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Esta es la realidad nacional de los precios que vuelan alto

martes 27 de noviembre de 2018, 18:00h
Por Orlando Zamora.- El drama de la rápida subida de los precios lo mide todo. Así 250 gramos de café cuestan un día 190 bolívares soberanos y en horas salta el precio a 250 y hasta 350 bolívares. El precio de 400 gramos de leche descremada, brinca de 620 soberanos a 720 en dos días.
No hay paz con los precios. / Foto: publicdomainpictures.net
No hay paz con los precios. / Foto: publicdomainpictures.net

Cuál es la razón de la pulverización de los precios de alimentos. En 1998, la agroindustria nacional abastecía el 60% de café, azúcar, maíz, algodón.

Abundantes bienes vitales por causas inherentes al modelo chavista desaparecen. Son ya males eternos, constantes, casi “estructurales”, la natural secuela del socialismo improductivo.

Crece la demanda insatisfecha de toneladas diarias de alimentos. Los muy necesarios. Por ejemplo: azúcar (2.877 toneladas diarias), harina precocida (2.707 toneladas diarias), leche (11 millones de litros diarios), carne (1.480 toneladas o 4.933 reses diarias). La revolución nunca podrá soñar con producir algo ni remoto a estas necesidades nacionales exigidas cada 24 horas.

Lo de la carne es una tragedia particular, intervinieron hatos ganaderos, mataderos y lograron la hazaña de desaparecer la tercera parte de los 12 millones de reses existentes, cuando se requiere de unos 23 millones de cabezas para producir carne, leche, mantequilla y quesos demandados por 30 millones de venezolanos.

Tampoco regresarán las viejas zafras extranjeras (PDVSA “sembró” 600.000 hectáreas en el exterior al gastar millones en alimentos), porque el Gobierno se empobreció a sí mismo, luego de despilfarrar en 20 años 2,7 millones de millones de dólares, de los cuales la mitad estuvo representada en bolívares. Timaron al país con una agricultura de puertos, importandoel 66% del maíz, el 42% del arroz, el 76% de la leche en polvo, el 33% de la carne, el 40% de la azúcar.

Lo de la carne es una tragedia particular, intervinieron hatos ganaderos, mataderos y lograron la hazaña de desaparecer la tercera parte de los 12 millones de reses existentes, cuando se requiere de unos 23 millones de cabezas para producir carne, leche, mantequilla y quesos demandados por 30 millones de venezolanos.

Cada año les roban a los ganaderos 4.000 reses, lo que explica la venta de carne en carreteras no refrigerada. Hace días el Ministerio de Defensa les prohibió a los gobernadores y alcaldes retener para sí el 10% del ganado generado en sus jurisdicciones.

El Gobierno niega divisas para fertilizantes (La Petroquímica de Morón se paralizó) y vacunas al agro, al sector avícola y ganadero, no obstante, regula 53 productos, fija en 50 soberanos el precio del ganado en pie, cuando éste una vez beneficiado se vende en mercados municipales entre 950 y más soberanos. Con hiperinflación no se puede vender a precios irrisorios.

El sector avícola con precios regulados sobrevive vendiendo el pollo a 580 soberanos. El pollo desaparece pronto y se distorsionan los mecanismos de precios al vender sólo muslos en 600 bolívares soberanos o se congelan para que pese más y se coloca en 580 soberanos.

Con los huevos y cambures regresa el esquema de diferenciar precios. Los cambures en efectivo marcan 50 bolívares soberanos pero pagados con tarjeta de débito en 150. Los huevos rondan los 800 soberanos, pero hay descuento si aparece el efectivo.

Se sabe que la banca recibe de depósitos oficiales billetes de 500 y 200 bolívares de limitada circulación. Por aquí comenzará otra etapa de problemas con los billetes.

El café, pollos, huevos, arroz, derivados del trigo, hortalizas y mandarinas aparecen en mejor proporción que aquellos bienes desaparecidos “estructuralmente” por el régimen, pero sus precios, como ya se indicó, varían en horas. Las mandarinas en plena temporada se ofrecen en 200 soberanos los tres kilos. El papelón pasa de 70 a 100 bolívares soberanos.

El único queso que aparece, el blanco, se encuentra en 760 soberanos, la cebolla en 800 bolívares soberanos. Con un pan cuadrado a 200 bolívares se va en conjunto un salario mínimo completo.

El pan navideño que oscila entre 2.500 y 3.000 soberanos arropa al llamado salario único o mínimo, un plato navideño se lleva 2,5 salarios mínimos, es decir bolívares 4.500.