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Maduro aumenta el salario pero los sindicatos se ponen en pie de lucha

viernes 30 de noviembre de 2018, 18:00h
Por Orlando Zamora.- El gobierno de Nicolás Maduro jugó con fuego al eliminar los convenios colectivos y al achatar las escalas salariales. Golpeó en lo más sensible a la clase obrera y al extenso sector de los empleados públicos.
La protesta es social y política / Foto: Infobae
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La protesta es social y política / Foto: Infobae

Es el tipo de agresión que los obreros no perdonan, ni siquiera al autodenominado “presidente obrero”. Los tiempos han cambiado también para el antiguo control absoluto que ejercían las centrales bolivarianas sobre casi todos los sindicatos públicos.

La destrucción de PDVSA y diversas empresas del Estado también restó la influencia patronal del Gobierno, que anuló la autonomía sindical.

Para ello achataron los salarios de tres millones de empleados públicos y cuatro millones de pensionados. No pueden afrontar esos costos con el fraude del salario mínimo “gigante”. Al Gobierno le salió el tiro por la culata. Pierde la fe y confianza de gran parte de los trabajadores públicos.

La crisis y la decepción de muchos trabajadores, que se sienten abandonados, han cambiado su percepción del poder madurista.

Chavistas y no chavistas intentan rescatar el rol del sindicato como instrumento fundamental para reivindicar el poder de compra de sueldos y salarios, totalmente perdido, pese a los aumentos decretados por Nicolás Maduro.

El Gobierno no tiene ahora el suficiente músculo financiero para seguir engatusando a los asalariados, la principal víctima de la hiperinflación.

El dinero inorgánico ya no es viable para financiar ajustes nominales de salarios cada 40 días. Por eso inventaron el salario mínimo uniforme.

Para ello achataron los salarios de tres millones de empleados públicos y cuatro millones de pensionados. No pueden afrontar esos costos con el fraude del salario mínimo “gigante”. Al Gobierno le salió el tiro por la culata. Pierde la fe y confianza de gran parte de los trabajadores públicos.

En la actualidad se están produciendo acuerdos de movilización entre los sindicatos hasta ahora seguidores del oficialismo con sectores de la oposición. Se unifican alrededor de conflictos específicos. Han realizado concurridas asambleas en varios estados.

Los gremios se colocan en pie de lucha contra Maduro / Twitter: @SegoviaBastidas

Van generando múltiples coordinadoras de conflictos. En ellas coinciden los empleados de ministerios clave y empresas del Estado como Corpoelec, Metro, Cantv, siderúrgicas, Ferrominera, hasta convergen empleados de la Cancillería y del Banco Central de Venezuela, declarados en movilización por el rescate del poder adquisitivo. Lo del BCV ocurre por vez primera en 79 años de existencia.

No es nada casual la detención hace dos días del emblemático líder de Guayana y Oriente Rubén González, experimentado jefe sindical. Se le amenaza con un nuevo juicio luego de pasar más de año y medio en prisión.

Hay más expresiones de la situación: Los despidos de trabajadores de la salud, el absurdo enjuiciamiento de médicos por denunciar las graves carencias en hospitales. Las prohibiciones reiteradas a manifestaciones de diversos gremios. El atropello con gases lacrimógenos a maestros frente al Ministerio de Educación. Igual ocurre con los profesores universitarios.

En la actualidad se están produciendo acuerdos de movilización entre los sindicatos hasta ahora seguidores del oficialismo con sectores de la oposición. Se unifican alrededor de conflictos específicos. Han realizado concurridas asambleas en varios estados.

En el interior las protestas se extienden, por ahora, en escalas moderadas desde el estado Sucre al estado Lara, incluyendo el Sur y parte de los estados andinos.

Hay que recordar lo que dijo Argimiro Gabaldón, líder larense de los años 60: “No nos temen por lo que somos ahora sino por lo que seremos”.

Es evidente que el poder le teme a un movimiento de reclamos salariales de envergadura. Trata de detenerlo antes que despegue. El paro nacional obrero, unido al transporte no es una simple quimera.

Un líder sindical asomó la posibilidad de movilizar en algún momento próximo un millón de trabajadores a lo largo de Venezuela. Pareciera que las condiciones van madurando para ello. La crisis abona el terreno y por lo menos los sindicatos parecieran tener éxito en sus llamados unitarios. Clarines se paralizó este jueves por el asesinato de un chofer.

Por otra parte se registra la segmentación del chavismo. Diversos grupos se diferencian del madurismo y adoptan la defensa de los intereses obreros. Han cobrado conciencia del fracaso rotundo de Nicolás Maduro y sugieren amplias alianzas en pos de causas comunes.

Sectores de la oposición, de larga data política, altamente duchos en los complejos mecanismos de alianzas se acercan a sectores descontentos provenientes de las filas oficialistas buscando conciliar intereses comunes.

No hay duda que poco a poco se construye un nuevo cuadro político que puede producir sorprendentes cambios en la correlación y movilización de las diferentes corrientes sociales.