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El Gobierno manipula otra vez el problema del dinero en efectivo

lunes 24 de septiembre de 2018, 19:00h
Por José Manuel Rotondaro.- Los bancos, no sólo en Venezuela sino en general, prefieren alimentar los “magazines” con billetes de mediana denominación. Los de muy baja denominación resultan antieconómicos pues la demanda del público agotará mucho más rápido la existencia. Eso obliga a los bancos a solicitar el servicio de reposición a las transportistas con mayor frecuencia, incrementando el gasto. Los de muy alta denominación tienden a sobrepasar el monto que desea la clientela.
Maduro quiere echarle la culpa a los otros / Foto: Ministerio de la Presidencia de Venezuela
Maduro quiere echarle la culpa a los otros / Foto: Ministerio de la Presidencia de Venezuela

En otro de sus habituales episodios de agresión a la empresa privada, el Gobierno, a través la Superintendencia de Bancos, se dedicó el viernes pasado a allanar bancos para “garantizar la fluidez del nuevo cono monetario”.

Esto ocurre luego de que Nicolás Maduro atribuyó la falta de billetes a un supuesto “bloqueo” de la banca motivado, según él, a una represalia contra los nuevos impuestos.

También calificó este “secuestro” de los billetes a un “ataque” contra el plan económico en marcha.

Para un observador casual, la afirmación de Maduro pudiera tener sentido. Si un billete puede ser vendido por encima de su valor facial, su acaparamiento sería equivalente al que, nuevamente según el Gobierno, está ocurriendo con los bienes de consumo.


Maduro fue explícito, al lanzar esas graves acusaciones contra los banqueros, queriendo evitar que lo señalen a él como responsable de la escasez del efectivo. Mucho mejor endilgarle la culpa a un sector que ha optado por el silencio cada vez que el Gobierno lo acusa de algo, cierto o falso.

¿Tiene sentido para la banca acaparar el efectivo?

Para un banco, su inventario de billetes y monedas es un costo. Tiene que tener las bóvedas adecuadas, mantener su vigilancia y pagar pólizas de seguro que los cubra de riesgos específicos. Mientras más efectivo tenga una oficina, mayores serán esos costos. Y ese efectivo no genera ningún ingreso.

Además, mientras más efectivo tenga en una oficina, mayor es el riesgo que sea objeto de un atraco o robo. De hecho, por muchos años, la propia Superintendencia de Bancos conjuntamente con la antigua Policía Técnica Judicial, establecieron límites máximos de inventarios de efectivo en las oficinas bancarias. Ello contribuyó sin duda a disminuir la incidencia de atracos.

Los bancos tratan en lo posible de reducir el efectivo que tienen en esos almacenes pues le genera costos y no le proporciona ingresos.

Por eso, los bancos son los principales interesados en desestimular el uso del efectivo, no solo por los costos ya señalados de los inventarios, sino también por el costo asociado a su distribución a través de taquillas (salarios de los cajeros, espacio de oficina para atender a esos clientes, entre otros), y los que incurren en el procesamiento del efectivo.

Una demostración de lo ignorante que es el actual superintendente de bancos en la materia es que la mayor proporción del efectivo reflejado contablemente en los balances de la banca no está en sus bóvedas sino en los almacenes de las empresas transportistas de valores.

Esas empresas son las que se encargan de transportar las piezas de y hacia las oficinas bancarias, sino que en sus almacenes los billetes se clasifican de acuerdo con su estado, de acuerdo a las normas que fija el Banco Central de Venezuela.

Además, en el caso de las empresas que reciben gran cantidad de efectivo, como las cadenas de supermercados o empresas de productos masivos, los billetes que reciben no son depositados en una taquilla bancaria sino que los entregan a las transportistas de valores, quienes los llevan a sus almacenes para su conteo y clasificación.

Pero al igual que en el caso de sus oficinas, los bancos tratan en lo posible de reducir el efectivo que tienen en esos almacenes pues le genera costos y no le proporciona ingresos.

Y lo más importante, en general son esas empresas de valores las encargadas de alimentar a los cajeros automáticos, incluso los que están físicamente en oficinas bancarias.

Los billetes de cajeros automáticos

Maduro hizo aspavientos de haber “descubierto” que los cajeros automáticos están limitando los retiros a un máximo de 10 bolívares soberanos. Desde que salieron en circulación los nuevos billetes, ese ha sido el clamor de los usuarios bancarios.

Y de nuevo la “denuncia” del Gobierno choca con la realidad de la administración de los cajeros automáticos. Los bancos, no sólo en Venezuela sino en general, prefieren alimentar los “magazines” con billetes de mediana denominación. Los de muy baja denominación resultan antieconómicos pues la demanda del público agotará mucho más rápido la existencia. Eso obliga a los bancos a solicitar el servicio de reposición a las transportistas con mayor frecuencia, incrementando el gasto. Los de muy alta denominación tienden a sobrepasar el monto que desea la clientela.

De allí que la única explicación posible para que la banca haya establecido el tope de Bs.S. 10 es que sencillamente no dispone de billetes de denominaciones intermedias, entre 10 y 50 bolívares.

La información la tiene el gobierno sin necesidad de inspecciones

La información exacta de cuántos billetes y de cuáles denominaciones tiene cada banco la tiene, naturalmente, el único oferente: el BCV. Y la información de cuánto efectivo tiene cada banco en cada oficina, la tienen tanto Sudeban como el BCV. Ambos reciben uno de los reportes más delicados que produce la banca: el balance por oficinas. Este reporte detalla las partidas del activo y pasivo de cada agencia, sucursal y otras oficinas de cada banco. Su manejo es extremadamente delicado pues en poder de delincuentes les permitiría planificar asaltos tanto a las oficinas como a los transportistas.

Originalmente ese reporte era producido mensualmente pero desde hace más de 15 años se abrió la posibilidad de recibirlo semanalmente. Y además se discriminó el efectivo en las bóvedas del banco y aquel en los almacenes de los transportistas.

¿Para qué entonces las “inspecciones especiales”?

Sin descartar que sea producto de la ignorancia del actual superintendente o simplemente acatando una (absurda) instrucción presidencial, todo luce como un espectáculo más del Gobierno, buscando desviar la atención sobre la responsabilidad del Ejecutivo por la escasez del efectivo.

Tampoco hay que descartar que estén construyendo un casus crimini contra la banca privada, presagiando la estatización que ha estado en el aire por mucho tiempo.

¿Serán estas acciones producto de la asesoría china? O por el contrario, ¿Estarán buscando los radicales, incluyendo a Maduro, precipitar medidas en esa dirección antes de que se vean obligados a bajar el tono radical?