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La economía se le sigue desbordando a Nicolás Maduro

martes 06 de noviembre de 2018, 20:00h
Por Orlando Zamora.- Al tiempo que estallan con mayor vigor los precios de los productos, y sigue la debacle de alimentos, medicinas, servicios, combustibles y se aproxima el inevitable entrabamiento funcional de la maquinaria gubernamental, se generan expresiones de luchas populares por todo lo anterior y también por el rescate del salario digno.
A Maduro le quedan dos  meses de periodo presidencial / Foto: nicolasmaduro.org
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A Maduro le quedan dos meses de periodo presidencial / Foto: nicolasmaduro.org

Ha quedado al descubierto el empobrecimiento generalizado de todos los trabajadores venezolanos producido por la trampa de achatarle los ingresos acercándolos al salario mínimo “que ahora es de todos”. Asoman,adicionalmente, luchas que claman por la sustitución de Nicolás Maduro una vez concluya el período legal el 10 de enero de 2019. Por otra parte, se agotan las posibilidades de que Nicolás Maduro resuelva la crisis.

Para evidenciar la debilidad y contradicciones que sacuden al Gobierno basta examinar lo acontecido desde la implantación del paquete rojo hasta el presente.

La hiperinflación se desborda sin control. Una persona de clase media requiere dos salarios mínimos para cancelar el condominio, los sectores populares apenas pueden adquirir dos o tres productos con el empobrecido ingreso mínimo. Otros sectores deben pagar en dólares cualquier compra. Facturar en moneda extranjera es una brutal realidad.

En medio de esta hecatombe, al inicio de este noviembre, Nicolás Maduro afirmó que “llegará el momento en que todos los productos en el territorio se vendan en petro”. Por ello el Gobierno insiste en valorar con el inexistente petro todo lo controlado por el Estado.

En medio de esta hecatombe, al inicio de este noviembre, Nicolás Maduro afirmó que “llegará el momento en que todos los productos en el territorio se vendan en petro”. Por ello el Gobierno insiste en valorar con el inexistente petro todo lo controlado por el Estado.

El Presidente lanzó este viernes pasado más deuda oculta por cuatro millones de petros que equivalen a 14.400 millones de soberanos: recordemos que el petro se valora en 3.600 bolívares actuales.

Se hace así también para complacer a los monetaristas chinos, horrorizados por la grosera magnitud de la liquidez ampliada. Evita el Ejecutivo de esta forma la creación de dinero inorgánico. Pero impulsa más obligaciones impagables (ni en petróleo ni efectivo), ya que el BCV e indirectamente PDVSA se constituyen en acreedores naturales en este caso.

En el delirio presidencial los aguinaldos próximos serán indicados en petros, como las cuentas corrientes de la banca pública. La emisión mencionada se otorgará a través del carnet de la Patria y podrán ser invertidos para obtener divisas convertibles (¿?).

De algún modo esta nueva masa de medios de pagos, junto al aumento previsto del salario básico y el resto de las utilidades pagadas, dispararán como nunca una hiperinflación de varios millones porcentuales, sin estimular, simultáneamente, la producción nacional o posibilitar importaciones. Por cierto, que el Puerto de La Guaira luce desolado sin buques a la espera de desembarcos.

En la demagogia de recoger liquidez para simular ante los técnicos chinos, el vicepresidente del Area Económica,Tareck El Aissami, informó que el BCV se incorpora a la plataforma del carnet de la Patria, tanto para colocar lingoticos de oro, conformados en papeles comerciales y medio para la inversión en petros que en un futuro se transformen en divisas convertibles.

Por otro lado, se ejecutan políticas de supuesta absorción monetaria muy contradictorias, dado que el régimen sigue emitiendo dinero digital a borbotones, por ello sube el encaje bancario al 40%, como diciendo: emito todo el dinero que quiero, Banca, pero con el encaje te prohíbo otorgar créditos en cuentas corrientes.

No hace falta argumentar mucho para concluir que la falasia del petro tiene los días contados. Es una estafa a la fe pública y un irrespeto a la economía adoptando mecanismos de pagos y deuda contrariando todo principio de esa ciencia.