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Tres apuros de fin de año para el gobierno de Nicolás Maduro

jueves 18 de octubre de 2018, 16:01h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Nadie se explica de dónde sacará el gobierno de Nicolás Maduro los 2.000 millones de euros que anunció va a entregar en los próximos meses al sector privado. Y a Maduro le urge entregarlos. ¿Pero dónde están esos recursos? Porque Maduro sabe lo de los pagos de la deuda. Los urgentes pagos. Y ante esto, también está lo otro. Los 2.000 millones de euros. ¿Dónde están esos reales? Y a Maduro le urge para que la industria se mueva. Produzca. Y haya algunos artículos en los anaqueles. Porque el paquetazo rojo no resultó ser la fórmula de la reactivación. El fracaso del paquete lo habían pronosticado los especialistas. La ilusión para el chavismo duró bien poco. La inflación se acelera. La escasez vuelve a tomar calle. El salario se pulveriza. El sistema cambiario sigue sin arrancar (No hay divisas) y el Petro. ¿El Petro? Quedó para pagos menores. Afuera nadie lo quiere. Los economistas ya usan esa expresión terrible: Colapso. El colapso de Venezuela. El colapso de la economía.
Foto: nicolasmaduro.org
Foto: nicolasmaduro.org

Es sabido que cuando las divisas comenzaron a escasear por 2015 y 2016, algunos asesores del Gobierno, se dedicaron a buscar y encontraron dineros olvidados o escondidos en algunos de esos organismos creados por Hugo Chávez, en cuentas que ni recordaban. Sin embargo, hasta eso se acabó. Se acabó tanto que en las reservas internacionales los recursos operativos no alcanzan los 300 millones de dólares. Y la falta de financiamiento llega a este punto. En efecto, hasta el punto de que ahora el operador financiero, el operador gordo, alto y elocuente, ese operador de los euros en efectivo de quien hablamos hace poco, -qué casualidad que sean euros- viaja por Africa. Como se lee: nada más y nada menos que por Africa, detectando potenciales “inversionistas” que arriesguen cantidades en Venezuela, y lo que ofrece son participaciones en petróleo y minería, en oro. Hasta ese límite ha llegado el Gobierno. Por ello es que no se entiende el anuncio del vicepresidente en materia económica, Tareck El Aissami, sobre los 2.000 millones de euros. Porque el operador no es que consiga grandes cantidades. No. De allí lo que rasguña son 30 y 40 millones de dólares. Lotes así. No más de allí. ¿Podrá levantar los 2.000 millones? Es un misterio cuanto haya podido conseguir en este último mes. Pero viendo los resultados de lo que fueron las subastas de dólares, se puede inferir que bien poco. Pero el operador sigue en su papel.

En efecto, hasta el punto de que ahora el operador financiero, el operador gordo, alto y elocuente, ese operador de los euros en efectivo de quien hablamos hace poco, -qué casualidad que sean euros- viaja por Africa. Como se lee: nada más y nada menos que por Africa, detectando potenciales “inversionistas”

Y la urgencia es de Maduro. Pues tiene dos retos encima. El tema del proyecto de la constitución. Y el final del periodo presidencial en enero de 2019. Maduro necesita ganar. Si es que el proyecto de constitución va a referendo. Necesita convencer. Porque hasta hoy no lo ha hecho. Ni con la elección de la Asamblea Nacional Constituyente ni con su propia reelección. No ha convencido ni al país ni a la comunidad internacional.

Y aquí están los tres asuntos. El primero es que calcula que con 2.000 millones de euros puede mover la economía para generar otra vez un ambiente de ilusión entre los ilusos. (Tal vez alimente más la corrupción). Y ganar votos. Mover votos para ese referendo ante la eventualidad de que la oposición, como ha dicho el secretario General de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, participe y derrote a Maduro, y la derrota desate otros eventos, tal como ocurrió con el régimen de Pinochet en Chile. El referendo es el segundo de los tres asuntos.

Y el tercero es un aviso. El de España que ratificó este miércoles que la legitimidad de Maduro le alcanza hasta enero de 2019. Porque, tal como han manifestado gobiernos, dirigentes, estadistas etc., los actos de la ANC son ilegítimos -siendo ella ilegítima-, lo cual incluye la propia reelección de Maduro. De modo que esos 2.000 millones son claves para esa ilusión de que la economía se mueve, y en enero, cuando se termina el periodo presidencial, esa ilusión va a ser clave para el ambiente político, para la calma, para la tranquilidad, para la celebración, para la fecha de la nueva toma de posesión.

Tareck El Aissami lanzó un imposible de 2.000 millones de euros / Foto: Wikipedia

Los tres asuntos se juntan en esta recta de fin de año y de fin de periodo. Y lo peor es que no hay dinero. Y lo peor es que el paquetazo no funciona. Y lo peor es que la hiperinflación se acelera, mes a mes. Y lo peor es que el PIB se contrae todavía más. Y lo peor es que la producción petrolera no se recupera. Y lo peor es que lo pagos aprietan. Y lo peor son las sanciones que no serán aflojadas ni por Estados Unidos ni Canadá ni Europa. Y lo peor es el caso de Fernando Albán, la muerte de Albán, el “suicidio” de Albán, el asesinato de Albán. Lo peor son los escándalos de corrupción que aparecen y se remueven en el exterior. Y lo peor son las matanzas en las minas de oro. Y lo peor es que el éxodo no para. Y lo peor es la violencia en la frontera. Y el ELN y las FARC en la frontera y las minas. Y lo peor son los apagones. Y lo peor es que cuando el Gobierno cree que algo puede funcionar no funciona. (Todo está peor, en verdad). Y lo peor es que lo dicho por el canciller de España, Josep Borrel, es línea para los demás países de América Latina y Europa: "Maduro hasta el 10 de enero tiene la legitimidad de unas elecciones que nosotros reconocemos, pero el 10 de enero se le acaba ese mandato, y empieza uno en base a unas elecciones que no reconocemos”.