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Por qué la estocada que le dio Trump a Maduro en la ONU

lunes 01 de octubre de 2018, 16:02h

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Tal como lo señala Ramírez, la cosa da risa. Algo habrá aprendido en los años que estuvo como embajador en la ONU. Y habrá notado lo peor. Que Maduro, dada la prisa con que despegó desde Caracas, llegó sin agenda a la ONU. De hecho, Maduro cazó una apuesta. Porque todo parecía ser una apuesta. Que perdió. Porque la reunión no se produjo.

Donald Trump le lanzó un lazo a Maduro / Flickr: Gage Skidmore
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Donald Trump le lanzó un lazo a Maduro / Flickr: Gage Skidmore

Rafael Ramírez confirma lo que KonZapata viene señalando desde la muerte de Bernardo Alvarez, acaecida a finales de 2006. El régimen se quedó sin un operador de talla en los Estados Unidos. Y es por ello que el gobierno de Nicolás Maduro luce descolocado, sin rumbo, sin estrategia hacia la Casa Blanca. Lo que le ocurrió en la ONU da cuenta de ello.

El ex Zar de PDVSA pinta el escenario de la improvisación: “Salió Maduro disparado a Nueva York a ver si Trump lo recibía. Sus asesores y "negociadores secretos" con la administración norteamericana y un desliz o "peine" del mismo Trump desde la ONU, hizo que todo el gobierno se agitara. Rápido contactaron al encargado de negocios de la embajada en Caracas, en Nueva York había expectativas de la avanzada, emoción. "Ahora sí lo va a ver", "teníamos razón", "resolveremos todo", mientras la maquinaria de propaganda del madurismo se apresuraba a cantar "victoria" en las redes sociales, a regodearse con la posibilidad de que Trump recibiera a Maduro”.

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Es lo mismo que discutimos en KonZapata cuando las redes dispararon que allá iba el avión presidencial. Que había partido rumbo a Nueva York. De pronto Maduro se olvidó del atentado. De que lo querían matar. De pronto ya no había miedo ni cálculo. Lo que le cantaban era que Trump quería reunirse con él. Y ello no tenía otra explicación que las palabras del presidente Donald Trump sobre la posibilidad de que se concretara el encuentro. Como el primero de Hugo Chávez con Bill Clinton y Madeleine Albright en 1999, del que salieron deslumbrados tanto Clinton como la secretaria de Estado. Pero entonces a Maduro le ocurre lo contrario. Lo explica Ramírez:

“Un frío y preciso vocero del Departamento de Estado fue suficiente para hacer "un contacto con la realidad": Trump no tenía interés alguno en recibir a Maduro con ocasión de la Asamblea General de la ONU, pero ya el avión había salido. Muy tarde”.

Llamamos al ex embajador en la ONU, Diego Arria cuando se adelantó la posibilidad del encuentro y este fue tajante: No se va a dar esa reunión. Yo no lo creo. Arriba tuvo razón.

Tal como lo señala Ramírez, la cosa da risa. Algo habrá aprendido en los años que estuvo como embajador en la ONU. Y habrá notado lo peor. Que Maduro, dada la prisa con que despegó desde Caracas, llegó sin agenda a la ONU. Apenas se reunió con los aliados Irán y Rusia y, por supuesto, Cuba. Apenas tres aliados lo defendieron en el podio de ONU. No había cuadrado ningún encuentro con los actores del Movimiento de Países no Alineados. Ramírez deja ver que la improvisación se debe a que la misión en la ONU, a pesar de que la integran solo maduristas, está dividida. Pero algo peor anota: “Se hizo una movilización de toda la jerarquía del madurismo vinculada a Cancillería y Casa Militar, con un derroche de recursos, mientras los Diplomáticos en Nueva York, y el resto de las Misiones y Embajadas llevan cinco meses sin cobrar su sueldo. Es la ética de este gobierno”. Y de esto, se concluye la falta del operador. Del lobista de alto nivel. Del Bernardo Alvarez que murió y no ha podido ser reemplazado. No hay en el chavismo quien lo sustituya. Y falta que le hace el gobierno de Maduro.Maduro perdió una apuesta en Nueva York / Foto: Prensa Presidencial

De hecho, Maduro cazó una apuesta. Porque todo parecía ser una apuesta. Que perdió. Porque la reunión no se produjo. Más bien, Trump seguía hablando de intervención militar. Ramírez apunta que “el gobierno está "EnTrumpado" o entrampado en sus propias contradicciones. Más allá de los "fuegos de artificios" y discursos altisonantes, lo que está claro, es que el madurismo, como un todo, insiste en intentar que la administración norteamericana los tome en cuenta o los "legitime" de alguna manera en el poder”.

Y entonces aquí habla el “diplomático” Ramírez y el experto en chavismo, el chavista Ramírez: “Maduro está dispuesto a hacer lo que sea para mantenerse en el poder, lo que pasa es que, a la administración norteamericana, ni le interesa Maduro, ni le conviene, por extraño que parezca, que su gobierno siga desbaratando el país, entregándoselo a otras potencias y creando un foco de inestabilidad en la región. Ni los "halcones" más retardatarios de Washington se creen el cuento de que Maduro representa una opción revolucionaria, ni socialista, que ponga en "peligro" su hegemonía ideológica, ni su influencia política, en la región, ni siquiera para sus intereses económicos. Por el contrario, el gobierno de Maduro, le ha hecho un favor a la derecha norteamericana, porque su desastre ha contribuido, como nunca antes, al descrédito y desprestigio de la causa del socialismo y del ejemplo, de Chávez en la región. Situación injusta para nuestras ideas y para la trayectoria del Comandante, pero es consecuencia del pésimo gobierno de Maduro, no tiene nada que mostrar, ni nada que ofrecer, como esperanza, ni alternativa a los pueblos del mundo”.

En un punto clave se equivoca el experto Ramírez. En la Casa Blanca tampoco se creían el cuento de la Venezuela potencia de Hugo Chávez. La única vez que Chávez fue tomado en serio fue en 1999, que es el año en que sonaba fresco y prometedor, y sustituía en el poder a un anciano, Rafael Caldera, que a su vez había recibido el gobierno de otro anciano, Ramón J. Velásquez, y que ambos estuvieron soportados en el poder por otro anciano, Luis Alfaro Ucero. Ya después, desde el 2000, cuando los colmillos del autoritarismo asomaron, y cuando el estilo de gobernar se hizo evidente, y más tarde cuando el despilfarro era la norma, Chávez pasó a ser analizado de otra manera. Esto lo adelantaba Barack Obama antes de irse del poder. Que Venezuela con Chávez no tenía futuro. Que era un autoritario que gobernada un país en el que el modelo económico no funcionaba. La historia es severa con las conclusiones.

En todo caso, Ramírez afirma que “ellos saben que Maduro no es Chávez, que ni de lejos representa el peligro estratégico, que el Comandante representaba para el imperialismo norteamericano en la región y el mundo. Probablemente lo que, sí le preocupe e interese al Pentágono, son nuestras Fuerzas Armadas Bolivarianas y nuestro Petróleo”.