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9 crisis que generó el chavismo en Venezuela

lunes 08 de octubre de 2018, 16:00h
Por Orlando Zamora.- Los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, como capítulos de una misma larga historia, lograron que Venezuela no volviera a ser, aún con sus sensibles dificultades, el país plural y productivo que antes fue. He aquí la síntesis de las más acuciantes crisis creadas por ambos gobernantes a nombre de favorecer a los más desvalidos.
Foto: Minci.Gob
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Foto: Minci.Gob

La petrolera.

Más que crisis es la destrucción de esto: PDVSA de valer 250.000 millones de dólares, ahora no tiene atractivo para nadie. La renta petrolera languideció (Un billardo de dólares). La producción petrolera, Chávez la pulverizó en 1,4 millones de barriles diarios y Maduro en 1,1 millones. China se apropia del 67% de lo producido. Maduro sólo producirá un millón b/d en enero 2019, con un barril a 75,99 dólares. Las deudas de PDVSA sobrepasan los 100.000 millones de dólares. Hipotecó Citgo y vendió siete refinerías internacionales.

La eléctrica.

Los ministros del ramo, Rafael Ramírez como el principal, gastaron 45.000 millones de dólares. Y se habla de obras con reiterados sobreprecios, corrupción. Dinero colocado en 5 grandes centrales inconclusas: Tocoma, Termocento, Tacoa, Termozulia, La Vueltosa y 16 sistemas de distribución. Todo el país está sometido a constantes interrupciones, caídas de voltaje permanentes. 16 empresas fusionadas a Corpoelec perdieron junto a ésta la eficiencia del pasado.

La cambiaria.

Aunque Chávez liquidó antes de fallecer el mercado cambiario y el rol del BCV, e instaló un control de cambio eterno, y acabó con toda reserva en dólares, quién ha devaluado sin cesar es Nicolás Maduro. Ha editado bolívares a granel. Importado alimentos para impulsar la segunda gran muerte de la industria, la que escapó a las confiscaciones y nacionalizaciones. Aún más, ha distorsionado lo cambiario, lanzando el petro.

La hiperinflación.

Aunque Chávez liquidó antes de fallecer el mercado cambiario y el rol del BCV, e instaló un control de cambio eterno, y acabó con toda reserva en dólares, quién ha devaluado sin cesar es Nicolás Maduro.

Chávez Desarrolló una inflación estructural, sólo detenida por las grandes importaciones. Con Maduro sin dólares ya aquello no es posible. Por ello imprime dinero inorgánico. Reconoce que lo hizo para mantener misiones y bonos. Desborda el dinero en la calle, a niveles nunca vistos en América. Elimina 5 ceros y aumenta en muchos millones el salario mínimo financiado también por el BCV. El rebote de la hiperinflación será de millones de puntos porcentuales al concluir su mandato oficial.

La burocracia ineficiente.

Chávez descubre que la fuerza laboral del Estado es su partido y el sostén de su improvisado gobierno, por ello triplica nóminas y Maduro con el programa Chamba Juvenil obliga a crear sin presupuesto más burocracia. El Estado crece en milicias, obreros tercerizados. Hasta es notorio lo de los líderes y diputados con equipos burocráticos y asesores. La burocracia estatal suma cerca de 3 millones de empleados públicos y fuerzas militares y policiales próximas a 300.000 hombres. 4.060 entes estatales, 1.700 empresas y hasta 35 ministerios, 8 superintendencias de todo con miles de empleados. Maduro amplió la burocracia, aunque una parte desertó por los bajos salarios, pero su tamaño es descomunal para un gobierno con 21% de déficit fiscal.

Escasez de medicinas.

Venezuela fue un país pionero y consolidado en producción de fármacos. Generaban divisas. Pero los laboratorios se fueron a Colombia, Argentina. La mitad de los remedios siempre ha sido importada y los fabricados en el país requieren dólares para insumos. Al desaparecer las divisas, el Gobierno precipitó el cierre técnico de éstas fábricas locales. La escasez de medicinas es mayor al 90%. Sobreviven seis cadenas y las farmacias independientes casi desaparecen. Los mostradores solo exhiben bienes de segunda importancia para ocultar la escasísima oferta de medicinas y bienes esenciales. Iguales carencias muestran los hospitales públicos y privados.

Las empresas básicas

Hasta el mandato de Chávez el régimen se vanagloriaba de su gran hazaña: Guayana era un estado de empresas socialistas dominadas por obreros victoriosos. Hoy todo es ruina y hay protestas, desempleo y miseria. En el país hubo más de 1.700 empresas, fábricas de producción social. Hoy el Estado admite 700 intervenidas y centralizadas en un solo ente por instrucciones de Nicolás Maduro. Las fusiones de 18 azucareras, 16 electrificadoras, seis cafeteras, cuatro cementeras, cuatro briqueteras, Corpivensa, son un notorio fracaso productivo.

El gas a domicilio.

El Estado nacionalizó seis grandes empresas que distribuían gas en la República, las unió a PDVSA Gas Comunal, absorbió el mercado de bombonas, creó varios centros nacionales comunales y no resultó una solución útil al problema de suministro de gas doméstico. El gas es ahora una de los reclamos más comunes en urbanizaciones y barrios. Las bombonas noruegas desaparecieron y retornaron las de acero.

El agua potable.

Luego de las victorias publicitarias de Jacqueline Faría al frente de Hidrocapital, incluyendo la limpieza del Río Guaire, la realidad demostró lo contrario: la agudización profunda de los servicios de agua potable. El agua casi blanca torno en marrón y no es potable para el público. La gente “privatizó” el servicio con suministro de botellones. Luego de la escasez de comida, las mayores protestas son por el servicio de agua.