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La aplanadora salarial genera un problema en la nómina del Estado

viernes 05 de octubre de 2018, 22:00h
Por José Manuel Rotondaro.- Hay a la vez una revuelta de muy bajo perfil, en la cual calladamente los funcionarios de organismos descentralizados y autónomos están desechando la aplanadora, al menos para un segmento selecto de la nómina.
Foto: Ministerio de la Presidencia de Venezuela
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Foto: Ministerio de la Presidencia de Venezuela

Quizás la medida más radical del paquetazo rojo madurista pero menos publicitada ha sido la aplicación del llamado “aplanamiento” salarial. Sin mucha alharaca, las escalas de sueldos en la administración pública han sido comprimidas, con un tope al salario más alto de 2,7 veces el salario mínimo y, significativamente, fueron eliminados los bonos adicionales.

Ya desde hace algunos años, el gobierno de Nicolás Maduro venía rezagando los aumentos de los niveles superiores de la escala acercándolos a los niveles inferiores, pero al agregar los distintos bonos, el tope usualmente superaba en más de 10 veces lo percibido en el nivel más bajo.

En esta ocasión, destaca que la medida ha tenido repercusiones más allá de la administración pública central. El Palacio de Miraflores ha instruido a los ente descentralizados e incluso a organismos públicos pero autónomos en el manejo laboral, a plegarse a la política de achatamiento de las escalas.

Las razones del aplanamiento

Aun no estoy seguro si la decisión de reducir la brecha salarial fue producto de una decisión expresa para reducir la desigualdad económica, o fue meramente una medida desesperada al darse cuenta que, con el aumento del salario mínimo, el nivel de gasto público se iría a las nubes de mantenerse las escalas existentes.

Es tentador pensar que en el madurismo existe una visión igualadora de la sociedad, tal y como en un inicio ha existido en casi todos los gobiernos de índole marxista surgidos de revoluciones.

Mientras esos aumentos no trasciendan a la opinión pública, y sobre todo a los empleados de la administración central salarialmente “aplanados”, el Gobierno no tendrá mayor interés en una confrontación.

Sin embargo, dos elementos me hacen creer que la motivación fue de orden fiscal.

Primero, al anunciar el nuevo salario mínimo el pasado 18 de agosto, Maduro expresó que ese salario mínimo sería la base para “la actualización de todas las escalas salariales”.

Segundo, un par de días después, se filtró el video del Ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, explicando a algunos oficiales en Fuerte Tiuna que no se podía mantener el perfil de la escala de salarios en la Fuerza Armada porque era “insostenible”.

Al igual que en el caso de una institución financiera privada, incapacitada de cubrir el aumento salarial a toda la nómina en la proporción en la que aumentó el salario mínimo y que decidió pagar el mismo salario base a todos los empleados y complementar con bonos de productividad, multiplicar por 30 la nómina estatal resultaba temerario incluso para los que mal manejan la economía en estos tiempos.

Y hay que destacar que no ha trascendido el tratamiento que se ha dado al ‘personal directivo’. Las tablas salariales filtradas sólo hacen referencia al personal ordinario.

Ecos de revoluciones pasadas

Mencionaba al comienzo que en otros países y tiempos han habido experimentos de igualar la remuneración de todos. Paradójicamente esto no tiene basamento en los escritos de Marx, quien proponía para la etapa “socialista”,pagar a cada quien ‘según su trabajo’.

Luego de la furia igualitaria inicial, todos esos países fueron estableciendo diferencias notorias en los salarios de sus trabajadores, bien directamente o a través de prebendas o acceso gratuito a ciertos servicios o bienes.

Por ejemplo, en Cuba hay una creciente disparidad económica entre aquellos que perciben su remuneración en la moneda ordinaria, el peso, y quienes reciben todo o parte en los llamados “pesos convertibles” o CUC. Los que perciben estos últimos tienen la posibilidad de adquirir bienes en tiendas que sólo aceptan CUC y gozan de cierta protección contra la desvalorización que está teniendo el peso ordinario.

El otro país que supuestamente mantiene fidelidad al ideario marxista, Corea del Norte, también tiene diferencias salariales notorias, con una brecha de ingresos entre los que residen en la capital y los residentes rurales de más de 300%, según estimaciones de observadores externos.

Mucho más claro fue el caso de los trabajadores en empresas surcoreanas ubicadas en la zona económica especial Kaesong, que funcionó entre 2002 y 2016. Esos privilegiados trabajadores recibían remuneraciones muy por encima de lo usual en el norte, aun tomando en cuenta que el régimen norcoreano se apropiaba de una significativa porción.El TSJ marca la pauta para dejar sin efecto la aplanadora salarial / Foto: Alba Ciudad

La revuelta silenciosa

La medida, comprensiblemente, está generando protestas entre los empleados y pensionados de los organismos públicos, a la cual se han sumado incluso sindicatos hasta ahora obedientes al mandato del Palacio de Miraflores.

Ha trascendido públicamente que en el caso del Metro de Caracas sus autoridades habrían acordado con los sindicatos una aplicación menos radical de la aplanadora.

Pero hay a la vez una revuelta de muy bajo perfil, en la cual calladamente los funcionarios de organismos descentralizados y autónomos están desechando la aplanadora, al menos para un segmento selecto de la nómina.

Al igual que en caso de la Ley Tascón que limitó los sueldos de los altos funcionarios del Estado, ha sido elTribunal Supremo de Justicia la cabeza en el diseño de estrategias para dejar sin efecto la aplanadora salarial en esos organismos.

En el TSJ, así como en la Contraloría General de la República, la Sudeban, el Banco Central y otros organismos, el tema salarial se mantuvo en suspenso desde la alocución presidencial hasta la última semana de septiembre.

La nómina, ordinaria y superior, cobró en las dos quincenas transcurridas la misma remuneración de antes de la reconversión. Para el cierre de septiembre, sin embargo, hubo ajustes significativos, no tan elevados como el del salario mínimo, pero en línea con la presión inflacionaria.

Los comentarios que he recibido parecieran indicar que los aumentos fueron decididos a la carrera, lo cual parece que llevó a ciertos errores pues los departamentos de recursos humanos estaban manejando múltiples escenarios.

¿Reaccionará Miraflores?

No. Mientras esos aumentos no trasciendan a la opinión pública, y sobre todo a los empleados de la administración central salarialmente “aplanados”, el Gobierno no tendrá mayor interés en una confrontación. Las nóminas de esos organismos son pequeñas o se financian de manera independiente.

Seguirá rampante la política de cambiar las apariencias pero no la esencia.