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La caída en desgracia del general que nadaba en varias aguas del poder

martes 20 de noviembre de 2018, 15:01h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.-Esto lo publicamos el 28 de agosto de 2018. Entonces el general Gustavo González López era todo el poder en el Sebin. Entonces no había ocurrido la muerte de Fernando Albán, el concejal de PJ. Ni el caso de la caravana presidencial. En esta nota que rescatamos abajo, hicimos un retrato hablado. No identificamos al personaje. Pero los que leyeron la nota supieron de quién se trataba. Lo concreto: el general nadaba en varias aguas. Creía que lo controlaba todo. Y su caída le llegó por un evento que todavía está sin aclarar. ¿Por qué la acción contra la caravana presidencial? Entonces se desataron otros demonios.
El general era buen nadador en ciertas aguas del poder / Foto: Captura de Youtube
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El general era buen nadador en ciertas aguas del poder / Foto: Captura de Youtube

Pero el general hacía de todo. Era la “jefatura” policial del régimen. “Por supuesto que un hecho de ese calibre daba para destituir e incluso investigar al entonces jefe de la llamada policía política”, ha escrito el periodista Vladimir Villegas. Y agrega: “Pero hace tiempo que se ha debido abrir procedimientos para hurgar en las actuaciones de González López. Hace tiempo que el organismo a su cargo venía " interceptando" la constitución, los derechos humanos, las leyes de la República en esa materia, a los propios fiscales, a los jueces, a la alicaída Defensoría "del Pueblo". El ex jefe de la policía política no acataba órdenes de tribunales, no respetaba indicaciones médicas, no aceptaba visita de abogados a los detenidos, no le paraba ni medio centímetro a las órdenes de excarcelación, se había constituido en un poder supra poderes. ¿Quién le dio semejante fuerza? ¿Se la tomó por sí mismo? Sólo bastó que el propio Jefe del Estado sufriera en carne propia el abuso de poder para que este todopoderoso funcionario viera apagarse la luz verde que le permitía comerse todos los cruces y todas las flechas que tuviera a bien. Pero ninguna autoridad en este país le puso coto antes a tanta discrecionalidad”.

¿Se la tomó por sí mismo? Se pregunta Villegas. ¿Todas esas atribuciones? Imposible. Las OLP han sido una política de gobierno y del Estado chavista. La tortura y la represión también. Desde antes que González López llegara al cargo. Represión y tortura que han recrudecido en el gobierno de Maduro, y recrudecieron con González López. Y agregamos: El mismo Maduro reconoció en una cadena nacional que el general sabía mucho. Y era como reconocerle un arma especial al general. Pero esa arma tampoco lo salvó. El incidente de la caravana presidencial era demasiado grave para salvarlo. Ya se le intentaba salvar del caso Albán, por el que el fiscal Tarek William Saab dio la cara y dio tantas versiones, cada una más contradictoria, de las cuales surgió un relato inverosímil sobre la muerte del concejal. De todos modos, no cabía duda de la responsabilidad hacia el Sebin y González López.Sin embargo, lo estaban salvando. Lo estaban tratando de salvar. Luego pasó el otro evento. Y para que el evento de la caravana presidencial ocurriera es porque pasó algo en lo interno de la lucha de poderes, de grupos del poder. Ya las contradicciones internas en el Sebin habían aflorado en tiempos de Miguel Rodríguez Torres. Y se recordará el enfrentamiento y muerte de colectivos en la avenida Baralt que condujo a la destitución de Rodríguez Torres y a la confrontación con Tareck El Aissami. Sintomático que con Diosdado Cabello haya perdido en fila a dos fichas de su estructura de poder, dos directores del Sebin.

Aquí, pues, va la nota de agosto. Curiosa nota, vista en perspectiva. Más que real con lo ocurrido. Y que retrata a un personaje moviéndose en varias aguas del poder, pero actuando como un poder autónomo, y al mismo tiempo mostrándole lealtad a Maduro. Hasta que amaneció otro día.

El general que nada en varias aguas del poder

Por Juan Carlos Zapata.-Al general, por los modos, comienzan a compararlo con aquel siniestro Pedro Estrada. Mano zurda, mano derecha, en privado, en el cuerpo a cuerpo. El general, caraqueño, puede que haya fracasado al frente del Metro de Caracas. No era lo suyo. Lo suyo es la policía. La milicia bolivariana. La inteligencia policial. La tortura. La represión. Los informes. Lo suyo es nadar en varias aguas.

Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- El general tiene verbo. El general tiene rostro. Y sabe sonreír. El general saluda, efusivo, al interlocutor. Puede ser este un político del chavismo o la oposición. Puede ser un boliburgués o un empresario de otros tiempos. El general quiere ser entrador, por teléfono. Por Whatsapp. Al general, por los modos, comienzan a compararlo con aquel siniestro Pedro Estrada. Mano zurda, mano derecha, en privado, en el cuerpo a cuerpo. El general, zuliano, puede que haya fracasado al frente del Metro de Caracas. No era lo suyo. Lo suyo es la policía. La milicia bolivariana. La inteligencia policial. La tortura. La represión. Los informes. Lo suyo es nadar en varias aguas. Entre Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. También mete las manos en las aguas del general Vladimir Padrino López. Por supuesto, el general nada en su propia agua. Ningún jefe policial dice todo lo que sabe. No comparte todo lo que maneja. El general tiene cancha. Ya va para muchos años. En ese asunto policial. En los peores años de la represión. En la calle. En La Tumba. En el Helicoide. Pese a ello, el general amplía contactos. No es que sean acercamientos del tercer tipo con personas de la otra acera. Porque el general sabe la posición que ocupa. Todo un poder. Un chasquido de sus dedos es una orden para espiar, para seguir, para amedrentar, o para salvar, si fuera el caso. El general sabe quién influye sobre quién en el espectro político y empresarial; sabe de los operadores políticos y empresariales; sabe cómo meter presión, con gracia, con un chiste, con un recuerdo, a ese influyente, a ese operador, para que haga algo en tal o cual materia delicada. Y no se le ve la mano al general. Este general es un tornillo del régimen. Maduro lo quiere.

Al general, por los modos, comienzan a compararlo con...

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