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Ahora el Petro es el mecanismo del Gobierno para obtener divisas como sea

viernes 09 de noviembre de 2018, 11:00h
Por Orlando Zamora.- La ya obsesiva campaña del Gobierno invitando a la población a negociar petros en las diversas plataformas del Estado, recuerda las dificultades extremas del poder cubano que, en medio del abandono por parte de la vieja Rusia Soviética, se las ingeniaba para obtener divisas a como diera lugar.
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En ambos casos son expresiones de la extensa gravedad de la descomposición económica. La cubana por la pérdida definitiva del apoyo financiero de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la venezolana por el desplome en junio 2014 de los precios petroleros agravada casi de inmediato por la implosión del modelo y la destrucción de PDVSA.

Con la diferencia de que Cuba en los años 90 no conoció la hiperinflación como es el caso de Venezuela, dado que no había suficientes bienes que vender y las libretas de racionamiento colocaban productos a precios ajustados.

En Cuba tampoco habían editado e impreso tanto exceso de dinero como en Venezuela. Los salarios eran bajos, uniformes como el del venezolano ahora. Si no había bienes circulando tampoco se ameritaba tener billetes ociosos, lo único oficialmente demandable era la versión cubana en cada esquina de los Claps.

En la década de los 90 los cubanos, aunque hubiesen existido los criptoactivos, no habrían pensado en ello, lo suyo era obtener dólares a como diera lugar, dada su incapacidad manifiesta de exportar azúcar, tabaco u otra cosa.

Los billetes verdes iban directo al Estado, éste monopolizaba las remesas provenientes de EE.UU., de Europa. Los hoteles y espectáculos se relanzaron para cobrar en dólares. Las Diplotiendas –tiendas para diplomáticos- fueron abiertas también a los turistas y todos los centros de turismo captaban divisas.

Cómo funciona el Petro en pleno período especial venezolano

Veamos ahora las grandes diferencias entre el entorno de Venezuela y el de Cuba. Allá murió en 4 años toda economía abierta y posible. En Venezuela, el socialismo “real del Siglo XXI” se forjó con un fuerte capitalismo de Estado que naufragó con Hugo Chávez, pero que siempre aprovechó con ventaja y alevosía al sector privado en todas sus expresiones.

El resto de la lunática política del Petro, en su esencia principal, es crear numerosos corredores que le permitan al Ministerio de Finanzas cooptar cuanta cosa se parezca a divisas, para ello tienen innumerables negocios posibles, tomar parte sustancial de las remesas.

De eso se trata justamente la lunática política del Petro. El socialismo noctámbulo criollo trata de apropiarse del uso de tecnologías de punta típicas del mercado (allí sí funcionan). Y no sólo eso. A la hiperinflación que generó el chavismo a fuerza de disparates económicos, pretenden no corregirla exactamente, cosa que no pueden ni podrán. Pero en cambio tratan de “torearla” sustituyendo los explosivos precios de la calle. Para ello es el Petro.

De tal forma que el dólar paralelo (o verdadero) pueda indicar o marcar lo que quiera, pero los precios se “estancan” en petros. Lo cual explica por qué el Gobierno presiona para que todo deba ser expresado en petros. Que se conviertan en el medio de valoración de precios preponderante. Así, en los cálculos oficiales, se desvanece por este artificio la hiperinflación.

El resto de la lunática política del Petro, en su esencia principal, es crear numerosos corredores que le permitan al Ministerio de Finanzas cooptar cuanta cosa se parezca a divisas, para ello tienen innumerables negocios posibles, tomar parte sustancial de las remesas.

Ahora mismo, declara con gran firmeza el fiscal General Tarek William Saab lo siguiente: “Estamos presentando 70 solicitudes de arresto a personas que intermedian remesas ilegales que socavan el valor de nuestra moneda”. Las señala con nexos con 144 casas de cambio extranjeras. La justicia propende así la entrega de remesas bajo las reglas oficiales.

Los servicios de aeropuertos y combustibles son pagaderos en divisas centralizadas por el régimen que se vinculan a mecanismos asociados al Petro.

Las modalidades son muy variadas pero el propósito fundamental es obtener divisas a cambio de la modalidad de deuda u obligación que contrae el emisor del Petro (BCV) con respaldo petrolero (PDVSA).

El Petro se inscribe como una estrategia esencial para encarar el período especial o terminal de la economía venezolana, conducida por mentes que irrespetan por desconocimiento las fuerzas del mercado y creen que pueden manejarlas a discreción en un ejercicio total de ciencia ficción.