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El paquetazo rojo de Maduro no ha podido sepultar al dólar paralelo

viernes 05 de octubre de 2018, 16:03h
Por Orlando Zamora.- Recordemos las palabras de Nicolás Maduro en varias cadenas presidenciales: “Un solo tipo de cambio atado al petro”. “Sepultaremos al dólar paralelo criminal”. “El lingotico bajará el interés por el dólar”. “Lo del dólar es una dependencia mental”.
Foto: Twitter:  @Mippcivzla
Foto: Twitter: @Mippcivzla

Para materializar este discurso se flexibilizó la legislación cambiaria, se adoptó la centralización de las divisas en el BCV y la operatividad de cuentas corrientes en moneda extranjera. Todo para encausar “la eliminación definitiva del control de cambio”.

Luego de mes y medio ni cambiaron el nombre ni el mecanismo de subastas discrecionales, Dicom, que apenas varió en ese lapso un bolívar soberano y medio y además conserva un precio cercano al 45% por debajo del verdadero mercado libre que no es otro que el dólar paralelo.

Luego de mes y medio ni cambiaron el nombre ni el mecanismo de subastas discrecionales, Dicom, que apenas varió en ese lapso un bolívar soberano y medio y además conserva un precio cercano al 45% por debajo del verdadero mercado libre que no es otro que el dólar paralelo.

Mercado que hasta mediados de semana se mantuvo relativamente estable, comportamiento que en opinión de los expertos obedeció a una menor disponibilidad de bolívares y otros lo atribuyen a la severa reducción de la actividad económica previa y posterior a la vigencia del paquete económico.

Tan pronto las inevitables importaciones estacionales de las venideras y literalmente frías navidades comenzaron y se reactivó la provisión necesaria de insumos o materias primas demandadas por las empresas que sobreviven, se reinicia así el aumento más dinámico del mercado paralelo, que vive y sobrevive y respira y grita, pese a los ofrecimientos oficiales de ponerle fin. Todo indica que agarra pista y despega.

La explicación es simple: el Estado socialista no revisa sus esquemas, no fomenta ninguna forma de obtención de divisas ni por su cuenta o estimulando el ingreso externo de las mismas vía inversión directa o inversión temporal con algún aliento optimista.

El Dicom sólo es capaz de llamar a subastas con dólares de elementos privados y por cantidades irrelevantes con respecto a una economía de tamaño intermedio como la ha sido la venezolana históricamente.

Se ofertaron 11 millones y 5,9 millones de dólares en las subastas más recientes, cuando la dimensión tradicional del mercado cambiario por años estuvo entre un rango diario de transacciones que se movía entre 80 y hasta, inclusive, 200 millones de dólares diarios.

En estas subastas el 60% se dirigió a empresas para la compra de insumos o bienes finales, el resto absorbe un ítem nuevo “ahorro en divisas”, porque fue adquirido por unas 2.500 personas que en promedio “ahorraron 900 dólares por persona”, conscientes de que el Dicom anclado es un nuevo regalo que posibilita comprar dólares con un 45% de descuento frente al más sincero valor del mercado paralelo.

La historia repetida

Se repiten de nuevo los esquemas cambiarios que tanto daño le hacen a la Nación. Ni se avanza en propiciar la entrada de capitales ni el Gobierno entiende que debe abandonar el esquema chavista empobrecedor y liberar el mercado de verdad y sin restricciones ni manejos discrecionales sobre la formación de los precios que elevan la grave incertidumbre que se extiende a todo el quehacer nacional.

Las reservas internacionales en divisas no acusan la entrada de flujos cambiarios distintos a la tradicional oferta china (¿?) o de empresarios residentes que deben mantener sus limitadas líneas de producción.

Por su parte Consecomercio atribuye a la ausencia de nuevas importaciones el prolongado cierre de una parte importantísima del comercio. En Nueva Esparta se estima que el 60% de la actividad comercial se mantiene paralizada.

Tras la apariencia de libre mercado opera el control de cambio

El Convenio Cambiario No.1 es un documento exhaustivo que desborda su alcance legal. El de establecer los principios amplios del régimen cambiario.

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Es justo reconocer que la medida de mayor trascendencia de la flexibilidad cambiaria es el cese del perverso rol cumplido por PDVSA entre los años 2004-2018, cual fue el de retener el 60% de la renta petrolera para mal administrarla discrecionalmente para cumplir los designios revolucionarios presidenciales, ahora se corrige al obligar a la empresa petrolera a vender y centralizar en menos de 72 horas las divisas al BCV.

No obstante, el Gobierno insiste en falsear y hasta ignorar la realidad cambiaria, inventando mecanismos como el petro, los certificados de lingoticos, obviar la denominación del dólar, reemplazarla por el euro o yuan para fijar el valor del barril, cuando debería adoptar la plena libertad de cambio, sin subvaluar el precio de la divisa y permitir que los particulares únicos ofertantes determinen de acuerdo a la oferta y demanda el precio de la moneda estadounidense, moneda fundamental para el funcionamiento y rescate de la economía venezolana.