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22 de octubre de 2020, 13:40:00
Katalejo


La protesta en tiempos del coronavirus: Maduro reprime, Cabello amenaza y Guaidó aumenta el desafío

Por Zenaida Amador

Zenaida Amador (KonZ).- Son momentos cruciales para la definición de la agenda político-institucional de Venezuela y eso lo saben bien tanto los opositores como el chavismo. De allí que Guaidó esté aumentando la temperatura de la calle para generar presión interna y acompasarla con la creciente presión internacional que se está ejerciendo contra Maduro. La idea es forzarlo a aceptar “una elección presidencial libre, justa y verificable”, antes de que el régimen consume su objetivo de desmontar la Asamblea Nacional en unos comicios amañados.


Los venezolanos recién regresan a la lucha de calle para forzar un cambio político en el país y ya se toparon de frente con el muro de la represión del régimen de Nicolás Maduro. Las autoridades buscaron todas las vías para sabotear la convocatoria de Juan Guaidó a una marcha ciudadana este 10 de marzo hasta la sede de la Asamblea Nacional, en el centro de Caracas. Primero apelaron al miedo, llamando días antes a una contramarcha oficialista para la misma fecha y con igual destino; después desplegaron militares por la ciudad, tras la activación sorpresa de unos ejercicios de guerra en plenas calles caraqueñas; pero este propio martes, al ver la asistencia de un número importante de manifestantes, bloquearon la movilización opositora con bombas lacrimógenas y perdigones detonados por los cuerpos policiales. Por último, tras el cese de la jornada de calle, los cuerpos de seguridad de Maduro apelaron a la persecución de diputados opositores. “A nivel político ha sido un día bueno”, afirmó Maduro.

A pesar de lo ocurrido, Juan Guaidó ya planifica una nueva movilización sectorial para este 12 de marzo. El anuncio lo hizo en la concentración efectuada en Las Mercedes, donde recibió el llamado Pliego Nacional de Conflicto, donde se integran las exigencias de diversos sectores que no encuentran respuesta debido a la persistencia del régimen de Maduro en el poder.

“Al municipio Libertador no van a entrar, esto es territorio de paz”, afirmó Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, en alusión a la oposición y a la zona donde se encuentra la sede del Parlamento. Estos comentarios los hizo al participar en la movilización oficialista que tomó los alrededores del Palacio Federal Legislativo. Desde allí fustigó a los líderes opositores por mentirles a sus seguidores al decir que irían al centro de Caracas. “Ni eso pudieron”.

Freddy Bernal, otro líder del chavismo y pieza clave en la organización de los cuerpos de seguridad paralelos del régimen de Maduro, aseguró por su parte que “tenemos la capacidad para apagar cualquier candela y aplastar a cualquier traidor que se levante”.

Ambos se referían al bloqueo que aplicó la Policía Nacional Bolivariana (PNB) de Maduro en los límites entre los municipios Chacao y Libertador y que impidió el paso de los opositores. Allí, Juan Guaidó se dirigió a los funcionarios policiales: “Los cobardes son quienes les dan las órdenes a ustedes, que al igual que nosotros tienen hambre, no tienen agua en sus casas, tienen miedo por sus hijos. Hoy somos una sola lucha, existe la posibilidad de hacer la diferencia”.

Aunque Guaidó intentó que los manifestantes se detuvieran, hubo quienes quisieron seguir adelante, lo que detonó la represión de la PNB. Guaidó desvió a parte de los manifestantes y de los diputados de la Asamblea Nacional hacia Las Mercedes, donde completó la agenda que originalmente debía ocurrir en el Parlamento.

Pero eso no bastó. En horas de la tarde, funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), las mismas que han sido reseñadas por la ONU por ser un brazo represor y violador de derechos humanos en Venezuela, allanaron un hotel caraqueño donde se reunían los diputados de la Asamblea Nacional para amedrentarlos y, finalmente, llevarse detenidos al menos a tres de ellos.

No importó que horas antes Michelle Bachelet, alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, actualizara su informe sobre Venezuela y advirtiera sobre la persistencia de “los actos de violencia de fuerzas de seguridad y simpatizantes del Gobierno contra parlamentarios de la oposición” ni su comentario expreso acerca de que “desde el 5 de enero las Fuerzas de Seguridad han dificultado el acceso a dichos diputados a la sede de la Asamblea Nacional”. La exposición de los desmanes no inmuta al régimen de Maduro.

Al contrario, Nicolás Maduro valoró este martes, “a nivel político”, como “un día bueno” y se atrevió a asegurar que 600.000 caraqueños atendieron su llamado y tomaron las calles para decir “queremos paz, queremos patria”.

A la carga

A pesar de lo ocurrido, Juan Guaidó ya planifica una nueva movilización sectorial para este 12 de marzo. El anuncio lo hizo en la concentración efectuada en Las Mercedes, donde recibió el llamado Pliego Nacional de Conflicto, donde se integran las exigencias de diversos sectores que no encuentran respuesta debido a la persistencia del régimen de Maduro en el poder.

“Unimos todas las luchas en torno al Pliego Nacional de Conflicto y sostendremos la protesta hasta lograr los objetivos”, aseguró, con lo cual queda ratificado que la agenda de calle se reactiva como vía de presión.

Aunque la marcha no llegó a su destino, Guaidó señaló “los venezolanos no tenemos miedo”, por lo que la ciudadanía seguirá protestando de forma activa. “No hay por qué tener miedo cuando estamos juntos. No tememos dar la cara y poner el pecho cuando sea necesario”.

Juan Guaidó quema el cartucho del conflicto para estimular la movilización de calle

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Explicó además que el Pliego Nacional de Conflicto “tiene como norte salir de la dictadura y recuperar la democracia como paso indispensable para que un gobierno legítimo, con reconocimiento nacional e internacional, pueda dar respuesta a las demandas sociales del país”.

La meta es que en Venezuela haya “elecciones presidenciales libres”, lo que implica garantizar unas condiciones electorales mínimas. “Juntos a la calle hasta lograrlo, hasta que sea necesario”.

Corre el reloj

Son momentos cruciales para la definición de la agenda político-institucional de Venezuela y eso lo saben bien tanto los opositores como el chavismo. De allí que Guaidó esté aumentando la temperatura de la calle para generar presión interna y acompasarla con la creciente presión internacional que se está ejerciendo contra Maduro. La idea es forzarlo a aceptar “una elección presidencial libre, justa y verificable”, antes de que el régimen consume su objetivo de desmontar la Asamblea Nacional en unos comicios amañados.

Maduro, por su parte, sigue jugando a ganar tiempo, a zafarse de la presión internacional y de las demandas ciudadanas mientras anula el margen para estructurar algún proceso electoral más allá de las elecciones parlamentarias que deben celebrarse este año. Además, está moviendo todas las piezas para garantizarse que cualquier cambio que se haga en el Consejo Nacional Electoral (CNE) se ajuste a sus necesidades.

“Todos del G4 (los cuatro partidos mayoritarios de la oposición) están sentados con nosotros en la misma mesita, agarraditos de la mano, tomando cafecito juntos y preparando lo que va a ser el nombramiento del nuevo CNE por consenso”, aseguró Maduro este martes intentando socavar el liderazgo opositor. Así que aseguró que las elecciones parlamentarias ocurrirán “llueva, truene o relampaguee”.

Un reto inmenso para Guaidó.

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