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En enero más países pueden retirar embajadores de Caracas en represalia contra Maduro

viernes 16 de noviembre de 2018, 20:44h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- El 10 de enero va en serio. Al menos para la comunidad internacional. En Cancillería no lo sospechan. Saben que muchos países van a retirar embajadores. Caracas quedará cubierta con agregados comerciales en encargados de negocios. Este será el escenario. Lo dice una alta fuente de la Cancillería. Muy cercana al ministro Jorge Arreaza.
El canciller Jorge Arreaza tiene un problema entre manos / Foto: Wikimedia
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El canciller Jorge Arreaza tiene un problema entre manos / Foto: Wikimedia

De modo que la declaración del canciller de España, Josep Borrel, de que hasta el 10 de enero reconocerán como legítima la presidencia de Nicolás Maduro, es un punto de política exterior no solo compartido por Madrid, el Grupo de Lima, y otros países enfrentados al gobierno chavista, sino que se extiende más allá. Ya, como se sabe, los países que integran el Grupo de Lima están a nivel de encargados de negocios.

El asunto es que el intento les demostró una realidad que no consideraban de tal magnitud. Porque tanto en Europa como en América es firme la posición, señala la fuente, de que al aceptar la designación de nuevos embajadores es aparecer como países cooperadores del régimen, en vista de que las postulaciones tienen que pasar por la Comisión de Política Exterior y la Asamblea Nacional, tal como lo dicta la Constitución.

Dice la fuente que la propuesta de designar a Roy Chardeton como embajador ante la Santa Sede, y cambiar a otros 29 embajadores, incluyendo los de Hungría, Serbia y Grecia, ha puesto el asunto sobre el tapete. El Gobierno quería ejecutar cambios y se encontró con esta realidad. ¿Y por qué quería hacer los cambios en las embajadas? Porque los grupos de poder aspiran manejar respectivas cuotas en las embajadas, en servicio exterior. Eso por un lado. Y, por el otro, porque los sueldos y salarios del cuerpo diplomático en el exterior llevan seis meses sin que se paguen. Hay quienes prefieren regresar.

El asunto es que el intento les demostró una realidad que no consideraban de tal magnitud. Porque tanto en Europa como en América es firme la posición, señala la fuente, de que al aceptar la designación de nuevos embajadores es aparecer como países cooperadores del régimen, en vista de que las postulaciones tienen que pasar por la Comisión de Política Exterior y la Asamblea Nacional, tal como lo dicta la Constitución.

El Gobierno ha intentado sortear el cerco constitucional. Pero no ha encontrado apoyo en los países. Es más, aun en Canadá, se le da trato de cónsul al que se supone es embajador. En Costa Rica pasó lo mismo. En Argentina, por supuesto. Claro, estos son países que forman parte del Grupo de Lima, más beligerante contra Maduro. Solo algún país de Africa, si acaso, y Nicaragua y Bolivia, por ejemplo, aceptarían los candidatos del Gobierno, señala la fuente. Tal vez se les extendería el placet. Pero eso no es el caso para naciones de Europa.

No lo ha sido en el caso de la Santa Sede con Chaderton. Ni siquiera por la forma como se manejó la situación. Que primero se consultó al Nuncio Apostólico en Caracas. Este guardó silencio en principio. No dijo nada de inmediato a los enviados de Cancillería. Luego consultó y se encendieron las alarmas con los obispos, la Conferencia Episcopal y luego en la propia Santa Sede. Para la Santa Sede sería sentar un precedente. Precedente que Europa va a criticar. Y ello se está repitiendo con Hungría y Grecia, al menos.

Josep Borrel lanzó la línea del 10 de enero de 2019 / Foto: M. Asuntos Exteriores

De modo que el escenario no dibuja nada bien para el 10 de enero. Sobre todo, aclara la fuente, porque en 2019 Venezuela dejará de formar parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Y este es una instancia de mucho peso. Hasta ahora, los estados miembros se habían abstenido de tomar iniciativas o contrariar al gobierno de Maduro en respeto o cuidado al puesto que ocupa en tal consejo. Pero ya no dispondrá de esa posición. Por lo tanto, ahora se abre la posibilidad de que sea llevado el caso Venezuela ante el Consejo de Seguridad de la ONU, tal como ocurrió con Libia, aunque, Maduro contaría con el respaldo de China y Rusia, que no fue el caso de Libia.

Con todo, la pérdida de esa cuota de poder en la ONU, y un escenario más hostil en la misma ONU hacia Maduro y su Gobierno, le darían más campo de acción a la OEA y a su secretario General, Luis Almagro. “La OEA siempre se encontraba con el muro de la ONU”, señala la fuente. De hecho, hace poco, el constituyente Hermann Escarrá se jactaba de que Maduro, al pronunciar en septiembre el discurso ante la asamblea General, era porque la ONU lo reconocía como Presidente. En 2019 cambiará esta percepción. Y lo más seguro, señala la fuente, es que en 2019, la ONU acompañe a Almagro de manera abierta.