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¿Llegó la hora de derrotar a Maduro y al Partido Militar?

miércoles 17 de octubre de 2018, 19:25h
Por Ezio Serrano Páez @EzioNoc.- Para unos, el peor gobierno de la historia republicana se sostiene por la peor oposición de todos los tiempos. Son tal para cual, cultiva la vulgata en tanto se evade la responsabilidad que cada ciudadano tiene con el destino propio y de su nación.
Foto: Alba Ciudad
Foto: Alba Ciudad

Un aspecto básico se olvida: el cumplimiento de la Constitución técnicamente hablando, se asegura con el uso legítimo de la fuerza. La Fuerza Armada y los tribunales de justicia constituyen los resortes que deberían activarse cuando un gobierno decide hacer pira de la constitucionalidad.

De manera que, aún reconociendo las inconsistencias del liderazgo opositor, aún admitiendo la existencia de un grupete de pícaros aliados del gobierno, nada puede eximir a la Fuerza Armada de su obligación constitucional pues están renunciando a su razón de ser. Si la vaca no da leche que la lleven al matadero, con el perdón del extremismo vegetariano.

1.- ¿Y por qué no funcionan los resortes?

Para recuperar la Constitución y la democracia debemos derrotar al partido militar. Tomando en cuenta que los cubanos armaron la trampa y mueven los hilos del poder, surge una duda razonable:¿Derrotarlos con las armas? ¿Derrotarlos con votos?

La respuesta es obvia. Hugo Chávez y el chavismo apoyados en las leyendas urbanas de Bolívar, el bolivarianismo, soporte de nuestro imaginario colectivo, y bajo estricta observación facultativa cubana, revivieron el Partido Militar que históricamente ha estrujado al mundo civil venezolano. Una vez convertidos en el brazo armado del Estado-Psuv, se han dedicado a gozar del poder utilizando las armas de la república para hacer efectivo el gran atraco nacional que los atracadores llaman Revolución Bolivariana. Sin duda, es el brazo armado del Estado-partido, lo que realmente sostiene a la dictadura venezolana. Lo demás es pastelería y decorado de una gran torna envenenada.

2.-Radicales y moderados, todos tienen razón.

Para recuperar la Constitución y la democracia debemos derrotar al partido militar. Tomando en cuenta que los cubanos armaron la trampa y mueven los hilos del poder, surge una duda razonable:¿Derrotarlos con las armas? ¿Derrotarlos con votos? La dicotomía así planteada nos lleva a otro nivel pero siempre atrapados por las dicotomías: ¿Invasión o negociación? Lamentable que los venezolanos, encajonados en estos dilemas, se dividan hasta la atomización, como si fuese posible hallarle respuesta fácil a un dilema como el de ser o no ser. Por lo pronto, presumimos que todos tienen algo de razón: ¿Los 60 años de dictadura cubana no dicen nada a los avispados de la negociación? Pero a los radicales cibernéticos también se les puede preguntar: ¿Y dónde están las armas y los combatientes que las van a empuñar? Las dicotomías tienden a simplificar borrando los matices que nos permiten entender.

3.- Bañarse en el Guaire para gobernar

Una nueva oportunidad para derrotar al partido militar alumbra en el túnel. Pero no hay peor ciego que el negado a ver. El próximo mes de diciembre vence el período de gobierno constitucional de NicolásMaduro. Se le abre un abismo legal que intentará llenar con señuelos: Nueva constitución y referéndum, elecciones municipales, represión y bonos navideños para los siervos de la gleba. Añádanle bastante bla bla. Pero Maduro y el partido militar saben que la pasada elección de mayo es un molesto fardo que no logran descargar. Tal vez sin proponérselo, los abstencionistas minaron el camino de la reelección. Desconocidos los resultados por el mundo entero, tendrá que lanzarse al Guaire para gobernar desde la otra orilla, sin poderse bañar de legalidad.

4.- Con una sesión es suficiente

La Asamblea Nacional que tanto se empeñó en preservar su virginidad constitucional, tiene ante sí la ocasión de actuar de acuerdo a sus competencias. A partir de diciembre no hay presidente en Venezuela, pero más aún: el mundo lo sabe y buena parte de aquél dice estar dispuesto a poner empeño para resolver el caso venezolano. Debe admitirse la merma de esa institución, la represión, su división y pérdida de popularidad le afectan severamente. La AN está herida y por ello la sociedad civil organizada, y todos los dolientes debemos rodear y apoyar a la única entidad legítima que nos representa como nación. Debemos exigirle el cumplimiento de su deber, y en un solo bloque, la nación y su representación, debemos cumplir con la obligación de proclamar el fin del período de Maduro y solicitarle al mundo nos respalden en la realización de elecciones libres y democráticas.Seguramente muchos factores actuarían en contra de esta opción de poder, pero la lista de factores favorables también se puede extender.La Asamblea Nacional tiene en sus manos un arma poderosa Foto: @AsambleaVE

He aquí algunos de estos:

a.-Se muestra un horizonte de corto plazo que puede actuar como señal para activar a toda la sociedad. Esto podría dar esperanza a una sociedad tan golpeada por la desesperanza.

b.-La comunidad internacional recibirá un mensaje único y concreto. Fin de la ambigüedad invasión-negociación. Ya no se podrá afirmar que los venezolanos no sabemos lo que queremos.

c.- La petición de apoyo internacional para salvaguardar un proceso electoral es mucho más “mercadeable” que la petición de invasión para iniciar una guerra.

d.- La sola amenaza de realizar elecciones con apoyo internacional reconocido, es un poderoso factor de negociación que pone en suspenso al gobierno de Maduro.

e.- Nos focalizamos en un solo propósito. Con un solo norte nos inmunizamos frente a los distractores.

f.-La posibilidad de elecciones libres, sin tutelaje oficial, abre una opción al chavismo disidente que desee participar.

g.-Los partidos en paralelo deberían reagruparse o remozarse para convivir en la escena democrática. Finalmente,

h.- La posibilidad de una contienda electoral libre del tutelaje del Partido Militar ofrece la ocasión histórica de cambiar el relato histórico bolivariano. Los civiles podemos defender la libertad cuando los portadores de las armas traicionan su misión. El mito de la soberanía cautiva del poder militar se podría quebrar.

Una poderosa Asamblea Nacional, en reunión extraordinaria, con el apoyo resteado de la sociedad organizada, las academias, los universitarios, los gremios y sindicatos, sus representantes, y toda expresión organizada de la sociedad civil, con una sola y estruendosa sesión que incluya al cuerpo diplomático, insistimos, con una sola sesión, la dictadura de Maduro estaría en jaque. Permitir que el dictador “reasuma” el mando sin siquiera patalear, sería la confirmación del modelo cubano, la consagración de la humillación. En el peor de los escenarios, debemos renovar los votos de la ilegalidad contraídos por Maduro y su partido militar.