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China ha impuesto un tutelaje sobre el gobierno de Nicolás Maduro. (¿Por qué?)

jueves 20 de septiembre de 2018, 16:15h
Por José Manuel Rotondaro.- ¿Cómo propiciar la estabilidad sin tener que meter más dinero en un país a la deriva? Ese es el dilema chino. Ellos jugaron un papel pasivo por 4 años, a la espera de que los venezolanos resolvieran sus problemas. Hoy decidieron establecer una especie de tutelaje sobre un gobierno que quizás no les inspire mayor simpatía o respeto, pero que es el único factible en el corto plazo.
Xi Jinping tiene el poder /Foto: Partido Comunista de China.
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Xi Jinping tiene el poder /Foto: Partido Comunista de China.

La verdad es que compadezco a los periodistas que el martes tuvieron que asistir a la rueda de prensa que ofreció Nicolás Maduro a su regreso de China. Pese al calificativo de “rueda de prensa internacional” la larga perorata de casi dos horas claramente tenía un objetivo interno: contrarrestar la impresión negativa que dentro de su propia gente ha creado tanto la gira como otros temas vinculados a la personalidad de Maduro. El lenguaje, la gesticulación y el estilo de maestro de escuela narrando embelesado sus experiencias no son las que ha usado en otros encuentros con la prensa internacional.

Maduro y sus asesores quisieron transmitir tres mensajes claves a su gente:

1) Los chinos piensan que lo estamos haciendo bien en el plano económico y nos están apoyando.

2) No estoy endeudando al país.

3) Todo va bien encaminado pero los medios, nacionales e internacionales, mienten.

Otros temas salieron a relucir - las conspiraciones, la corrupción de Rafael Ramírez en PDVSA, la cena en Estambul - pero aquí Maduro simplemente dictó la pauta que luego han copiado los lugartenientes de costumbre.

Combinando las declaraciones oficiales, la información oficiosa y lo declarado por el propio Maduro, se colige que China ha decidido apostar por la viabilidad del régimen madurista pero sujetándolo a una supervisión al menos en lo que respecta a la política económica.

Nicolás Maduro declina buena parte del poder en China / Foto: Cancillería de Venezuela.

El control de China sobre las compras

Está claro que para China el énfasis del apoyo será para la recuperación de la capacidad de producción petrolera, lo cual visto fríamente efectivamente debería ser la prioridad principal. Venezuela no es viable, en el corto o mediano plazo, produciendo cerca de un millón de barriles diarios e importando la gasolina. En este contexto, más relevante que la venta del 9,9% de Sinovensa al socio chino, es el comentario que con ello las decisiones de compra de bienes y servicios serán ahora tomadas por CNPC, no por PDVSA.

Está claro que para China el énfasis del apoyo será para la recuperación de la capacidad de producción petrolera, lo cual visto fríamente efectivamente debería ser la prioridad principal. Venezuela no es viable, en el corto o mediano plazo, produciendo cerca de un millón de barriles diarios e importando la gasolina.

Conviene no sobreestimar la importancia que, para China, tiene el petróleo de Venezuela. China importó en 2017 más de 8 millones de barriles diarios de petróleo, de los cuales cerca de 400 mil (4,9%) los aportó Venezuela. Brasil estaría sobrepasando a Venezuela con la producción de un nuevo campo enteramente destinada al país asiático. Pero China necesita mitigar los riesgos en su suministro de crudo. Lo que aporta Venezuela puede ser clave si el ambiente internacional - guerra de tarifas, sanciones a Irán - repercute en el acceso al crudo de sus principales suplidores. Pero de nada le servirán los acuerdos firmados en el pasado con el gobierno venezolano si la producción sigue la trayectoria vertical de los últimos meses. De allí que haya presionado por tomar las riendas.

China tomará las riendas de la política cambiaria

Paralelamente, por el impacto que tiene tanto en la estabilidad de Gobierno como en la viabilidad de las empresas chinas que operan en Venezuela, pareciera que funcionarios chinos van a tomar las riendas en la política cambiaria. Por supuesto, para guardar las formas, aparecerán las cabezas de Finanzas y del Banco Central haciendo los anuncios, pero como quedó claro hace un par de semanas, ellos no tienen el control final de las decisiones.

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Es probable que la intervención china se haya precipitado por el evidente divorcio entre lo anunciado por el ministro Simón Zerpa y el presidente del BCV, Calixto Ortega Sánchez, y lo ocurrido en la práctica, más lo que dijo Tareck El Aissami en calidad de zar de la economía. La resistencia de los duros a cualquier forma de apertura cambiaria debe chocar con las expectativas que los pragmáticos deben haber creado en China. Sus empresas deben estar presionando para que se imponga algo de racionalidad en el sistema cambiario.

Tampoco debe escapar a la atención de la dirigencia china la vulnerabilidad de sus inversiones y acreencias si el país desciende a un caos similar al que ha estado viviendo Libia desde 2011. Por ello es factible que el “asesoramiento” al régimen de Maduro pueda extenderse a otras áreas si China considera que es necesario para preservar la estabilidad.

¿Cómo propiciar la estabilidad sin tener que meter más dinero en un país a la deriva? Ese es el dilema chino. Ellos jugaron un papel pasivo por 4 años, a la espera de que los venezolanos resolvieran sus problemas. Hoy decidieron establecer una especie de tutelaje sobre un gobierno que quizás no les inspire mayor simpatía o respeto, pero que es el único factible en el corto plazo.