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¿Cooperaron los bancos de inversión con el robo de los boliburgueses?

miércoles 26 de diciembre de 2018, 20:00h
Por José Manuel Rotondaro.- Como un ejercicio quizás anticipado pero necesario hay que ver el Plan País recientemente presentado por un grupo diverso de venezolanos. Pocos en la oposición tradicional estarán en desacuerdo con los lineamientos gruesos que el documento plantea en lo económico. Incluso en la fragmentada órbita chavista hay quienes aceptan esas propuestas.
Con Hugo Chávez nace la boliburguesía / Flickr: Hugo Chávez
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Con Hugo Chávez nace la boliburguesía / Flickr: Hugo Chávez

La clave de este, y cualquier otro plan de recuperación económica, estriba en cómo obtener los recursos económicos que demandará la reconstrucción de la economía y satisfacer las necesidades urgentes de una población depauperizada y acostumbrada a recibir del Estado dádivas sin mayor contraprestación, excepto el apoyo político.

En paralelo, cada vez se aprecia con mayor exactitud las dimensiones del expolio al que ha venido siendo sometido Venezuela bajo el régimen chavista. Los montos de los boliburgueses, los montos que aparecen tanto en los casos judiciales fuera del país como los que admite, por razones de conveniencia política, el propio gobierno de Nicolás Maduro, alcanzan niveles de impacto macroeconómico.

Por ello será imprescindible para un eventual nuevo gobierno recuperar los fondos robados, en primera instancia mediante la incautación de los activos de los perpetradores directos y sus colaboradores del sector privado.

Malasia rechazó la oferta de devolución de la comisión y aspira, mediante la acción judicial, que Goldman Sachs pague una sanción de 7.500 millones de dólares por haber servido de instrumento para armar una transacción que afectó patrimonialmente a ese país.

Pero también hay que examinar el papel que en todas las transacciones dudosas, incluyendo aquellas que endeudaron innecesariamente al país, tuvieron instituciones financieras internacionales.

Como relata Juan Carlos Zapata en “La historia secreta de los bonos del Sur con los que ganaron mucha plata Chávez y Kirchner” bancos locales e internacionales desempeñaron un papel clave en facilitar transacciones técnicamente legales pero claramente dañinas para la República. En algunos casos hubo pagos de sobornos, compartiendo los beneficios, con los funcionarios del momento y sus asesores.

De allí la importancia de seguir con atención los procesos judiciales que en Malasia y en Estados Unidos han iniciado las autoridades de esos países contra Goldman Sachs y varios de sus ejecutivos, principalmente Tim Leissner, quien fue la cabeza del banco de inversión en Asia.

El caso se centra en la emisión de bonos entre 2012 y 2013 por 6.500 millones de dólares por parte de 1MDB, un fondo de desarrollo de Malasia, similar a Bandes o Fonden. Goldman Sachs fue el único banco de inversión en las ofertas de esos bonos, por lo cual cobró más de 600 millones de dólares, cifra superior a la comisión usual en estos caso.

Desde un inicio la oposición de Malasia denunció que cerca de la mitad del producto de la colocación no llegó nunca a las cuentas de 1MDB sino a las personales de Najib Razak, entonces Primer Ministro. Luego de vencer a Razak en elecciones este año, el nuevo gobierno abrió una investigación formal sobre lo ocurrido, a raíz de lo cual Razak fue acusado y puesto en prisión.

Pero a la vez, el nuevo gobierno acusó a Goldman Sachs y sus funcionarios de haber sido cómplices activos en el desvío de los recursos. Casi de inmediato, el banco de inversión estadounidense despide a Leissner y otros dos altos empleados en Malasia, y ofrece devolver al gobierno la comisión recibida.

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Paralelamente el Departamento de Justicia de los Estados Unidos abrió su propia investigación, no sólo contra los individuos involucrados en el escándalo sino también contra la firma de Wall Street. Adicionalmente, el emirato de Abu Dabi, país que aparece como garante de los bonos, demandó a Goldman Sachs por haberlo incluido en un esquema abiertamente criminal.

Malasia rechazó la oferta de devolución de la comisión y aspira, mediante la acción judicial, que Goldman Sachs pague una sanción de 7.500 millones de dólares por haber servido de instrumento para armar una transacción que afectó patrimonialmente a ese país.

En el caso que la justicia en Estados Unidos falle a favor de las autoridades en las demandas contra Goldman Sachs, sobre todo la planteada por Malasia y le condene a entregar montos que superen la comisión cobrada inicialmente, se estará sentando un precedente importante para Venezuela.

Cabe recordar el oscuro episodio mediante el cual Goldman Sachs adquirió 2.800 millones de dólares de bonos venezolanos indirectamente del Banco Central de Venezuela en 2017, poco antes de que las autoridades de Washington impusieran sanciones que impiden la adquisición de nueva deuda emitida por el gobierno de Maduro. Pocos dudan que en esa transacción, ejecutada a través de una pequeña firma de Florida, hubo aspectos oscuros.

De lograr éxito los malayos, se abre una oportunidad de oro para un eventual nuevo gobierno en Venezuela para hacerse de recursos.