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14 de agosto de 2020, 22:29:48
Konfidenciales


A pesar de la presión de Trump el chavismo no se traiciona ni se entrega. ¿Por qué?

Por Juan Carlos Zapata

Juan Carlos Zapata (KonZ).- Pareciera que llegó la máxima presión. Aunque siempre puede haber más. La propuesta de Estados Unidos para un gobierno de transición en Venezuela sin Nicolás Maduro y Juan Guaidó y con el arbitrio de la Fuerza Armada, asomaba como un cambio de política, de búsqueda de acuerdo. Pero este miércoles, el gobierno de Donald Trump anunció una operación de la Armada en el Caribe para profundizar la lucha contra el narcotráfico. Los objetivos son los carteles de México y Venezuela. El objetivo político es el régimen de Maduro, que según la administración Trump, se beneficia de los ingresos por narcotráfico mientras hace sufrir al pueblo de Venezuela. La semana pasada, Estados Unidos acusó a Maduro y al grupo que lo respalda en el poder, de narcoterrorista, y puso precio a su cabeza.


La respuesta del régimen era de esperarse. Rechazo total. Resistir. Señalar al imperio de los Estados Unidos como el más sanguinario de la historia. Intervencionismo. Venezuela es independiente y no acepta ninguna especie de tutelaje. En una palabra, el grupo en el poder cierra filas con Maduro. La noche de este miércoles, Diosdado Cabello respondió desde su programa de TV, Con el Mazo Dando. Que Maduro no se va a subordinar a los EEUU. Que no hay pruebas en la acusación de narcotráfico. Que seguirán resistiendo igual que han resistido en todos estos años las amenazas del imperio. ¿Pero es esta amenaza igual que las anteriores? Para Cabello y el régimen la movilización militar en el Caribe en contra del narcotráfico tiene otras intenciones. Y esto es una manera de decir que es contra Maduro y el régimen que ambos encabezan. Estados Unidos también puso precio a la cabeza de Cabello. “Ellos están creyendo que con eso nos van a doblegar a nosotros, le hemos dicho a nuestro pueblo durante años de los ataques del imperio hacia nosotros, y lo que pueden llegar a hacer”, señaló Cabello.

Maduro y Cabello y los jefes de la Fuerza Armada lo dicen en privado y lo han dicho en público. Prefieren resistir a todo evento y con las consecuencias que ello acarree a entregar el poder. En privado, Maduro, delante de testigos internacionales, ha mantenido la posición de desafío. Y estos testigos han llegado a la misma conclusión: Prefieren que los maten.

Lleva un año Estados Unidos intentando que haya una ruptura en la Fuerza Armada y deje solo a Maduro. El plan no ha funcionado. Claro, las condiciones tampoco son las mismas que en 2019. El régimen se quedó sin plata, se le ve más aislado que nunca, y la crisis económica interna se ha profundizado. Pero la coalición sigue estando del lado de Maduro. La coalición de los grupos en el poder, y la coalición que también opera en el seno de la Fuerza Armada. La acusación de narcoterrorismo y lavado de activos contra Maduro y las principales figuras del régimen, es otro factor dentro del escenario. Estados Unidos no acusó a Venezuela de ser un narco-Estado, pero la operación puesta en marcha este martes en el Caribe es un señalamiento en tal sentido.

El chavismo ahora está en la disyuntiva de elegir. Si sigue con Maduro o sacrifica a Maduro. Si se quiere, la pregunta no ha cambiado en todo este año. ¿Dejarán solo a Maduro? La respuesta ha sido negativa, y sigue siendo negativa. Maduro y el régimen han anticipado esta y otras amenazas de parte de los Estados Unidos. Maduro y Cabello y los jefes de la Fuerza Armada lo dicen en privado y lo han dicho en público. Prefieren resistir a todo evento y con las consecuencias que ello acarree a entregar el poder. En privado, Maduro, delante de testigos internacionales, ha mantenido la posición de desafío. Y estos testigos han llegado a la misma conclusión: Prefieren que los maten.

El régimen, es cierto, está constituido por una coalición de grupos. En principio, los civiles y militares se observaban con recelo, y tal vez lo sigan haciendo. Sin embargo, los acontecimientos han hecho que pasaran de la condición de ser reos entre sí, a trabajar unidos en función del poder. La apuesta del quiebre en la Fuerza Armada es la misma apuesta del quiebre en los grupos civiles que tienen el mando. Se apostó a que Cabello diera el paso y dejara a Maduro, y ese plan tampoco funcionó. Numerosas oportunidades tuvo Cabello para abandonar a Maduro y no lo ha hecho. Desde los tempranos tiempos de la sucesión de Hugo Chávez, desde que comenzaron la crisis económica, las sucesivas protestas, la derrota parlamentaria de 2015, el éxodo masivo, los intentos de diálogo con la oposición, y la aparición de Juan Guaidó y la amenaza de intervención militar.

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Dos factores operan en la mente de los líderes de la coalición. La traición y el pensamiento chavista sobre la independencia de Venezuela. Un personaje como Diosdado Cabello no se oponía a que la oposición derrotara a Maduro y hasta lo derrocara. Pero ese mismo personaje, piensa, no va a hacerle el trabajo a la oposición. O lo que es lo mismo. No cabe en su cabeza pasar como el principal traidor del proceso chavista. Por ahora ese puesto, por ejemplo, lo está ocupando Rafael Ramírez, el expresidente de PDVSA, otro, junto a Maduro y Cabello, de los que estaban en la línea de suceder a Chávez. Según Maduro, según Cabello, Ramírez pactó con los Estados Unidos y ahora vive refugiado en Italia desde donde hace oposición. Pero la traición de Cabello sería peor vista por el chavismo, siendo Cabello uno de los “muchachos” que se sumó al golpe de Estado de Chávez el 4 de febrero de 1992. Es decir, Cabello es un chavista de los originarios, y así tal cual se vende. Cabello entiende que si aparece como traidor no tiene futuro dentro del chavismo nacional e internacional. No es un rol que quiera asumir.

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El otro punto parece romántico y no lo es. Puede pasar como una de las banderas políticas más importantes del chavismo. Chávez se miró en el espejo de Fidel Castro y lo copió. El chavismo miró hacia Cuba y copia lo mismo. La resistencia hacia los Estados Unidos. Fidel Castro le hablaba a Chávez de la crisis de los misiles y hasta dónde estuvo dispuesto a llegar. Y Chávez le hablaba a Fidel Castro de la gesta de Simón Bolívar. Bolívar dijo en sus últimos días que lo único logrado hasta ese momento era la independencia de Colombia -entiéndase la Gran Colombia que incluía a Venezuela- pero eso bastaba, pues con la independencia se abrían las ventanas para otros logros. Para Chávez y el chavismo, la independencia de Venezuela se perdió luego de la muerte de Bolívar. Con los caudillos militares del siglo XIX y con las dictaduras y los gobiernos democráticos del siglo XX. Chávez insistió en que la revolución bolivariana había rescatado la independencia y la soberanía y que esta más nunca se iba a perder. “Tenemos patria”, dijo Chávez y la frase se convirtió en consigna obligatoria para la militancia política y también para la Fuerza Armada. Los militares están convencidos de que Venezuela es libre otra vez gracias a Chávez, y en este aspecto no están dispuestos a ceder, pues eso sería mancillar el nombre de la Fuerza Armada Bolivariana, heredera directa de los libertadores.

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De modo que este punto los ubica en la posición de resistir, y en la posición de que la traición conduce a la pérdida de la independencia y la soberanía. Si se hace el balance del desastre económico y social, Chávez diría hoy como Bolívar que lo único alcanzado hasta ahora es la independencia. Pero al chavismo esto le basta. A Maduro y a Cabello les basta. Y allí está otra vez el ejemplo de Cuba. Otro modelo de fracaso pero libre y sin tutela imperial, dicen. Maduro y Cabello creen en esto, y en esto también creen los militares que sostienen al régimen. Han hecho suya otra frase de Bolívar que Chávez solía repetir: “Independencia o nada”.

Maduro y Cabello huyeron el 11 de abril de 2002 cuando una revuelta cívico-militar sacaba a Chávez del poder. Cabello y Maduro no quieren repetir esta historia y que se les señale de cobardes, tal como ha sido el caso en todos estos años. Ahora son allendistas, dispuestos e inclinados por la inmolación o la resistencia en una guerra de guerrilla sin importarles las consecuencias para el país. No hay que olvidar que la noche del 11 de abril Chávez pensaba inmolarse. Fue Fidel Castro quien en último momento le dijo que desistiera de esa idea. Maduro y Cabello quieren construir su épica. Y seguramente dirán que Chávez en esta circunstancia también haría lo mismo.

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