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4 de abril de 2020, 5:16:10
Katalejo


En dónde se encuentra hoy la economía venezolana y cuáles son las perspectivas para 2020

Por José Miguel Farías y Carlos Deseda

Por José Miguel Farías y Carlos Deseda (KonZ/Rendivalores).- El 2019 ha sido un año de grandes retos empresariales caracterizado por la supervivencia de los consumidores y una disminución severa en la monetización del déficit fiscal por parte del Banco Central de Venezuela.


En comparación con el inicio del año, en el que la hiperinflación era indetenible y el poder de compra de los consumidores se perdía sin detenimiento, el cierre de 2019 está determinado por una economía cada vez más dolarizada a nivel transaccional -Ecoanalítica afirma que más del 50% de las transacciones en el país se realizan con dólares- y una restricción al crédito por parte de la banca que ha coadyuvado a la caída del consumo.

La política monetaria restrictiva tomada por el Banco Central de Venezuela durante el año fue capaz de frenar la depreciación de la moneda y ciertamente, ha disminuido la tasa de inflación incesante que azotaba al país.

Se ha pasado de una inflación superior al 200% en los meses de enero y febrero, a una tasa de inflación de 20% en octubre, por lo que ciertamente se ha logrado desacelerar el incremento exhaustivo de los precios.

Según el informe Perspectivas 2020 de la firma Ecoanalítica, el 54% de las transacciones en Venezuela se están haciendo en una moneda distinta al bolívar, con el particular caso que en Maracaibo, la cifra alcanza el 86%.

Esta acción ha sido lograda con la aplicación de un encaje legal a la banca que dejó prácticamente sin capacidad de préstamo a las entidades, dejando a su vez sin el poder del crédito a las empresas y a los ciudadanos venezolanos.

Esto no es más que una nueva política de paño caliente -tal y como se nombra en estudios económicos a las políticas aplicadas por los gobiernos para solucionar un problema de facto- sin entrar en el problema principal y solucionarlo de raíz.

Seguidamente, se tomó la medida de que los bancos en Venezuela tenían el derecho de ofertar y demandar divisas en el mercado nacional, lo que se tomaba como una liberación cambiaria, pero que no dio resultados por la falta de confianza por parte de los agentes.

Si bien los niveles inflacionarios se ubican muy por debajo de la tendencia vivida en 2018, aún nos encontramos en hiperinflación, ya que deben pasar mínimo 12 meses con una inflación menor a 50% para salir de este fenómeno, según indica la teoría económica.

Por otro lado, a mediados de octubre se observó una nueva decisión que tiene que ver con la indexación de los créditos comerciales al precio de la divisa registrado en el sistema de mesas de cambio del Banco Central de Venezuela, dejando a un lado la posibilidad de adquirir créditos para ser destinados a la compra de divisas y posteriormente pagar los intereses con la depreciación de la moneda.

En los últimos días se ha observado un escenario en que la divisa ha adquirido un papel fundamental en la economía.

Según el informe Perspectivas 2020 de la firma Ecoanalítica, el 54% de las transacciones en Venezuela se están haciendo en una moneda distinta al bolívar, con el particular caso que en Maracaibo, la cifra alcanza el 86%.

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Asimismo, dada la volatilidad que predomina en el mercado cambiario al cierre del año, el Banco Central de Venezuela en reiteradas ocasiones se ha dado a la tarea de ‘inyectar’ euros al sistema monetario para frenar alzas considerables en el tipo de cambio paralelo, lo que ha ocasionado que nos encontremos en una economía con un tipo de cambio artificialmente bajo y muy alejado de su equilibrio –Ecoanalítica afirma que el tipo de cambio de equilibrio se encuentra alrededor de 90.000 bolívares-, lo que hace que los productos importados se vuelvan más competitivos que los locales, y ha desembocado en el llamado ‘boom’ de bodegones.

Para finales de 2019, se espera que continúe la contracción económica -la cual presenta una caída acumulada de 65% en los últimos 6 años- y una caída aún mayor del consumo, a pesar de la estacionalidad que generalmente caracteriza el mes de diciembre. Asimismo, es probable que en las últimas semanas productivas se experimente un incremento del tipo de cambio paralelo, dado que es factible que el gobierno ejecute parte del gasto público que tiene agendado para pagos de pensiones, utilidades y aguinaldos.

Con respecto a las perspectivas para 2020 -y tomando en consideración lo esperado por la firma Ecoanalítica- se espera una caída nuevamente del Producto Interno Bruto, la cual se ubicaría alrededor del 10%, una caída en las exportaciones e importaciones y una disminución de las reservas internacionales.

En cuanto al tipo de cambio, el comportamiento del mismo dependerá de las políticas monetarias que se ejecuten. Pero, extrapolando a un escenario similar al actual, se estima que el bolívar con respecto al dólar se ubique alrededor de 41.599 bolívares por dólar al cierre del 2019 y por encima de 1.300.000 bolívares por dólar al cierre del 2020, siendo aún niveles por detrás de la inflación, por lo que el costo de la vida en dólares puede seguir aumentando en Venezuela.

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