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Esta es la patria bonita que nos deja el chavismo

miércoles 17 de octubre de 2018, 22:00h
Por Orlando Zamora.- Es un repetir cíclico de parches. Es un repetir de pañitos calientes. La revolución chavista no cambia ni cambiará. No se mete con el centralismo autoritario destructor. No admite la ruina financiera. Tampoco los caminos cerrados en el plano económico. El único argumento es el golpe planetario contra la gestión del Gobierno. La única salida del foso es cambiar el modelo económico. Pero el poder chavista mira para otro lado.
El gobierno de Maduro no tiene un plan para superar la pobreza / Foto: Observatorio Venezolano de Violencia
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El gobierno de Maduro no tiene un plan para superar la pobreza / Foto: Observatorio Venezolano de Violencia

El país perece literalmente en lo social. Es un país de colas, de precios imbatibles. Un saco de cemento, 2.000 bolívares soberanos. Especulan con un tabelón. La banda va entre 70 y 750 bolívares soberanos. La harina precocida de 60 bolívares puede brincar a 250 bolívares soberanos de un sitio a otro. Un anti hipertensivo de 127 puede variar a 750 bolívares soberanos.

El factor especulación estalla como nunca por el aumento lineal del salario mínimo y la tremenda escasez de oferta de los bienes de primera necesidad. ¿Y qué hace el Gobierno? Regula 25 alimentos básicos. El pollo, carne, azúcar, harina de maíz, etc. Y todos se esfuman.

Entre 2013 y 2018, el régimen destruyó el 68,2% del Producto Interno Bruto, y podría cerrar con una hiperinflación estimada por el FMI en 1.370.000%. Esto en 2018. Y en 2019 el cierre sería por el orden de esta barbaridad: 10.000.000%.

Es decir. El Gobierno responde con un mientras tanto. La Vicepresidenta, Delcy Rodríguez, acuerda con el sector farmacéutico la congelación de 57 productos esenciales, que desaparecerán también. No hay remedios disponibles para combatir el cáncer, las farmacias no agrupadas en cadenas, dependen del negado financiamiento de éstas, que son importadoras a un dólar que escala sin descanso.

Entre 2013 y 2018, el régimen destruyó el 68,2% del Producto Interno Bruto, y podría cerrar con una hiperinflación estimada por el FMI en 1.370.000%. Esto en 2018. Y en 2019 el cierre sería por el orden de esta barbaridad: 10.000.000%.

Mientras tanto la mitad de plazas y zonas verdes son restauradas. Ahora están bellas. Pero al lado de tan lindos jardines se acumulan los cerros de basura y aparecen los hambreados ciudadanos que buscan migajas. Allí mismo, hay un record de moscas. Las calles son oscuras. Y están ellos, los buhoneros de la miseria. El desempleo real.

Mientras tanto que pintan calles y paredes, en algunas avenidas se desarrolla una guerra. Silenciosa avanza sin tregua. Y dos, cuatro, 12 presuntos delincuentes caen abatidos. Frente a la antigua sede del CICPC decenas de patrullas conducen hacia retenes a numerosos presuntos delincuentes. Se observa que el fenómeno es masivo, a veces caminan esposados, mezclados entre las personas que transitan por la avenida Universidad de Caracas. Y el Gobierno dice: en el país” no se violan” los derechos humanos.

Las universidades cansadas de su agonía, protestan, amenazan con un paro de actividades. Los baños de varias facultades de la UCV muestran el profundo deterioro. Mientras tanto, Nicolás Maduro inaugura en La Carlota, aprovechando el espacio militar, la Universidad de las Comunicaciones y Computación. El ministro Aristóbulo Istúriz regala millones de morrales tricolores a estudiantes y no estudiantes.

En la Refinería de Amuay se produce un segundo accidente en los tres meses últimos. Nubes gigantes, amarillas, rodean el cielo de Paraguaná. Los vecinos de Guanare hacen colas de tres horas para llenar el tanque de gasolina. Mientras tanto la televisión trasmite las ventajas del nuevo sistema de precios que impedirá que Colombia se lleve 18.000 millones de dólares anuales en combustibles. Qué casualidad, esa cifra es el neto que recibirá PDVSA en 2018.

La hiperinflación y el repunte del dólar paralelo agobian a fabricantes y comercio. El Gobierno entoncesy mientras tanto coloca en 100% el encaje excedente bancario y aumenta la impresión de billetes nuevos, aliviando la ausencia de efectivo. Y los canaliza hacia los jubilados. En consecuencia, los bancos limitan tanto la entrega de efectivo por cajeros y taquillas como también las transferencias hacia otras entidades. Los bancos piden garantías en dólares u otros activos para conceder préstamos.

La tasa de interés real es súper negativa. La escasez de divisas vino para quedarse. El precio del oro baja y mientras tanto el régimen pide comprar lingoticos y cualquier divisa a cambio de un pasaporte. Cualquier divisa a cambio de gasolina para aviones. Por allá asoman los petros. El criptoactivo de la ruina y falsa esperanza.