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De cómo Alejandro Andrade superó a sus maestros en alquimia financiera

viernes 23 de noviembre de 2018, 18:00h
Por José Manuel Rotondaro.- Con la acusación de la fiscalía del Estado de Florida contra Alejandro Andrade, pareciera que se cierra el ciclo de auge y caída de la boliburguesía originaria. Gran parte de la historia de Andrade ha sido relatada en otras notas aquí en Konzapata.
Hugo Chávez quería que Andrade aprendiera finanzas / Foto: ciudadccs.info
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Hugo Chávez quería que Andrade aprendiera finanzas / Foto: ciudadccs.info

Pero cabe recordar un rumor que corrió con fuerza en los primeros años del chavismo en el sector financiero. Cuando Hugo Chávez llega a la presidencia contaba con algunos asesores económicos, principalmente Jorge Giordani, pero en su mayoría desconocían los aspectos prácticos del manejo del tema financiero.

Pero fue con el control de cambios que se abrió la compuerta para la realización de operaciones “especiales” con deuda nacional y de otros países. En retrospectiva, las operaciones sospechosas donde aparecen involucrados Nóbrega, Bermúdez y Dopazo, lucen como juegos de niños con lo que ahora se conoce como las dimensiones de alquimia financiera chavista orquestada por Andrade.

Eso llevó a Chávez a apoyarse en personas que no gozaban de su confianza total. A la vez, se veía obligado a rotar los ministros de Finanzas (José Rojas, Nelson Merentes, Francisco Usón) pues carecían tanto del conocimiento técnico como de la fuerza política que siempre gozó Giordani con Chávez.

En ese período (2000-2002), se empezó a filtrar el rumor de que Chávez había ordenado a dos de “sus tenientes” prepararse en la materia financiera. Él quería que gente de su entorno estuviese en capacidad de agarrar las riendas.

Eso explica cómo Rafael Isea, uno de esos tenientes, es designado en 2001 como asesor ante el Banco Interamericano de Desarrollo, en una especie de pasantía para capacitarse, cuando Adina Bastidas era la representante venezolana ante el organismo multilateral. Después llegó José Rojas como director. Llegó el 10 de septiembre de 2001, el día antes de los ataques terroristas a las Torres Gemelas de Nueva York. Con el tiempo, Isea llegaría a ser ministro de Finanzas.

El otro teniente, Alejandro Andrade, había iniciado una maestría en gestión pública antes de la victoria electoral de Chávez, lo cual no evitó que iniciara su pasantía en el gobierno con una gestión accidentada al frente del Fondo Único Social. Luego pasaría a un segundo plano, aprendiendo la mecánica de los mercados financieros.

El momento del auge de ambos tenientes en las finanzas públicas llega luego del golpe de abril de 2002 y los problemas fiscales que le siguieron y que desembocaron en el control de cambios a inicios de 2003.

Con el arribo de Tobías Nóbrega al Ministerio de Finanzas comenzó la ejecución de transacciones financieras inusuales. Comenzando con Jesús Bermúdez, uno de los primeros en ser atrapado por la justicia estadounidense, y luego con Alejandro Dopazo. Durante la gestión de Nóbrega, comenzó a aparecer en reuniones Andrade . Silencioso pero atento a lo que se discutía. Usualmente aparecía acompañando a la Tesorera de la Nación, la entonces capitana hoy ‘almiranta’ Carmen Meléndez. Todo un poder en las finanzas chavistas.

No es un caso cualquiera el de Alejandro Andrade. Es...

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Pero fue con el control de cambios que se abrió la compuerta para la realización de operaciones “especiales” con deuda nacional y de otros países. En retrospectiva, las operaciones sospechosas donde aparecen involucrados Nóbrega, Bermúdez y Dopazo, lucen como juegos de niños con lo que ahora se conoce como las dimensiones de alquimia financiera chavista orquestada por Andrade. Este es otro caso en el cual el alumno supera a los maestros