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No hay que descartar lo que dijo ayer Henry Ramos Allup

viernes 31 de julio de 2015, 13:00h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- No necesariamente se trataría de un autogolpe. Pero sí más caos. Los grupos en el poder del chavismo coinciden en que las parlamentarias se les han complicado y quieren atornillarse con una agenda de riesgo.
KRAMOSALLUPPor Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Los síntomas son diversos. Lo de Polar para jugar a más desabastecimiento. El diferendo con Guyana. La presión sobre Colombia y los colombianos. Negarse a la observación internacional. La tal guerra contra el hampa bajo las siglas OLP. El impago comercial, lo cual se traduciría en mayor escasez, menos producción. Pero además, la estrategia directa contra la MUD como la decisión sobre Copei, o tal vez la decisión más tarde en torno al caso de Leopoldo López. Todo para dividir. Para desesperar, inclusive. Que el país torne en desorden. Torne en caos.

Y es que los números no le cuadran el Gobierno. El PSUV como partido ha bajado hasta los 26 puntos. Los partidarios del Gobierno no superan el 23%. El dato que ayer apuntábamos de que el 78% de los venezolanos no cubre sus necesidades. En consecuencia, unas encuestas hablan de una inclinación al voto hacia la oposición que supera el 60%. GIS XXI reconoce un 58%.

También está el hecho de que los candidatos del Gobierno no logran entusiasmar ni movilizar a sus partidarios. Lo sienten en los recorridos. Ya lo decíamos ayer recogiendo la expresión de un alto funcionario del Estado: temen que el votante rojo no salga a votar, que se quede en casa.

Es lo peor que le puede ocurrir al Gobierno. Si la oposición supera el 60%, sacándole 20 o más puntos al chavismo, la percepción de cambio es inevitable.

Por ello el secretario general de AD, Henry Tamos Allup,  alertó ayer sobre un auto golpe. Y dijo que no se atreva el Gobierno a ejecutarlo porque el pueblo no lo acompañará. Sin embargo, no necesariamente hay que pensar en el autogolpe, aunque lo parezca. El poder puede jugar al caos. Puede jugar a la profundización de la crisis.  Ya que al fin y al cabo el objetivo sería la suspensión de las elecciones. Y el caos y la profundización de la crisis provocados por algunos de los puntos en agenda, serían la excusa. Excusa porque el Gobierno se mostraría como el salvador de la situación. Es decir, que estaría actuando forzado por las circunstancias suspendiendo las elecciones. ¿Se le puede creer?

En la estrategia parecen coincidir los distintos factores del poder. La supervivencia en el poder los ha conducido a una misma encrucijada. ¿Podrán manipular y ejecutar el plan? Porque en política no todo lo que se programa se desarrolla tal como lo dicta el papel. De hecho, habría que pensar en varios factores que actuarían en contra de esta operación:

1-La debilidad del chavismo y el Gobierno.

2-La unidad de la oposición y su nueva situación de fortaleza.

3-El escenario internacional, adverso al Gobierno.

4-La exigencia del Vaticano, y la permanente observación papal. Por algo Maduro suspendió el viaje a Roma.

5-Un sector dentro del chavismo, un sector cívico-militar que se inclina por la transición y que comienza a no ocultar sus intenciones. De hecho, ha habido reuniones con individualidades de la oposición.

6-La presión de Estados Unidos sobre casos particulares de corrupción.

7-Que a la operación ya se le ven las costuras. Que se palpan las intenciones del Gobierno. Y en política, adelantar los tiempos es tan negativo como atrasarlos.

 

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