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A Maduro lo aguarda un 2019 de terror. ¿Por qué?

viernes 09 de noviembre de 2018, 15:00h
Por Orlando Zamora.- En 60 días arrancaría el ilegitimo e inconstitucional período al que aspira Nicolás Maduro. Un periodo que coincide con las peores perspectivas de la arrinconada economía que se vislumbra, al igual que su nueva gestión, como un vuelo a oscuras, infernal, sin plan de ruta ni navegantes duchos en tempestades económicas.
Gobierno nuevo para Maduro con una economía  destrozada. / Flickr: Cancillería Venezuela
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Gobierno nuevo para Maduro con una economía destrozada. / Flickr: Cancillería Venezuela

Se vislumbra un terrible panorama y no se perfila un plan consistente como los diseñados por los expertos mucho más realistas de aquel Cordiplan de otros tiempos, sin la mente contaminada por un falso mundo socialista o comunal irreal e impracticable.

También destaca la falta del concurso oportuno de la autoridad monetaria coordinando o fijando metas de crecimiento e inflación.

Ese mundo ya no existe en Venezuela, no volverá bajo un régimen autoritario que desconoce como una obligación suministrar indicadores macros porque las estadísticas indicarían el rotundo fracaso del modelo. No respetan la economía. Lo que sigue no es lo formal. Es la realidad.

¿Sabe el Gobierno lo que le espera a la economía en 2019?

Noviembre antes era un mes de anticipación responsable de las acciones previstas para el desenvolvimiento económico inmediato.

Sabemos por el fracaso del paquetazo rojo que la dirección económica no diseña metas o ajustes creíbles. Que Tareck El Aissami, Simón Zerpa y Calixto Ortega Sánchez tampoco comprenden cómo se destrozó la economía de mercado que liquidó a su vez el sistema de formación precios. No lo saben ni el vicepresidente de Economía, ni el ministro de Finanzas, ni el presidente del BCV.

Lo más grave es que esos altos funcionarios tampoco tienen la menor idea del tsunami que vendrá en 2019, y mucho menos como neutralizarlo.

Pierden el tiempo con el milagroso Petro, suponiendo que detendrá, como una muralla, la millonaria hiperinflación, valorando en petros la miserable economía estatal.

Algunos de los pronósticos para 2019

Por supuesto que no provienen de fuentes públicas, sino de entes multilaterales y de las firmas venezolanas que evalúan constantemente las perspectivas económicas y que siguen de cerca la economía de todos los días.

En materia petrolera dan como un hecho el inicio de año con una producción próxima al millón diario de barriles. Pero no se quedan allí, y auguran que, de mantenerse la precariedad operativa de PDVSA, que requiere ya de miles de millones de dólares para recuperar la eficiencia productiva, la producción alcanzaría apenas los 500.000 barriles diarios.

Los pronósticos no podrían ser más preocupantes. Fueron expuestos en un foro privado y otro realizado en la UCAB.

En materia petrolera dan como un hecho el inicio de año con una producción próxima al millón diario de barriles. Pero no se quedan allí, y auguran que, de mantenerse la precariedad operativa de PDVSA, que requiere ya de miles de millones de dólares para recuperar la eficiencia productiva, la producción alcanzaría apenas los 500.000 barriles diarios.

Sostienen que los fondos no vendrán. Los rusos, más sinceros que los chinos, han advertido que nada pueden hacer al respecto. Entonces predicen que en 2019 la llamada producción efectiva de petróleo, aquella que descuenta la cuota china y las facilidades a Cuba, se ubicaría en ese medio millón de barriles por día.

Esta indeseada tragedia duplicaría o triplicaría los sufrimientos del pueblo trabajador que se apresta como nunca a luchar por la recuperación del poder adquisitivo perdido.

En términos de divisas acortaría los dólares provenientes de las exportaciones petroleras, que ya han caído un tercio en nuestras relaciones con los Estados Unidos. PDVSA se limita a proponerle a la OPEP que facture también en petros, que descubran también el milagro.

Bajo este escenario catastrófico lo más seguro es que el tipo de cambio, el verdadero, o sea, el paralelo, arribe en 2019 a los 1.000 bolívares soberanos.

El propio Gobierno en una campaña de quien concibe una terrible escasez de divisas quiere colocar en la mente de los venezolanos la idea de que el Petro permitirá captar monedas convertibles fácilmente.

Es claro y notorio que el gobierno de Nicolás Maduro, asediado por compromisos de vencimientos de bonos, cobros de la rusa Rousneft, la estadounidense ConocoPhillips y tantas otras empresas, negociará servicios o bienes de consumo necesarios para mendingar un limitado acceso a la moneda de EE.UU. El Gobierno está consiente también que sin divisas no activará a PDVSA.

Los vaticinios de hiperinflación para el venidero año se cuantifican en millones porcentuales. No queremos cansar con esas cifras, pero resulta terrible que el acertado economista Asdrúbal Oliveros no descarte que el vaticinio del FMI de 10.000.000% de hiperinflación se multiplique hasta cuatro veces más.

Es que la inflación diaria se ubicaría entre un 4% y un 6%. Esto significa la duplicación de los precios en un lapso inferior a los 18 días.

La caída del PIB fijada por el FMI en -5% algunos analistas económicos la pronostican mayor, en -8% para 2019.

El escenario de terror lo completan las sanciones financieras y el desconocimiento internacional del nuevo periodo presidencial.

Se agudizará la limitada oferta de inventarios, el aumento de cierres en los sectores comercio, textil, servicios, estacionamientos y la fuga de empresas extranjeras y el talento nacional especializado. Habrá una mayor caída de importaciones de bienes e insumos.

Sin financiamiento externo ¿Cómo obtendrá divisas el Gobierno? ¿Con petros? No hay vías alternas para la consecución de recursos.