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Cuál es el lío que hay con la constitución de Maduro

martes 13 de noviembre de 2018, 21:00h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Aquí hay gato encerrado. Algo pasa con la constitución de Nicolás Maduro. Hace más de un mes que el proyecto debía conocerse. Incluso, el pronóstico era que luego de la Asamblea Nacional Constituyente, las elecciones presidenciales y el paquetazo de agosto, el chavismo le pondría el “lazo rojo” al proyecto de poder, y eso tendría que ocurrir en octubre con la constitución.
Hermann Escarrá no tiene un proyecto de constitución. / Foto: Psuv.org
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Hermann Escarrá no tiene un proyecto de constitución. / Foto: Psuv.org

No fue así. No ha sido así. El escritor Luis Britto García habla de secretismo. Pero en la mayoría de los casos lo menos que se dice es que solo hay ideas, propuestas, y que no hay un proyecto como tal. Esto lo dicen tanto el presidente de la comisión encargada de llevar adelante el proyecto, Hermann Escarrá, como el presidente de la ANC, Diosdado Cabello. ¿Qué está pasando?

Hace tres semanas, una fuente de alto crédito, vinculada al propio Nicolás Maduro y a los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, me reveló algunos aspectos de los que se puede conjeturar que el proyecto de constitución se les ha convertido en una camisa de fuerza, y para sacarla adelante tendrían que ofrecerlo como parte de un “todo” en el marco de una supuesta negociación.

Como se ve, es un tema complicado para el chavismo. Porque hay en juego múltiples intereses. De los grupos del poder. Y es tan complicado el escenario que ha llegado a hablarse, señala la fuente, que en vez de nueva constitución mejor hacerle ciertas reformas a la de Hugo Chávez y Luis Miquilena, a la de 1999.

La fuente anotaba que los puntos tradicionales de la negociación siguen siendo el CNE, los presos políticos y la vigencia de la ANC, hasta cuándo debe extenderse la ANC. Entonces, agregaba que la nueva constitución podía entrar en el “todo” de la discusión porque en vista de que debe ir a referendo, habría que estudiar si hay o no escenario para unas elecciones globales de todos los poderes. Esto significa que cesaría la ANC, y había que ir a elecciones presidenciales, parlamentarias y hasta regionales. Una megalección, pues

Como se ve, es un tema complicado para el chavismo. Porque hay en juego múltiples intereses. De los grupos del poder. Y es tan complicado el escenario que ha llegado a hablarse, señala la fuente, que en vez de nueva constitución mejor hacerle ciertas reformas a la de Hugo Chávez y Luis Miquilena, a la de 1999.

“Se discute si la constitución es un elemento para pactar”, apunta la fuente. Sin embargo, ello procedería en un solo sentido: Si es el punto de partida para plantear y abrir ese escenario electoral de carácter global.

Según esta fuente, dirigentes como Julio Borges, expresidente de la Asamblea Nacional, y Leopoldo López, líder del partido Voluntad Popular, estarían de acuerdo solo si se abre ese juego electoral.

El problema no se queda allí. Si el poder chavista se ha mantenido unido de cara los otros intentos de negociación y de cara a enfrentar la protesta en la calle y aun la propuesta de Maduro para salir de la crisis, no es el caso en lo que concierne al proyecto constitucional. De allí el secretismo. Y de allí las diversas ideas, y la imposibilidad, hasta hoy, de que se ensamble un proyecto constitucional único y unitario. Y ello tiene que ver con el cese de funciones de la ANC, y tiene que ver con que si hay elecciones globales. En consecuencia, Maduro tendría también que contarse. Y hay de los más cercanos a Maduro que se resisten a ello, y expresan: Por qué, si ya ganó otras elecciones. Sin embargo, son unas elecciones no reconocidas ni por la oposición interna ni por la comunidad internacional, al punto de que coge cuerpo lo dicho por España: que el periodo vence el 10 de enero, y hasta ese día Maduro goza de legitimidad. Por otro lado, si en el madurismo hay quienes se resisten a que se incluya la elección presidencial en el paquete electoral, en el cabellismo también hay quienes apuntan que la ANC debe continuar otro tiempo hasta que se logre la estabilidad plena del proceso, o en todo caso, una cosa por la otra: Si Maduro se cuenta, la ANC cesa funciones. ¿Pero Maduro quiere contarse?

El constituyente Hermann Escarrá cree que Nicolás...

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De parte de la oposición el asunto también luce complicado por la falta de unidad. Pues el diálogo divide. La negociación divide. Si hay a quienes les atrae la idea del pacto electoral, otros seguirán repitiendo el "Maduro vete ya". Y el régimen requiere garantías de que lo que vaya a la mesa de negociaciones –en caso de que ello ocurra- y se acuerde, se cumpla. La división no facilita este propósito, ni siquiera para la oposición misma, ya que sin agenda y sin unidad, con qué fuerza y credibilidad negocia. Porque hay que tomar en cuenta que –y sobran experiencias de este tipo- el diálogo con Maduro no es fácil. De modo que la oposición debe, en primer término, sincerarse. Ya con la votación reciente sobre el tema Zapatero en la Asamblea Nacional, quedaron decantadas dos posiciones. Ahora falta que cada posición encuentre un liderazgo. Y que ese liderazgo acuerde una política y una agenda unitaria de ambas parcelas. ¿Hay tiempo? Lo hay mientras el chavismo siga enredado en su propio lío de poderes en torno a la constitución de Maduro.