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El estallido social es el peor escenario para los factores de la crisis

miércoles 30 de marzo de 2016, 13:00h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Ya pocos descartan el estallido. Aparece en los análisis militares, de Gobierno, de la Iglesia, de Cuba, de la boliburguesía y de la oposición. ¿Pero a quién beneficia? De allí que haya factores que se afanen en el diálogo. De allí el exhorto del Papa.
El estallido social es el peor escenario para los factores de la crisis
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Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Veamos los elementos:

Nicolás Maduro: Tiene frente a sí los índices de rechazo. Los suyos propios y del Gobierno. No solo la oposición hace votos para que deje el poder. Fue desde el chavismo que se acuñó la especie de vacío de liderazgo y gobierno de transición. Cuenta, sin embargo, con el apoyo de Fidel Castro y de Raúl Castro, que lo ha convertido en una carta marcada en el juego de negociaciones que Cuba mantiene con Estados Unidos. La presencia de Ramiro Valdés en Venezuela es expresión de ello. El ex presidente Alvaro Uribe teme que en el país se pueda torcer el rumbo "hacia un golpe que le brinde estabilidad a un gobierno fracasado". Sin embargo, pocos apuestan por una salida militar. Hay una tendencia mundial de desalojar a los militares del poder. La crisis, no obstante, puede ser el detonante para Maduro. La crisis que se manifiesta ya no solo en inflación, escasez e inseguridad. Por ejemplo, ayer apareció un misterioso bono emitido por PDVSA. La verdad es que ese bono respondía a operaciones compensatorias entre el BCV y PDVSA. Sin recursos, el BCV salió a colocarlo en el mercado secundario. O sea, raspa la olla.

Maduro y Cilia Flores: Los sobrinos. El juicio en Nueva York. El narcotráfico. En la familia Flores saben que la operación que concluyó con la aprehensión de los jóvenes Flores buscaba llegar hasta Cilia, la esposa de Maduro. Pese a que no existan elementos de conexión, el caso le quita el sueño. Aquí viene el factor humano. Cilia Flores es una mujer de fortalezas. Ella conquistó a Maduro y dentro de la cuota de responsabilidad para que Chávez lo aceptara y lo designara sucesor, una parte le corresponde a ella. Sin embargo, la familia Flores ha dado muestras de desafueros. Ya sobran los ejemplos. Y ello encarna un riesgo. En las reuniones, Maduro consulta a Cilia. ¿Y en la almohada? En fin, a Maduro, y a la pareja presidencial, la crisis los acosa en los asuntos de Gobierno, y también en los asuntos personales. ¿Es posible resistir tanto? En este marco entran los cubanos. El aliento viene de La Habana, ya no de Brasil, ni de Argentina, ni Ecuador, ni de Nicaragua y Uruguay. Evo Morales es de los que llama y atiende.

Henry Ramos Allup: Mantiene un discurso que va más allá de la oposición. El presidente de la Asamblea Nacional lo tiene claro. El Parlamento está obligado a seguir con sus funciones. Así Maduro, y así el TSJ no dejen pasar ninguna de las leyes que apruebe el foro, poco a poco los diputados de la MUD van dándole forma a un nuevo entramado jurídico. ¿Con qué fin? Es una especie de soporte del cambio. ¿Para cuándo? No hay fecha. No se puede hablar de fecha. El Chavismo C.A. resiste, soportado por el TSJ y la cúpula militar, pero también con un respaldo partidista que suma 28% y con la ventaja de que aún en la oposición no hay una referencia sólida de liderazgo, ni personal ni partidista. La aprobación de la Ley de Aministía es una jugada de conexión con los factores políticos de la MUD, y aunque Maduro la vete, y aunque el TSJ la eche para atrás, coloca en letra grande la salida de Lepoldo López de la cárcel. ¿Cuándo? No hay fecha. Pero son elementos a tomar en cuenta.

La Iglesia.-Le preocupa la situación. El alerta está encendida. Desde hace meses. La Iglesia teme el estallido. De allí las diligencias del Nuncio Apostólico. De allí las conversaciones en el Vaticano. De allí el exhorto de diálogo por parte del Papa en su último mensaje. Pocos creen en la concreción del diálogo. Pocos se imaginaban lo que iba a ocurrir con Estados Unidos y Cuba. Lo que ha sabido KonZapata es que los factores se mueven. Y así haya actores de la Iglesia que digan que en ese sentido no tienen instrucciones precisas de parte del Papa o el Vaticano, lo cierto es que ha habido contactos tras la búsqueda de los interlocutores. La Fuerza Armada, lo hemos dicho, prefiere al diputado Diosdado Cabello. Y lo primero sería esperar si del lado del chavismo hay disposición a comenzar la cuenta contrarreloj. Hay que insistir en lo que dijo John Kerry: puede cuajar un diálogo en Venezuela. Y en ese diálogo quiere estar Estados Unidos. Y en ese diálogo estará la Iglesia. Y estará Cuba, factor y sostén también del gobierno de Maduro. La Iglesia, que supo cómo operar en el asunto cubano, sabrá esta vez escoger la ruta para que “cuaje” el diálogo. Si los cubanos resultaron duros a la hora de comenzar las conversaciones, también lo es el chavismo, asesorado por los mismos cubanos. De todas maneras, en el Vaticano consideran –lo sabemos por una fuente de alta credibilidad- que hasta el momento todo se mantiene en el plano de los milagros. Pero los milagros se dan. Son raros, aunque ocurren.

Los militares.-Las señales son las de un juego complejo. El Alto Mando Militar colocándose en posición de garantizar el reconocimiento de los resultados del 6-D. Sin embargo, es el mismo Alto Mando que sostiene al gobierno de Maduro. En el análisis estricto, no les queda otra opción. Es el Presidente electo. Pese a ello, en el seno de la Fuerza Armada las voces no repiten la misma letanía. La Fuerza Armada analiza encuestas, y se miran hundidas en el pantano del desprestigio. Aquí viene el juego en bandas. El ministro Vladimir Padrino López es el rostro del poder detrás del trono. Diosdado Cabello el probable negociador. El jefe de la fuerza y de la confrontación, y al mismo tiempo quien tendría en sus manos decisiones –si es el negociador- que garanticen la estabilidad de factores y actores, militares y civiles. En la otra punta, el general Miguel Rodríguez Torres, ahora crítico contumaz del gobierno de Maduro. Es el ex ministro que se ofrece a sí mismo como expresión de un sector que puede estar aquí y allá, y de paso concitar la confianza militar. Padrino, Cabello y Rodríguez Torres son amigos y aliados. Hay pruebas de ello. Y pruebas de desencuentros. No obstante, cualquier diferencia no pone en riesgo el fondo. De esta manera, si se quiere, a Miguel Rodríguez Torres habría que verlo como la carta que se juega el sector militar para una posible transición. Porque el sector civil ya estaría jugando la suya con el vicepresidente Aristóbulo Istúriz.

El estallido.-El juego a bandas de los militares ofrece otra señal. Que igual que la Iglesia teme el estallido. No sería un Caracazo. Sería una situación multiplicada. Hechos violentos en distintas ciudades. No habría factor político con fortaleza para neutralizar el estallido. Allí entran los militares. Lo saben ellos. Lo sabe el Gobierno. Y lo sabe la oposición. De hecho, una de las preocupaciones de Ramos Allup es que la Fuerza Armada pase del desprestigio al prestigio, imponiendo el orden y la paz. Y no se trata de que pasen a formar a Gobierno. O sí. Todo cabe. Hay imponderables. Lo que sí es seguro es que visto el juego a bandas, el candidato seguro para presidir un Gobierno que surja de eventos especiales, sería Miguel Rodríguez Torres. De allí su oferta que conquista opositores, o chavistas descontentos, o chavistas más ubicados a la izquierda. No es la opción cubana como Cabello tampoco lo es. Por ello es que el estallido es un evento que está en el interés de pocos. Inclusive a la misma Fuerza Armada no le convendría por lo que significa disparar contra el pueblo. En todo caso, de darse el escenario, se confirma la tesis del padre Luis Ugalde de que habría transición con el chavismo en posición de mando. Bien un sector, bien otro. Al final, lo que más convendría es el diálogo. Pero como dicen en el Vaticano. Es un milagro.

La boliburguesía.-No es el mejor caso de nuevos ricos haciendo obras ni mostrando ejemplos. Al suponer a sus distintos actores conectados con factores del poder del Chavismo C.A., es que puede entenderse que también hayan entrado en el juego de los contactos. No son el mejor ejemplo, decimos: sin embargo, en los acercamientos han mostrado la misma preocupación: hay que procurar la estabilidad y la paz. Hay una razón de peso: a la boliburguesía le interesa “blanquear” los capitales en el país. Afuera temen una persecución más implacable. En el país, calculan “acomodarse”. Lo están haciendo.

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