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Ahora sí cada grupo del poder tiene su propia boliburguesía

lunes 03 de diciembre de 2018, 14:45h
Por Juan Carlos Zapata @periodistajcz.- Nadie se salva. Ni Hugo Chávez. Menos Nicolás Maduro. Desde 1999 abonaron un discurso anticorrupción con el que se atragantaron. El modelo chavista produjo lo contrario. El chavismo creó la boliburguesía. Y esta no robó, saqueó el país. La cuenta de lo saqueado se calcula en 400.000 millones de dólares. Cifra cada vez más verosímil por los montos que saltan de los escándalos. Un monto de esa naturaleza no puede ser manejado por un solo grupo. De allí que todos los grupos del poder hayan participado en el festín de los dineros. El dinero del petróleo. El dinero de los impuestos. El dinero de la deuda externa. El dinero de los activos que vendieron en el exterior. El dinero del oro.
Con Hugo Chávez nace la boliburguesía / Foto: Comunicación Patria
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Con Hugo Chávez nace la boliburguesía / Foto: Comunicación Patria

De modo que todo comenzó con Chávez. Y al lado de Chávez, Alejandro Andrade. No hay que inventar. Solo hay que seguir lo que está al descubierto. Lo denunciado por ellos mismos. Lo sentenciado por otros países. Lo que ya es imposible ocultar. Wilmer Ruperti es un boliburgués de Chávez. Y de Alí Rodríguez Araque que le entrega contratos en PDVSA. Chávez y Rodríguez Araque lo convierten en el primer magnate petrolero. A Ruperti lo hereda Maduro, que le hizo un favor a la familia presidencial, pagando la factura de los sobrinos sometidos a juicio en los Estados Unidos. De Andrade se derivan ramificaciones. Pero esta es otra historia.

El otro poder al descubierto es Rafael Ramírez. ExZar de PDVSA. Donde reinó por más de una década. Su reinado se debe a lo mismo. A la lealtad hacia Chávez. Por cumplir con los encargos. Y alzado con ese poder, era un poder impenetrable. Con decir que en el caso de Pudreval, Chávez lo defendió. La única acusación fue: Defiéndete, Rafael. Ante tal impunidad, la consecuencia es Diego Salazar

Ricardo Fernández Barrueco es un boliburgués de Adán Chávez. El hermano mayor de Chávez. Y también lo es del propio Hugo Chávez, agradecido porque Fernández lo ayudó a romper el paro empresarial de 2002-2003. Y a Fernández lo amparó Andrade. Y cuando Ricardo Fernández aspiró al poder, Chávez lo aniquiló. “Cuídate Adán”, dijo Chávez, entonces. Pero nada hizo contra Adán ni contra Andrade.

Y Diosdado Cabello no se queda atrás. Segundo del poder, por años. Jefe del Gobierno, por años. Por allí consolidó posición y fortuna Rafael Sarría, su hermano, hoy sancionado por los Estados Unidos. Y de Cabello es Carlos Aguilera y Manuel Barroso. Militares de los contratos y de Cadivi. Señalados por el propio chavismo. El fallecido Luis Tascón lo advirtió a tiempo. Cuando habló de la derecha endógena. Pero Chávez protegió a Cabello. Y al grupo. Castigó a Tascón. Una fuente, militar, del 4-F ya se quejaba en entrevista con KonZapata que el gobierno de Maduro estaba arremetiendo solo contra los militares. Que le parecía extraño.

Habrá debate. El caso Andrade entrará en discusión...

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El otro poder al descubierto es Rafael Ramírez. ExZar de PDVSA. Donde reinó por más de una década. Su reinado se debe a lo mismo. A la lealtad hacia Chávez. Por cumplir con los encargos. Y alzado con ese poder, era un poder impenetrable. Con decir que en el caso de Pudreval, Chávez lo defendió. La única acusación fue: Defiéndete, Rafael. Ante tal impunidad, la consecuencia es Diego Salazar, el primo, el de los seguros, el de los contratos con los chinos. El de los miles de millones de dólares. Y Roberto Rincón, el hombre de Houston. Para mencionar los casos que involucran cifras mayores, hasta ahora y por ahora. Y Baldo Sanso, el cuñado. Y Rafael Reiter, el que estaba en seguridad de PDVSA. Y Nervis Villalobos. Y Javier Alvarado. Los tres últimos protagonistas que ventila la justicia de España. Y Ramírez hoy escribe que es un perseguido político. Que lleva un año en el exilio.

Maduro lleva la boliburguesía al Palacio de Miraflores / Foto: nicolasmaduro.org

Y el otro poder es Maduro. Y al lado de él, Cilia Flores. La esposa. La primera combatiente. Y entre los nombres que más destacan el que encabeza un grupo de la boliburguesía internacional, Alex Saab. Porque la boliburguesía ya es internacional. Puesto que la corrupción chavista es un fenómeno planetario. Saab y Maduro que establecieron nexos desde que este era el canciller de Chávez. Y con Maduro y Flores, Raúl Gorrín y su grupo. Que venía de atrás. Ya en los gobiernos de Chávez. Que se destapó con Maduro. Que fue invitado por Maduro al Palacio de Miraflores. Que compró Globovisión en el esquema del control de medios por parte del chavismo, del madurismo. Y conformó con Maduro el primer grupo boliburgués con empresas y marcas a la vista. Gorrín, que suena en el escándalo del siglo con Andrade. Y suena en el otro escándalo de PDVSA, en el que aparece el banquero Matthías Krull.

Hay más nombres. Hay más grupos. Por lo pronto. Hay que definir los grupos. Y los protagonistas principales. Los megagrupos. Los maxigrupos. Como la familia Chávez. Que ella es hechura de sí misma. Todos se llaman Chávez. Y tal vez pueda acuñarse esta sentencia: La boliburguesía comienza en Barinas.