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El 10 de enero obliga a rescatar la unidad y la fuerza de la unidad opositora

martes 20 de noviembre de 2018, 15:00h
Por Ezio Serrano Páez.- Hay una fecha y hay un evento. El 10 de enero. El fin del periodo presidencial de Maduro. Todo está marcado en el calendario. En el Zodiaco. La conjunción obliga a la unidad de la oposición. Porque en la unidad está la fuerza. ¿Y fuerza para qué?
Maduro cuenta los días también / correodelorinoco.gob.ve
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Maduro cuenta los días también / correodelorinoco.gob.ve

Eran tiempos de militancia febril y dogmática, valga la redundancia. El más leído del grupo solía atizar la pasión revolucionaria con una frase que según sus textos, le pertenecía a Prudhon, el célebre anarquista: “Los poderosos nos parecen grandes porque nosotros estamos de rodillas”. ¡Levantémonos!Un llamado a la unidad de los débiles frente a los poderosos. El incesto ideológico que compartíamos nos permitió ver las mismas palabras atribuidas a Bakunin, Kropotkin, Fidel, El Che, Bolívar o Martí. Un predicador también la citaba atribuyéndole relación con algún pasaje bíblico. Y hasta Ramón Benítez, alias El Enano, por su cuenta y riesgo la escribía en un muro del barrio como graffiti recordatorio de su “culebra” con alias El Pincho, su agresor de 1,9 metros de estatura. Por lo visto, los Fake News tienen profundas raíces sociológicas.

1.- Mentiras verdaderas

Al decir en la unión está la fuerza, debería asaltarnos la pregunta ¿fuerza para qué? La fuerza derivada de la unión, como toda fuerza, siempre será un medio para alcanzar un fin, es decir, su efectividad está condicionada por la finalidad. En diciembre del 2015 la unidad política de los venezolanos produjo una gran fuerza, pero luego no se supo el uso adecuado para ella.

Décadas más tarde, donde menos imaginaba saltó la liebre. Caminábamos por una estrecha y empinada calle de un pueblo andino, cuando sobre una pared enmohecida nos abordó un graffiti: “El gobierno nos parece poderoso porque nosotros estamos divididos... ¡Unámonos! Sin exegesis erudita, y dejando de lado el resentimiento de alias El Enano, es posible afirmar que tanto en el muro rayado por éste, y en el graffiti de la empinada calle andina, hay un llamado a la unidad frente a un enemigo poderoso. En el primero, la oración unimembre (¡Levantémonos!) usada de modo metafórico, invoca a los oprimidos, los explotados, los proletarios, etc., a unirse frente a los ricos, los capitalistas, los burgueses. En el segundo mensaje, el poderoso es el gobierno opresor de una comunidad dividida. Que la unión hace la fuerza y asegura la victoria es una verdad tan verdadera como aquella creencia ptolomeica: la tierra es el centro del universo, el sol nace por el este y muere en el oeste. Una mentira verdadera afincada en el sentido común.

2.-Los pecados de la unión

Los astros pueden mostrar la verdad, pero tienen un terrible defecto: se les debe interpretar. Con lo cual se libra a raudales el discurrir de la superchería. Y justamente, lo que hizo Ptolomeo fue interpretar la sucesión de días y noches como la prueba irrefutable de su teoría geocéntrica. De la misma manera, parece irrefutable que si la unión hace la fuerza, es el verdadero modo de vencer la opresión. Pero la verdad genuina es que la unión por sí sola no asegura la victoria. Como la sucesión del día y la noche no explican por sí mismas la dinámica celeste. La verdad suele desafiar el sentido común y sus argumentos favorables. Pero entre el cielo y la tierra hay algo peor a la derrota, esto es la pérdida de la fe y la esperanza experimentada por quienes son derrotados a pesar de la unidad. Esperanza y unidad van de la mano, por esto aquella es lo último que se pierde cuando se pierde la unión.

3.- Medios y fines

La dialéctica subyacente entre la esperanza y la unión es bien conocida por quienes practican la política como continuación de la guerra por otros medios. No se trata solamente de lograr la victoria sobre el enemigo, además se le debe arrebatar la esperanza. Al decir en la unión está la fuerza, debería asaltarnos la pregunta ¿fuerza para qué? La fuerza derivada de la unión, como toda fuerza, siempre será un medio para alcanzar un fin, es decir, su efectividad está condicionada por la finalidad. En diciembre del 2015 la unidad política de los venezolanos produjo una gran fuerza, pero luego no se supo el uso adecuado para ella. Se perdió su finalidad. A la premisa que asocia la unión con la fuerza, se le opone otra: dividir para vencer. Los del gobierno, con certeza, no sólo procuraron convertir su revés en victoria. Focalizados contra la unión lograron debilitar la esperanza atomizando. Renacerá la esperanza si renace la unión, pero no habrá victoria si la unión no determina su finalidad. ¿Para qué la fuerza de la unión? Nuevamente la pregunta se hace presente.

4.- La conjunción astral

En modo alguno se pretende llenar el vacío cósmico (o cómico) de tanto clarividente empeñado en alimentar las Fake News sobre el final de la dictadura venezolana. No ha de ser fácil darle al clavo a juzgar por la gran cantidad de intentos fallidos producidos por astrólogos, quirománticos, tarotistas, hechiceros, operadores de astrolabio y los inefables chimó-videntes, analistas de escupitajo. Pero de tales ciencias tales credos, dijo un alquimista agorero mientras observaba astrólogos haciendo politología, y politólogos con telescopio. Y es que todo parece desembocar en las densas arenas del narcisismo intergaláctico de nuestra época hermanando a propios y extraños, pues a falta de Oráculo y Apolo, valen profetas con buena puntería.

Con desparpajo de vendedor ambulante, tomaremos el concepto conjunción astral parafraseando el sentido del 10 de enero próximo. De acuerdo con esta definición, aparece nuevamente la acción combinada de dos o más elementos interactuando para producir un resultado. Más que la unión es la alineación en una trayectoria (latitud celeste), que produce energía, vibraciones, fuerza. ¿Por qué es tan importante la fecha? Porque ese día se resuelve el problema de la finalidad de la unión. Renacerá la esperanza si renace la unión, y esta adquiere sentido cuando hay finalidad. No es un truco de prestidigitación, es la implacable lógica de la política. ¿Queremos salir del tipo? ¿O esperaremos le caiga un meteorito enemigo de los dinosauros? En este caso se pueden discutir los medios pero no los fines.

Y para que nuestro destino no sea el resultado caprichoso de la actuación de los dioses, debemos desplegar nuestra voluntad de ser libres. Los alquimistas de la Asamblea Nacional deberían percibir la vibra, la energía y alinearla con la fuerza de la unión. La finalidad está servida y muy clara, liberarnos deNicolás Maduro, el peñón sideral retrógrado. Si se pierde la finalidad se dispersa la energía, no habrá unión. Todos estamos llamados, desde los Acuario a Capricornio, desde Leo a Cáncer. Ojalá no se aparezca Ramón Benítez, alias El Enano, convocando la unión para sumar fuerzas en su “culebra” con El Pincho.