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22 de septiembre de 2020, 18:56:27
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Este es el secreto de un fantasma y una historia de terror en un cuento de García Márquez y Miguel Otero Silva

Por Juan Carlos Zapata

Juan Carlos Zapata (ALnavío).- El cuento se llama Espantos de agosto y fue escrito en octubre de 1980. Va para 40 años. Es el cuento del fantasma Ludovico. Un espectro que habita un castillo, en el que pasó una noche Gabriel García Márquez con su familia. Es el castillo que poseía el escritor venezolano Miguel Otero Silva en la Toscana, Italia. ¿Qué pasó esa noche? ¿Apareció el fantasma de Ludovico? ¿O alguien hizo de fantasma?


Gabriel García Márquez era supersticioso. Enumeraba una lista de cosas que conformaban una especie de cuerpo sobre la “pavología”. Eran famosos sus pálpitos. Aquello de que algo iba a ocurrir y ocurría. Con esos antecedentes llegó a la villa que poseía su amigo Miguel Otero Silva cerca de Arezzo, en la Toscana, Italia. Era una casa grande, de fachada rectangular, ubicada en una extensión de 5 hectáreas con viñedo. Gabriel García Márquez realza la propiedad, le otorga la categoría de castillo; un castillo renacentista, el castillo de Ludovico.

En el cuento Espantos de agosto, Otero Silva les narra la historia de Ludovico. Un “gran señor de las artes y de la guerra”. Ludovico tuvo “un poder inmenso”. “Un amor contrariado”. Y sufrió “una muerte espantosa”. Mató a la esposa y se mató él. Lo mataron sus propios perros. A los que el propio Ludovico había azuzado contra sí mismo. Lo despedazaron. A dentelladas. Eso les contó Otero Silva quien remató la historia señalando que por las noches el espanto “deambulaba por la casa en tinieblas tratando de conseguir sosiego en su purgatorio de amor”. Ya una mujer en el pueblo les había advertido que en esa casa espantaban.

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