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Ojo que el gobierno de Maduro tiene serios problemas con Rusia

lunes 26 de noviembre de 2018, 21:00h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- El gobierno de Nicolás Maduro tiene uno, dos, tres, varios problemas con Rusia. El problema de la deuda. El problema de PDVSA. El problema de un país en ruinas, en crisis. Una deuda que ya fue revisada y en parte refinanciada. Una deuda que fue objeto de crítica en Moscú, a la que se le buscaron nuevos plazos, y reacomodo, y aún así, no está siendo servida ni pagada. Luego está el problema de PDVSA. Cuya producción sigue en caída, y el descalabro no puede ser detenido porque el gobierno de Maduro no ha hecho la tarea de poner orden, y al no haber orden, todo termina en el mismo sitio: menos producción, menos petróleo, menos ingresos, menos capacidad de pago.
Igor Sechin regañó a Maduro / Foto: investigaterussia.org
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Igor Sechin regañó a Maduro / Foto: investigaterussia.org

De allí la presencia de Igor Sechin en Caracas. La información la lanzó Reuters. Igor Sechin, el hombre de Rosneft, reclamando la deuda, y con toda seguridad, reclamando el estado de PDVSA, que es uno de los reclamos que Rusia y Rosneft vienen haciéndole al gobierno de Maduro. Que hay que ponerle fin a las mafias, a la corrupción, a los robos, al desmantelamiento.

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Que de esto saben en Rusia. Y lo saben Sechin y el presidente Vladímir Putin. Dos amigos. Dos aliados. Dos hombres con el mismo origen: la KGB, transformada después en la FSB. Dos hombres que vieron el colapso de la Unión Soviética, y desde los puestos administrativos, primero en San Petersburgo, y luego en Moscú, se percataron del desmantelamiento de las empresas, del Estado, lo cual traía como consecuencia que allí nada funcionaba, ni siquiera la Fuerza Militar. Con decir que el ascenso de Putin se afirma en la administración de Boris Yeltsin desde la posición de ser una especie de fiscal o contralor que le pone el ojo al país, a lo que queda del imperio soviético, y tiene que levantar informes, expedientes, que dan cuenta de la corrupción y el caos y el desmantelamiento. Y allí, con Putin, estaba Igor Sechin. Por ello Maduro, ni el general Manuel Quevedo, ni el propio fiscal de Maduro, Tarek William Saab, lo van a confundir. En PDVSA no se está haciendo la tarea completa. Eso dirá. Y Sechin recordará que cuando Putin ganó las primeras elecciones en 2000, a la vuelta de dos años, Rusia había recuperado el segundo lugar como productor mundial de petróleo. Con Venezuela ocurre lo contrario. Ha pasado de ser un factor clave a un productor marginal, sin peso en la geopolítica petrolera.

Que de esto saben en Rusia. Y lo saben Sechin y el presidente Vladímir Putin. Dos amigos. Dos aliados. Dos hombres con el mismo origen: la KGB, transformada después en la FSB. Dos hombres que vieron el colapso de la Unión Soviética, y desde los puestos administrativos, primero en San Petersburgo, y luego en Moscú, se percataron del desmantelamiento de las empresas, del Estado, lo cual traía como consecuencia que allí nada funcionaba, ni siquiera la Fuerza Militar.

Y pensar que hace un año, en diciembre de 2017, Igor Sechin y Rosneft firmaban aquellos acuerdos que significaban una especie de compromiso mayor con PDVSA y el gobierno de Maduro, con el fin de ayudar, de meterle el hombre a lo que ya se avizoraba como un problema: la producción.

Reseñamos en KonZapata que los acuerdos entonces tenían que ver "con el bono de pago entre Rosneft y PDVSA”. Estas son socias en las siguientes empresas mixtas: Petromonagas, S.A., Petromiranda, .S.A, Boquerón, S.A., Petroperijá S.A., y Petrovictoria. Y reseñanos que Igor Sechín, pasó esos días de finales de 2017 por Londres y allí dijo, según informó el Financial Times que "Por primera vez en la historia de Venezuela, una empresa extranjera recibió el 100 por ciento de la licencia", dijo Sechin tras adquirir un contrato de arrendamiento por 30 años en dos bloques que contienen 180.000 millones de metros cúbicos de gas. "También obtuvimos permiso para exportar el 100% de la producción, lo cual es muy importante para nosotros”. Y aquí hay un punto clave sobre el 100% exportar el 100% de la producción. Porque Reuters también señala que “El cierre de un muelle en el principal puerto de exportación de petróleo de Venezuela, a través del que transitan la mayoría de los envíos a Rosneft, ha retrasado millones de barriles de crudo desde agosto”. Otro problema más, como se ve, que tiene que ver con lo mismo.

Al cabo de un año le cambia el rostro a Igor Sechin. Y el despacho de Reuters no puede ser más elocuente. Que “El presidente de Rosneft también se reunió con Maduro y lo reprendió por el retraso en los envíos de petróleo a cambio de préstamos”. La nota es específica. “Lo reprendió”. Rusia no solo reclama. Rusia también reprende. Lo cual indica la posición de fortaleza de Moscú respecto al Palacio de Miraflores. Rusia no es un aliado del que Maduro puede desprenderse. No ahora que se ha quedado sin apoyos en la comunidad internacional. No ahora que se acerca el 10 de enero, la fecha de fin del mandato presidencial, y que augura más problemas para Maduro. “El jefe de la petrolera rusa Rosneft, Igor Sechin, viajó a Caracas esta semana para reunirse con el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y quejarse por los retrasos en los envíos de crudo diseñados para pagar préstamos”. Esto reseñó Reuters. En los últimos años, Moscú se ha convertido en el prestamista de último recurso de Venezuela. El gobierno ruso y Rosneft han entregado al menos 17.000 millones de dólares en préstamos y líneas de crédito a Caracas desde 2006, según cálculos de Reuters”. La queja, el reclamo y el regaño a Maduro, viene dado, además, porque con China ocurre lo contrario. A China, el gobierno de Maduro sí le está cumpliendo.

No habíamos terminado de publicar ayer el análisis del...

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La debacle de Venezuela debe inquietar a Putin. Porque Rusia apostó a Hugo Chávez como socio estratégico en la geopolítica de América Latina. Una Venezuela débil y en crisis no es el factor consecuente para la potencia rusa. Hay que recordar las palabras de Putin con motivo del primer encuentro con Chávez en Moscú, a mediados de mayo de 2001: "Nosotros en Rusia vemos a Venezuela como un estado influyente y con autoridad en Latinoamérica, y como un participante serio en el club de las potencias mundiales". ¿Qué quedó de todo ello? A Putin le puede parecer una historia repetida la actual situación de Venezuela respecto a la Unión Soviética. Escombros. Un Estado en crisis. Un país en crisis. Sin influencia en la región. Y esta situación tal vez sea otro problema en el inventario del gobierno de Maduro con Rusia. Hay socios que comienzan a ser incómodos.