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El FMI le puede estar ganando el pulso al gobierno de Maduro

jueves 22 de noviembre de 2018, 15:00h
Por Andrés F. Guevara B./ Director de Rendivalores.- No deben perderse de vista las recientes declaraciones del constituyente y miembro de la directiva nacional del PSUV, Jesús Faría, quien indicó que el gobierno de Nicolás Maduro le entregará al Fondo Monetario Internacional (FMI) la data macroeconómica que el organismo requiere de Caracas, so pena de ser expulsado de dicha institución.
Jesús Faría admitió que el Gobierno le entregará la data el FMI / Foto: KonZapata
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Jesús Faría admitió que el Gobierno le entregará la data el FMI / Foto: KonZapata

El conteo corre rápidamente. El Gobierno tiene hasta el 30 de noviembre para honrar el compromiso. Las consecuencias de una eventual expulsión serían trágicas para la nación: se cerraría una de las principales fuentes de financiamiento que el país requiere para restructurar la deuda externa, la cual suma en 2018 la cantidad de 155,9 millardos de dólares, de acuerdo con la unidad financiera de Torino Capital.

El FMI parece ganar el pulso, y el Gobierno pudiera, subrayamos el pudiera, publicar alguna data que hoy se ve como un recuerdo lejano: encuestas nacionales de presupuesto familiar, ingresos de hogares, índices de actividad económica, canasta alimentaria, detalle del Producto Interno Bruto (PIB) y, nunca está de más recordarlo, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) que permite la métrica al consumidor.

La expulsión de Venezuela del FMI traería consecuencias duras para el país, y parece que el gobierno de Maduro ha reparado en ello. Recuerdos existen. En 1954 la extinta Checoslovaquia sufrió esa sanción y por las mismas causas. Pero Venezuela no puede agregarle más fuego a su incendio financiero. Suficiente carburante tiene ya con las sanciones personales, la legitimación de capitales y la percepción de paria forajido que reina en buena parte de la banca occidental.

El FMI parece ganar el pulso, y el Gobierno pudiera, subrayamos el pudiera, publicar alguna data que hoy se ve como un recuerdo lejano: encuestas nacionales de presupuesto familiar, ingresos de hogares, índices de actividad económica, canasta alimentaria, detalle del Producto Interno Bruto (PIB) y, nunca está de más recordarlo, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) que permite la métrica al consumidor.

No es un detalle menor. Se dirá que es el deber, que el Estado tiene la responsabilidad de poner en el tapete esta información. Pero bajo una administración que llegó a decir que la inflación simplemente no existe (ex ministro de Maduro, Luis Salas dixit) reactivar la entrega de data equivale a conseguir oro en el lejano oeste. Lo saben todos los que hacen vida en el sector financiero, lo saben también de forma instintiva los ciudadanos que padecen a diario la hecatombe de nuestra economía.

Ante esta perspectiva, el Gobierno debe tener una posición más constructiva ante el FMI. La soberbia no es buena consejera. El país reclama asistencia y orientación a gritos. Más allá de la vetusta ortodoxia ideológica.