konzapata.com

Cómo se explica que era Rafael Ramírez y no Diosdado Cabello el segundo en el pacto con Chávez

miércoles 28 de febrero de 2018, 13:00h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.-  El orden parece difícil de creer. Y sin embargo, puede haber explicaciones. Algunas remiten a esa relación amor-odio que existía entre Chávez y Cabello. Chávez lo defendió, tantas y muchas veces, aunque no dejaba de marcar algunas distancias. De hecho, se recordará que entre la derrota de Cabello en la gobernación de Miranda, 2008,  y su elección como diputado por el estado Monagas, hubo un lapso de cierto alejamiento. Eran los tiempos en que el grupo Maduro-Jaua, el uno canciller y el otro Vicepresidente, ganaba terreno. Ramírez se afincaba en la presidencia de PDVSA a pesar de la comida podrida de PDVAL, y a pesar que el grupo Maduro-Jaua lo quería fuera de la empresa, pero Chávez siempre lo defendía.
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.-  Ahora aparece ese punto del pacto. Cómo explicar que en vez de Diosdado Cabello haya sido Rafael Ramírez el segundo en la sucesión. Nos estamos guiando por la versión que ofrece el entorno del expresidente de PDVSA sobre el pacto de los 4. De Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Rafael Ramírez. El pacto que ubicó a Maduro como sucesor directo de Chávez y que contemplaba a Ramírez como segundo  y a Cabello como tercero, y sin que ninguno tuviera derecho a la reelección.

Diosdado Cabello, Diputado.

El orden parece difícil de creer. Y sin embargo, puede haber explicaciones. Algunas remiten a esa relación amor-odio que existía entre Chávez y Cabello. Chávez lo defendió, tantas y muchas veces, aunque no dejaba de marcar algunas distancias. De hecho, se recordará que entre la derrota de Cabello en la gobernación de Miranda, 2008,  y su elección como diputado por el estado Monagas, hubo un lapso de cierto alejamiento. Eran los tiempos en que el grupo Maduro-Jaua, el uno canciller y el otro Vicepresidente, ganaba terreno. Ramírez se afincaba en la presidencia de PDVSA a pesar de la comida podrida de PDVAL, y a pesar que el grupo Maduro-Jaua lo quería fuera de la empresa, pero Chávez siempre lo defendía.

Por escándalos, cada quien tiene los suyos. Pero Cabello dejó una estela muy notoria en Miranda. Y no actuó como un perdedor con cierta dignidad. Mal perdedor, señala Pedro Benítez hoy en KonZapata.  (Ver más en https://konzapata.com/2018/02/no-se-acaba-la-guerra-fria-entre-nicolas-maduro-y-diosdado-cabello/) Es más, como coletazo de la derrota, y por unos cheques no pagados, arremetió contra Banesco, y fue Chávez el que frenó la corrida desde organismos del Estado, contra el banco de Juan Carlos Escotet.

Otro punto es que el grupo civil de Maduro-Jaua conspiró siempre contra Cabello, y a ese grupo se plegó el mismo Ramírez, y también se unió Jorge Giordani. Había que cerrarle el paso a Cabello. Que terminó no siendo el escogido. De verdad no lo fue. Chávez escogió a Maduro, y toda esa trama conspirativa contra Cabello, y su propia actitud de que no puede esconder la ambición por el poder, quizá pesaron en la decisión, más el acento definitivo de los cubanos. Todo a favor de Maduro.

¿Y por qué también Ramírez se ubica antes que Cabello en la línea de sucesión? ¿Qué razones jugaron a favor? Ramírez era de los que se portaban sumisos y entregados a Chávez. Y si bien Ramírez tampoco ocultaba cierta dosis de prepotencia, daba muestras de ella ante los otros dirigentes, mas nunca ante Chávez, a quien complacía en todos los pedidos. De allí que no solo le perdonara el asunto PDVAL, sino también el caso de la refinería de Amuay, y el caso del fondo de pensiones, y el caso de los seguros y reaseguros que manejaba Diego Salazar.

Rafael Ramírez, ex embajador de Venezuela ante la ONU y ex presidente de PDVSA.

Una fuente del entorno dice más: Con Ramírez, Chávez tenía una especia de “enamoramiento”. Esto en el sentido de lo que implica el poder, no en otro sentido.  Por ejemplo, a Maduro lo veía como un discípulo que aprendía rápido. En cambio, a Cabello pudo verlo en alguien dispuesto a darlo todo por el poder. De allí que se hablara del chavismo sin Chávez, y de la derecha endógena, y de los empeños de Cabello por controlar más cuotas de poder en el gobierno, y por controlar fichas militares y hasta influir en los ascensos militares, tal como comentó alguna vez el general Raúl Isaías Baduel.  Por ello a Ramírez lo mantuvo por 10 años en PDVSA. Por ello manejó la caja de PDVSA. Por ello hizo de PDVSA un brazo político, tanto en lo interno como en lo internacional. Y es por ello que Ramírez hoy se considera un ungido de Chávez, víctima de la traición de Maduro.

De modo que a Cabello el grupo civil lo vio siempre con cuidado, y también un sector del grupo militar, y también una parte del poder cubano, y hasta al propio Chávez le han debido llegar esas oleadas de dudas de quién iba a cumplir con la palabra. Pensó que Maduro lo haría, y que lo haría Ramírez. ¿Desconfió de Cabello?

Aquí en esta historia falta más. Puede escribirse todo un ensayo. No obstante, intentamos ofrecer alguna aproximación al esquema del pacto. Lo cierto es que los pactos terminan por no cumplirse si el actor principal ya no está. Además, ya lo ha escrito el mismo Ramírez. Una vez Maduro llegó al poder se sintió el jefe, y como jefe querían que lo trataran.

KonZapata