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Ría y llore con esta insólita historia del poder chavista bancario

miércoles 24 de octubre de 2018, 16:01h
Por Orlando Zamora.- El Hotel Veroes fue símbolo de la Caracas de antaño. Hoy el establecimiento recoge una parte trágica de la improvisación chavista en materia de destrucción institucional bancaria.
Hugo Chávez atizó la lucha de clases  / Foto: psuv.org
Hugo Chávez atizó la lucha de clases / Foto: psuv.org

Alguna vez en la planta baja, el edificio albergó una oficina del ahora socio ocasional del Gobierno revolucionario, el Grupo Italcambio.

Que se recuerde, en la recepción coincidieron Nogueroles, anfitrión; el desaparecido jefe del Grupo Mercantil, Gustavo Marturet; Lorenzo Mendoza, jefe del Grupo Polar; el magnate Oswaldo Cisneros; Luis Emilio Velutini, jefe del Fondo de Valores Inmobiliario, y socio del Banco Caracas, entre otras figuras.

Después, el Banco Caracas, ya en manos de José María Nogueroles, adquirió el inmueble para montar allí la sede principal.

El largo proceso de transformación de los espacios del hotel en una moderna instalación bancaria se cumple justo al inicio de la llamada revolución bolivariana.

Corría 2001 cuando se convoca una selecta recepción de banqueros, empresarios y otras personalidades para inaugurar la nueva y remozada sede que unida al edificio cercano del viejo banco, constituirían dos inmuebles contiguos como alberge de la expansión e imagen corporativa del exitoso Banco Caracas. Que se recuerde, en la recepción coincidieron Nogueroles, anfitrión; el desaparecido jefe del Grupo Mercantil, Gustavo Marturet; Lorenzo Mendoza, jefe del Grupo Polar; el magnate Oswaldo Cisneros; Luis Emilio Velutini, jefe del Fondo de Valores Inmobiliario, y socio del Banco Caracas, entre otras figuras.

Ese día y años posteriores el bullicio de la “lucha de clases”, se transforma en un hervidero en la ciudad. Por ese odio que temprano sembró el chavismo en Venezuela. Un concepto primitivo que Carlos Marx invoca en el Manifiesto Comunista escrito en 1848, es la idea básica por la que el Estado es el instrumento de dominación de una clase social sobre otra para transformar la sociedad. En otras palabras, destrucción entre humanos.

El día que se inauguraba esa nueva sede del Banco Caracas ocurre un episodio trágico-cómico, cuya responsabilidad es toda de Hugo Chávez y sus seguidores, quienes jamás han hecho un mea culpa de las consecuencias del discurso charlatán del odio de clases que nos divide aún.

Atizados por el verbo destructor del chavismo una turba constituida por resentidos, lumpen y engañados ciudadanos acorrala, grita improperios y lanza objetos contra los invitados al acto inaugural. Esa tarde, algunas personas se ven obligadas a buscar protección.

Foto: mariafsigillo.blogspot.comNo hubo víctimas, pero, sí daños materiales. Fue bochornoso presenciar el ingenuo e iluso grito redentor de los “desheredados” de la tierra, creyentes en la inminente “justicia social” del chavismo, dado que una “clase” social iba a destruir de la faz de la Tierra a otra, la banquera, corrupta, burguesa, responsable de los males de aquella turba enloquecida que clamaba por justicia revolucionaria y que no sospechaba lo que vendría: el gran fraude de la corrupta revolución roja que arruinó a Venezuela y le dio privilegios a una cúpula enmascarada en una inexistente equidad popular.

El chavismo lo retuerce todo

Tiempo después, el Banco de Venezuela, en poder del Banco Santander de España, absorbe al Caracas y se convierte en el primer Banco del país.

En mayo de 2009, Hugo Chávez hace que PDVSA pague 1.050 millones de dólares por el Banco de Venezuela. Destruía así renta petrolera y ahorro. Y el banco que ya estaba pintado de rojo, color del Grupo Santander, al menos le ahorró mucha pintura al Estado venezolano. Pero la burocracia roja-bancaria del banco estatizado creció tanto que en tres manzanas del casco histórico de la ciudad disponía de seis grandes sucursales.

En medio de la locura expansionista de entidades financieras, al gobierno de Hugo Chávez se le ocurre abrir una segunda sede importante del Bandes distinta a la situada entre las esquinas de Traposos y Colón. Procede a ocupar el edificio Veroes y lo llama pomposamente Bandes II Internacional dedicado a manejar diversas cuentas y los regalos a países extranjeros.

También comparte el viejo edificio una sucursal del Banco del Tesoro, creado para burlar la vigilancia que tenía el BCV de los manejos de las cuentas corrientes de buena parte de la administración pública central. Ese banco sólo ha servido para la auto compra de bonos por parte del Ejecutivo Nacional.

En función de los planes faraónicos de Chávez, pretendían así abrirse al mundo, expandir la revolución mundial. Compran e incorporan al Bandes 35 sucursales de la uruguaya Cooperativa Nacional de Ahorro y Crédito con sus 437 empleados incluidos.

Bandes hace de todo: coloca el cable de comunicaciones oceánico con Cuba (72 millones de dólares), abre caminos de penetración que se llevan las lluvias. En 2010 le otorga 728,5 millones de dólares a Antigua y Barbuda, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Gambia, Nicaragua, Uruguay y Jamaica, con recursos manejados a través del Fondo de Cooperación Internacional adscrito al Ministerio de Relaciones Exteriores. En 2018, Bandes le imprime a Nicolás Maduro el folleto “Por el Futuro Económico”.Funda VIVE TV con 19 millones de dólares.Pero la desmesura obliga a que el poder chavista se vea obligado a “achicar” el otrora poderoso Bandes, abandonando así la sede situada en el edificio del viejo y recordado Hotel Veroes.

La guinda de este cuento de la vida real es la siguiente. El primero de octubre, nuevamente la fachada de entrada del referido edificio es pintada y remodelada. Es cerrado un canal de la avenida Urdaneta mientras obreros trabajan a toda prisa. Y adivinen para qué. De pronto aparece el letrero metálico. Grande, gigante en la entrada principal ahora se puede leer: SUNACRIPT. Es decir, Superintendencia de los Criptoactivos y Actividades Conexas Venezolanas. No se puede negar. Va con los tiempos. El viejo Hotel Veroes. Alberga al Petro, obra magna del chavismo.

Por cierto, es la tercera vez que el organismo cambia de iniciales. En febrero se llamaba SUPCRIPTOVE. En abril cuando sale en Gaceta Oficial se denomina SUPCACVEN. Y luego SUNACRIPT.

Como muestra del profundo deterioro de instituciones y malversación de recursos y tiempo, esta muestra. Solo este ejemplo de lo ocurrido en un solo edificio propiedad del Estado chavista.