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¿El de Maduro puede ser el primer caso de un gobierno sustituido por presión internacional?

lunes 29 de octubre de 2018, 20:30h
Por Orlando Zamora- El mundo ha avanzado ya un quinto del Siglo XXI, dispone de un arsenal de acciones de gran envergadura, tanto diplomáticas como económicas, que no fueron empleadas antes y que no requiere la intervención militar directa para desalojar regímenes intolerables al espíritu de una civilización que ha avanzado como nunca antes en materia de derechos humanos y de fervor democrático.
El gobierno de Maduro termina el 10 de enero / Foto: albaciudad.org
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El gobierno de Maduro termina el 10 de enero / Foto: albaciudad.org

Estamos en presencia de instancias que globalizan la acción mancomunada de bloques de naciones, conectadas por problemas comunes, directos, que dejan de ser cercanos o lejanos porque el planeta es más que nunca una aldea regional. Niveles de poder que luego de aislar y adoptar como un problema propio, proceden en consecuencia.

Hemos advertido que sin los conflictos encadenantes internos y la organización democrática de las formas de lucha, la acción externa no tendrá éxito. Es un binomio que debe sincronizarse. Ambos coincidirán en un tiempo político perfecto, como intenta estudiar la ciencia política. Aclarado este punto, proseguimos el análisis.

Del panorama internacional, vital como nunca antes, se ocupan ya instituciones todopoderosas como la Comunidad Europea, las Naciones Unidas, alianzas específicas. La primera es una unión política y económica que actúa con la fuerza de un gran Estado consolidado, que es capaz, si se lo propone, de hasta fagocitar como una bacteria maligna, algún problema que haya hecho propio. Su poder no puede ser subestimado, goza de autonomía, discute de tú a tú sin complejos con gran talante frente a EE.UU., Rusia y China.

Por ello, no se puede perder de vista los alcances de la propuesta mayoritaria del Parlamento Europeo al debatir la incorporación de esa poderosa unión de países a las demandas introducida por siete importantísimas naciones ante el Alto Tribunal Internacional de La Haya contra el gobierno de Nicolás Maduro, señalado de violar sistemáticamente los derechos humanos.

Europa si bien es cierto no es un socio comercial de primera línea con Venezuela. Puede incidir y plegarse a las acciones políticas de tres continentes si se incluyen las posiciones de Japón, Corea del Sur y hasta Israel.

Esto no ha ocurrido aún, como todo juicio llevará tiempo, pero no está descartado para nada. Y el efecto político muy pronto se desatará por el cese de la legitimidad constitucional de Maduro. Máxime cuando unos 32 países no reconocen el evento eleccionario mediante el cual Nicolás Maduro aspira a gobernar un sexteto más (2019-2025). Y la crisis venezolana se agudiza en todos los frentes.

La ONU es una instancia donde el debate se diluye entre casi 2000 naciones con intereses muy diversos, pero, la CEC, la OEA, Grupo de Lima, los estados fronterizos como Colombia, Brasil, Guyana, Trinidad, son otra cosa.

Europa si bien es cierto no es un socio comercial de primera línea con Venezuela. Puede incidir y plegarse a las acciones políticas de tres continentes si se incluyen las posiciones de Japón, Corea del Sur y hasta Israel. Y también jurídicas en otros países donde se procesan delitos de legitimación de capitales, tráfico de estupefacientes, riquezas no justificadas.

Estamos en víspera de renovados acontecimientos externos asociados a Venezuela que no somos ahora capaces de prefigurar.

Cuáles problemas envuelven a Venezuela e inquietan al mundo

Podría pensarse que son nada más los relativos al incumplimiento del texto constitucional en materia de derechos fundamentales, la resistencia a la ayuda humanitaria o a los desplantes contra Ecuador, Perú, Colombia, Alemania, Canadá.

No, es mucho más que eso. El chavismo, que ya le causa serias repercusiones por el tema migratorio a dos continentes, América y Europa, ha instaurado un régimen que impide salidas a las propuestas, que insiste en un modo de dirigir la economía y gobernar sin importale la destrucción humana e institucional de la República, o lo que queda de ella.

El concepto de gobierno forajido se aplica ahora a aquellas naciones como Irán, Turquía, hasta Rusia, tal vez a Arabia Saudita, que marchan en paralelo sin reconocer convenciones internacionales que tienen que ver con el comportamiento democrático y respeto a la libertad. El irrespeto al poder autónomo de la Asamblea Nacional electa en el 2015 es de una gravedad extrema por las naciones que respetan y acatan la división de poderes.

El régimen navega sin alianzas sólidas, los apoyos de Rusia y China son de limitados alcances. Una alianza militar con ellos desataría la furia suprema de EE.UU., Canadá y Brasil y la propia Comunidad Europea que se considera madre histórica de América.

La acción geopolítica cuando es masiva en éstos tiempos, es de un poder muy fuerte, de efectos inmediatos, casi en tiempo real. Irán, Rusia, Corea del Norte, Cuba, lo han experimentado y han retrocedido cuando ha sido el caso.

El mundo percibe que Venezuela no puede sola romper cadenas como dicta el Himno Nacional. Ello robustece entonces el poder de la comunidad mundial.