Venezuela no se opondrá a que empresas extranjeras exploren yacimientos petroleros y gasíferos en el disputado territorio de Guyana”. Esta declaración significaba en la práctica la renuncia a la reclamación. La Sala Constitucional falló en agosto de 2004, desestimando la denuncia de Escarrá, que debería hablar ahora. El fallo dice:

“Esas declaraciones fueron sin duda polémicas y el presente recurso es una muestra de ello. Ahora bien, aunque esas declaraciones tengan un efecto político, carecen de contenido jurídico formal, que es lo que importa a los efectos del control judicial. Pueden ser censurables o comprensibles, dependiendo del criterio que se adopte, pero ello es asunto que escapa del poder de revisión de este Supremo Tribunal. Ninguno de sus posibles efectos políticos es controlable por esta Sala, la cual debe limitarse a juzgar el aspecto jurídico de los actos del Estado”. La Sala Constitucional señaló que no era competente para censurar al Presidente y que en todo caso habría que actuar cuando las palabras se conviertan en hechos. “Sin duda, podría suceder que, a partir de las declaraciones impugnadas, el Presidente de la República dicte actos o celebre negociaciones que sí tengan efecto jurídico. En esos casos, y no es este, la Sala estaría habilitada para actuar”.

Aun peor. Después le llegó el turno a Maduro. El Maduro ya presidente en noviembre de 2016 siguió en la línea trazada por Chávez. En El Universal, el periodista Reyes Theis escribió sobre la visita que efectuara Maduro para esa fecha. Escribió que “en su visita a Georgetown la semana pasada y que coincidió con la polémica revelación sobre este bloque petrolero (Bloque Roraima), el presidente de la República Nicolás Maduro no se pronunció sobre el tema, por el contrario al referirse al Acuerdo de Ginebra, que permitió reactivar en 1966 la reclamación venezolana, aseguró que fue un “acuerdo entre el viejo imperio británico y un viejo gobierno de Acción Democrática en Venezuela” y que “fueron los años en que en Venezuela empezó una campaña dentro de la Fuerza Armada venezolana, dentro de los medios de comunicación hacia la población de odio, de acoso, de preparación psicológica, a través del desprecio, el racismo para invadir Guyana”.

Aquí está todo dicho. Lo dice quien fue presidente de la Asamblea Nacional, canciller de Chávez por años y luego vicepresidente Ejecutivo y Presidente. Dice que ese acuerdo, el de Ginebra fue:

-Una componenda entre el imperio británico y Acción Democrática.

-Que la concientización en la Fuerza Armada sobre el Esequibo fue una campaña para arremeter contra Guyana.

-Que los planes de Acción Democrática no eran para reclamar y rescatar el Esequibo sino para invadir Guyana.

-Que la campaña incluía el odio y el desprecio hacia Guyana.

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Estas palabras son entreguistas. Bien lejos de lo que se afirma en la supuesta grabación revelada por la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, en la que Vanessa Neumann, embajadora de Guaidó ante el Reino Unido, y Manuel Avendaño, asesor para asuntos internacionales, hablan sobre el tema y la embajadora aconseja que sobre el asunto de la reclamación no se habla. Hasta allí el punto. Del caso no se habla por estrategia política. Para que el asunto no haga ruido en la búsqueda de apoyos en el Caribe, una zona que el chavismo ha dominado a través de Petrocaribe. Maduro, en respaldo a Delcy Rodríguez señaló que “llegó a nuestras manos unas pruebas de que este bandido y traidor a la patria de Juan Guaidó está negociando el terreno a cambio del apoyo político a su gobierno. Creo que la Fiscalía tiene que actuar de manera expedita porque es un delito de traición a la patria pretender negociar el Esequibo a cambio de vender nuestro país”. El canciller de Guaidó, Julio Borges, rechazó los señalamientos y fue al detalle: “Quienes entregaron el Esequibo fueron ustedes a cambio de apoyo político para el proyecto dictatorial y desestabilizar la región”.

Respecto a Chávez y a Maduro, la historia es conocida. Las palabras de ambos abrieron las compuertas y así lo entendió Guyana que ofreció permisos de explotación gasífera y petrolera a empresas multinacionales, en particular la ExxonMobil. También China está presente allí. La estatal china CNOOC forma parte del consorcio liderado por la ExxonMobil, 45%, y Hess Corporation 30%. Pero de China Maduro no señala nada.

Los proyectos eran más ambiciosos hasta que factores de la Fuerza Armada reaccionaron, en particular la Armada. Es la Armada la que obligó al régimen de Nicolás Maduro a fijar posición. Ya esto era en 2015. Cuando las operaciones petroleras eran evidentes en aguas atlánticas en disputa, y cuando ya se insinuaba lo que Guyana es hoy: una nueva provincia petrolera. Entonces, ¿qué dijo Maduro en julio de 2015?

-Lamento las declaraciones de la Cancillería de Guyana, desconociendo el Acuerdo de Ginebra, atacando el mecanismo del Buen Oficiante.

(Aquí admite que el Acuerdo de Ginebra es bueno. No fue un arreglo entre el imperio británico y Acción Democrática).

-“Hay un debate abierto sobre lo que es la historia del Esequibo que merece ser despojada del colonialismo (…) aspiro como siempre que muy pronto podamos tener un documento central, base de la nueva etapa de la reclamación de la Guayana Esequiba”.

-Apuntó que el gobierno de Guyana y la Exxon se han puesto de acuerdo para atentar contra los intereses del país.

-Y que Venezuela seguirá luchando por la defensa del territorio.

Como se ve, este parece no ser el mismo Maduro que seguía aquella línea de Chávez. Pero es un Maduro que adopta esa oposición, empujado por las circunstancias, porque la Armada y la Fuerza Armada así lo impusieron. De hecho, las declaraciones en las que ataca el Acuerdo de Ginebra son posteriores a las palabras en que lo asume y lo defiende. Defiende el Acuerdo en julio de 2015 y lo ataca en noviembre de 2016. ¿Cuál es la verdadera posición de Maduro? La verdad es que el chavismo (ni Chávez lo estaba, ni Maduro lo está) está convencido de la reclamación. Chávez y Maduro conformaban junto a Fidel Castro y Lula Da Silva, la internacional de entrega del Esequibo a Guyana. La que se mantiene firme en una posición histórica es la Fuerza Armada, y de allí que se entienda que Delcy Rodríguez aparezca haciendo la denuncia flanqueada por el general Vladimir Padrino López y el comandante de la Armada, Alejandro Alessandrello.

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La Fuerza Armada sabe que:

-La oposición siempre criticó el discurso de Chávez y el de Maduro hacia el conflicto.

-Que Acción Democrática ha sido coherente en la controversia.

-De hecho, en julio de 2015, cuando la voz de Maduro tronó contra Guyana, Henry Ramos Allup, secretario general de AD, escribió en El Nuevo País, que Maduro protesta hoy, pero no protestó el 31 de agosto de 2013 cuando fue a Guyana en el momento en que el gobierno entregaba concesiones que afectaban la fachada Atlántica del país.

Ahora Maduro ataca. Y pide investigar a Juan Guaidó. Por traición a la Patria. Maduro necesita con urgencia liquidar a Guaidó. No lo ha logrado. Y en el intento, recurre al tema del Esequibo. ¿Por qué?

-Es un tema sensible para la Fuerza Armada.

-Maduro intenta poner más distancia entre la Fuerza Armada y Guaidó.

-E intenta, profundizar el respaldo militar para mantenerse en el poder.

Eso por un lado. Por el otro es que Maduro intenta anticiparse a las denuncias que presentará el presidente de Colombia, Iván Duque, ante la Asamblea General de la ONU. La denuncia de la conexión de Maduro con las FARC y el ELN. Duque lleva las pruebas. Lleva una batería de pruebas que comprometen a Maduro y al régimen. El expediente de esta conexión irá a debate. Irá al Consejo de Seguridad de la ONU. Pésimo punto para Maduro, a quien ya le pesa el informe sobre la violación de derechos humanos que levantó Michelle Bachelet, Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU. A Maduro ahora lo acosará el informe Duque porque el terrorismo no paga en el mundo. No paga en la comunidad internacional. Ni siquiera en los pueblos. Este es otro tiempo. Los pueblos no respaldan esta violencia. La guerrilla ya no es épica. La guerrilla es terrorismo. Es secuestro. Es narcotráfico. Es crimen y el crimen no paga. Maduro ataca a Guaidó por la vía del Esequibo porque Guaidó y Duque están de acuerdo en la estrategia de denunciar la conexión de Maduro con las FARC y el ELN. Maduro quiere descalificar las pruebas y a los actores antes de que se produzca la denuncia ante la ONU. Maduro sabe que ni los aliados que le quedan en el mundo, apoyan la alianza con las FARC y el ELN.

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